miércoles, 19 de junio de 2013

Despertar (en homenaje al hombre que un día dio todo, y después se quedó sin nada)

Quiero creer que todo el esfuerzo algún día dará sus frutos; que las noches se convertirán en días y que la lluvia cesara para dar paso al arcoíris que me conduzca hasta el final del camino transitado.
  No quiero ser un esclavo del pensamiento, no concibo mas ser prisionero de los posibles efectos que como espejismos obnubilan mi razón. Deseo poder convertirme en un puro compuesto del presente, sin historia pasada ni momentos por venir. Es el hecho de poder ser, de no participar de la sinrazón del sin ser, que me hace querer ser lo que nunca tuve el gusto de ser.
  El cielo, ese del cual me hablaron desde que era un niño, no se encuentra tan lejos como nos lo hicieron creer. Ese lago eterno se encuentra junto a nosotros, nosotros nos encontramos inmersos en él. Mientras no aprendamos a nadar sus aguas, lo más probable será que nos ahoguemos en el camino habiendo desperdiciado nuestro momento para fluir con las corrientes en las cuales alguna vez habremos estado inmersos.
  No pedimos ni necesitamos verdades eternas, conocimientos absolutos, solo necesitamos de momentos para convencernos de que la vida es  un manojo de instantes donde la verdad como tal no existe, no es más que el mero arbitrio de algunos fanáticos. Eso solo, y aunque parezca poco, es más de lo que hoy podríamos llegar a ver en nuestra calidad de personas ausentes, de individuos desfasados.
  Desconozco, y me confundo con todos cuando hablo de mis sentimientos. Creo que todos nos olvidamos del cielo, a pesar que desde muy niños sabemos de él. Pusimos y ponemos todas nuestras expectativas en aquel jardín que se nos presenta como tan lejano, que olvidamos regar las flores de aquel en que cotidianamente habitamos.
  Despertar, despertemos, solo eso me digo por las noches. No quiero esperar más. El futuro no existe, el pasado se esfuma; el presente será el único abrigo que nos proteja del frío que hace en el mundo.

sábado, 8 de junio de 2013

Ciegos


Ellos no ven la lluvia, porque no sienten tu dolor.  Ellos no conocen que hay detrás de tu mirada, porque nunca te miraron a los ojos. Nadie te vio como lo que eras; un manojo de sentimientos que un día se hicieron carne para vivir y poder tomar forma, conocer al mundo y confrontarlo.
  Hoy hace frío; esta tarde quizás no vaya a ser la más importante de tu vida, pero tal vez te muestre un nuevo rumbo. Puede que al final del atardecer, la noche se apodere de tus emociones, y te deje volver a ser esa nube de afectos, ya sea amor, dolor y demás cosas que un día te dieron a entender que estabas vivo.
  Cada amanecer empieza con un sueño. Terminaste de soñar cuando despertaste, para seguir soñando hasta el punto de que los paisajes que engendrabas se convirtieron en carreteras familiares y eternas que nunca dejas de figurarte, que siempre están con vos, y que no podes quitarte de encima, porque representan lo único que hay de fiel a vos mismo,que es tu verdad.
  Un día, creo que hice algo que nunca nadie pudo. Vi la lluvia, tu dolor y a tus ojos cuando sangraban. Perdiste tu omnipotencia, pude poner en jaque tu falsa perfección. No eras feliz, pero yo lo pude ver. No te molestes en ocultarlo, eso no va a cambiar el curso de tu vida. Permitite sentir, despójate de los anhelos de perfección, deja que lo bueno del mundo penetre en tu cuerpo, y ahí, tan solo ahí, tal vez puedas ser uno con el todo para no sentirte nunca más solo. Ahí, tan solo ahí, tal vez puedas llegar a ser feliz.