viernes, 24 de febrero de 2012

Belleza interior vs. Belleza exterior

Con el transcurrir de las eras y de los tiempos, las distintas concepciones de lo que podía ser considerado bello, majestuoso ante la mirada del ojo deslumbrado y si se quiera, sumamente contemplable como un atardecer mirando de frente al mar, han ido variando, lo que hace que no se lo pueda considerar como un concepto univoco que nos ha venido de manera natural de una vez por todas como si fuera una parte del cuerpo de lo que los griegos denominarían el physei.
  En estos días en los cuales a cada uno de nosotros les toca el papel de hacer las veces de seres vivos en nuestro hermoso planeta, estamos de manera sobreocupados por lo que sin ningún lugar a días ha sido lo mas mutable y multivoco en cuanto al concepto de belleza se refiere. Con esto, lo que quiero decir es, que hoy en día se le rinde un culto sobremanera excesivo a la parte externa del cuerpo, es decir a lo que mundanamente llamaríamos el físico; a veces tanto que nos olvidamos de la parte que realmente requeriría mayores cuidados para poder llegar a hacerse día tras día  mas bella, y la cual es sin duda superior en todos los aspectos a la coraza o caparazón exterior que vendría ser la parte mas mutable y pasajera. Esta parte tan valiosa, tan sobrenatural es el alma, el eterno fluido  interno que hace du mero pedazo de carne un ser humano portador de sentimientos, sean estos buenos o malos.
  Este culto a la belleza exterior, viene dado en un contexto en el cual pareciera que lo que es del orden de las ideas y de los ideales ha muerto, un contexto histórico social donde el pez ya no muere por la boca, sino que al contrario, mientras que sus escamas sean estéticamente venerables para que el sequito de imberbes desposeídos del pleno conocimiento de si mismos lo veneren, este vivirá y podrá nadar plácidamente las aguas en las cuales todos estamos inmersos.
  Lo que venimos mencionando, es algo muy evidente y fácil de aprehender, ya que lo tenemos frente a nuestros órganos sensoriales. Sin ir mas lejos, esto se puede vislumbrar en la inmensa cantidad de concursos donde una cantidad de mujeres u hombres desfilan ante la atenta mirada de un jurado, que mediante una suerte de análisis interpretativo será el encargado de premiar a la persona mas bella por lo que están ofrece mas inmediatamente a los ojos, es decir, su belleza exterior.
  Pero aparte de esto, el culto al cuerpo es llevado a cabo de diversas maneras por diversos medios. Otro medio por el cual puede ser llevado a cabo, y que he llegado a repudiar tanto como al peor de los personajes habitables en el mundo, es la caja boba cuyo nombre formal es televisión. Dentro de este aparato mágico, que sin lugar a dudas suele ser una suerte de acompañante para tanta soledad que embauca a nuestro mundo tan sumamente poblado, se puede observar día tras día, hora tras hora, a una cierta cantidad de personajes los cuales acceden a tener un lugar en los medios de comunicación por el único de ser portadores de un cuerpo sumamente escultural que a veces uno pensaría que fue tallado a mano.
  Tan solo por esto, es como hoy pareciera que se puede llegar a ocupar un lugar importante entre la opinión publica, despreciando, haciendo a un lado y pateando a lo que es la belleza del alma, la belleza propia del orden de la subjetividad; esa belleza la cual con el paso del tiempo nunca va a dejar de cesar, la cual nunca desaparece y vive para siempre; y las que además hace que aquellos seres en busca de una relación profunda, en busca de una verdadera conexión espiritual que deje por fuera cualquier interés turbio o pasajero se acerque a cada uno de nosotros con animo de forjar un verdadero lazo profundo que nos complete en calidad de seres incompletos, y se inmortalice a pesar del tiempo, a diferencia de una relación basada en lo exterior que como todo lo que pertenece a este orden también perece.
  Si bien a lo largo del tiempo el culto a lo exterior ha sido moneda corriente, ya que por ejemplo, la representación figurada de los dioses como portadores de la mas impresionante belleza exterior representaba a la interior, hoy en día la inconmensurable cantidad de medios y el bombardeo informático parecen intensificarlo.
  Pero atención, con respecto a la belleza exterior como representante de la belleza interior, pareciera que hoy en día sucede lo mismo que atribuimos a épocas anteriores, tan anteriores y antiguas como las épocas de las deidades olímpicas de la antigua Grecia. Y habiendo percatado de eso, podríamos decirnos que esto siempre fue así, y que también sigue siendo así en la cotidianeidad de nuestros tiempos. Se sigue representando a la belleza solo por la cúpula percibida por los ojos, como poseedora de todas las virtudes y única meta a alcanzar, dejando de lado el ejercicio que nos podría llevar a contemplar y formar parte del cosmos en su forma mas elevada, es decir, ser uno con todos los seres naturales para de esa manera poder alcanzar la belleza interior, esa por la cual el hombre seria incapaz de dañar a alguien y por la cual, sin ningún tipo de dudas viviríamos en un mundo mejor.
  Un ejemplo que nos servirá para poder evidenciar y fundamentar de manera mas clara todo lo que venimos argumentando en la construcción de este escrito, son todos esos personajes con los cuales podemos deleitarnos cuasi-orgásmicamente en los programas de la tarde, es decir, aquellas mujeres y hombres que tan solo por ser portadores de un hermoso y ponderado cuerpo, dicen y como sujetos de la enunciación enuncian todo tipo de barbaridades, las cuales no pueden ser promotoras mas que del odio y la discriminación en una de sus tantas facetas. Pareciera que por cumplir con el único requisito que hasta ahora impuesto por una mayoría equivocada, se esta permitido incluso hacer una libre apología del odio, e incluso, no pocas son las veces que el formato del cuerpo de cada cual pasa a ser un blanco para que recaigan criticas y burlas de índole despreciable. Tal es así que muchas veces oímos a alguna de estas personas despreciar a cualquier otra o responder a alguna acusación hecha en su contra con cualquier calificativo que atente contra el cuerpo del otro, lo cual sin duda no solo queda dentro de la caja boba, sino que se sale de sus limites y se traslada a las huestes de la misma sociedad que lo permite, alimentando mas a la flor sádica en que se ha convertido nuestra civilización inhumana.
  Tan complicada es la situación, tan desesperante es la emergencia, que hoy día los casos de anorexia y bulimia están a la orden del día; y lo que se sigue de esto es que la gente sigue sufriendo y muriendo en nombre de una cosa tan estúpida, banal y superficial como lo es la estética. Y sin embargo a nadie parece importarle, y se sigue despreciando a la luz del alma y a su belleza interior, la única capaz de otorgarnos la verdadera tranquilidad, paz espiritual y felicidad que anhelamos todos.
  Con todo esto, sin lugar a dudas, no quiero llegar a decir que haya que despreciar el cuidado del cuerpo y de la salud, pero esto es tan solo una parte de una totalidad mayor e inabarcable por este solo aspecto.
  La verdadera belleza, la que realmente tendría que importar es  aquella que podríamos definir más en términos éticos que estéticos. Tal belleza es la de adentro, la del fluido interno que hace que seamos un todo con el universo. A partir del hecho de que no se pone en evidencia esta luz interior que cada cual tiene dentro, escondida como el tesoro tras el cual hay que encaminar todos nuestros esfuerzos siguiendo el mapa trazado por la bondad y la humildad, es que me urge la idea de que el hecho de que este puesta en un plano recóndito es síntoma de no querer cambiar las cosas, de no querer cambiar el mundo haciendo de este un lugar donde solo puedan gozar unos pocos.
  Para esbozar todo esto a manera de ejemplo, se podrían describir las cosas de la siguiente manera: aquellos que detentan el poder se dicen entre ellos que la mejor manera de mantener controlados a esas monstruosidades de la creación llamadas seres humanos, es trasladando lo mas importante que son las ideas a lo frívolo de la estética corporal, es decir, hacer de la belleza exterior la ruta que nos encaminaría hacia la felicidad, y transformando a lo interno, al material de los ideales en algo en algo que nunca va a llegar a solucionar nada.
  Sin embargo, haciendo las veces de genios malignos, no hacen otra cosa más que engañarnos para autosatisfacerse.
  La preocupación por lo estético es tal que como ya se ha mencionado, la anorexia y la bulimia están a la orden del día, e incluso mujeres y hombres a cualquier tipo de cirugía para conservarse estéticamente apetecibles a los ojos, lo cual pareciera que no los hace felices en absoluto ya que se terminan convirtiendo en esclavos de los espejos, lo que termina en que cuando se hacen una cirugía se hacen veinte mas.
  Realmente, ¿se pude llamar felicidad a esto? Creo que no. ¿Y que hacemos que no reaccionamos? ¿Sera porque desconocemos que es la felicidad? ¿Sera por eso que avalamos la existencia de todo esto, que nos corrompe en la paz que todos anhelamos
?
  Tal vez el hecho de que seamos sujetos divididos, esbozando así todo lo que roza la temática del inconsciente freudiano, que decía algo mas o menos como que donde soy no pienso para invertir la formula cartesiana donde el yo pienso re reflejaba en el yo soy,  es lo que nos hace vivir de manera cuasi suicida, no aprehendiendo de que la verdadera belleza que transformaría en algo realmente hermoso y armonioso a lo exterior es la que reside en la complacencia con el alma; aquella que dice que cuanto mas se conozca uno mismo mas virtuosa será su vida y mas fructífera su estadía en la tierra. Como sujetos provistos de sentimientos, necesitados continuamente del amor, no vamos a encontrar la felicidad al mejor estilo narcisistico, preocupándonos solo por nuestra belleza exterior, sino que también el hecho de que nos embellezcamos por dentro va a hacer que seamos uno con todos, ya que al estar cada vez mas y mas conectados con la existencia nuestras exigencias de amor serán cada vez mas y mas colmadas, haciendo del mundo un lugar verdaderamente mas bello debido al sentimiento de solidaridad que reside en la virtud de lo mas profundo, solidaridad que nos acercaría en lugar de alejarnos.
  Finalmente, terminando con la exposición de este tema que hace algún tiempo quería tocar, y por el cual mucha gente padece a diario, me gustaría recalcar como mejor enseñanza que la verdadera belleza es la que yace en la morada interior. El concepto de belleza debería desplazarse de una buena vez por todas desde lo externo hacia lo interno, que es algo tan hermoso que ni el paso del tiempo deteriora, ya que al igual que el alma es inmortal.  
  A partir de todo lo dicho, mis ultimas palabras por hoy serian que el día que lo interior, que lo esencial invisible a los ojos sea lo mas predominante, vamos a poder develar todas aquellas cosas que nos separan de la gracia, tal y como la ciencia con la matematizacion del universo se adueño de lo que eran los misterios de la naturaleza. Por lo tanto, seamos cautos y mas penetrantes, que aunque a la verdad no es nada fácil acceder si se quiere se lo puede lograr, siempre y cuando recordemos una cosa: mirar mas allá, porque mas allá es donde se puede encontrar a la verdad.

jueves, 23 de febrero de 2012

Sobre la no aceptación de la homosexualidad


A pesar de que no hace mucho tiempo se ha procedido a legalizar la ley de matrimonio igualitario, que permite a personas del mismo sexo poder ejercer este derecho cívico que durante tanto tiempo se les había denegado; la gran mayoría de la sociedad, a pesar del velo que hace las veces de disfraz y maquilla la verdad, no ha cambiado la imagen o estereotipia de las personas cuya elección sexual las inclina a buscar en personas del mismo sexo a su pareja.
   Esto que acabo de esgrimir anteriormente, no es un mero y simple parecer producto de la engañosa aprehensión por parte de mis sentidos, sino que la evidencia atribuible a las experiencias empíricas que nos rodean corroboran este aserto.
  Los prejuicios que existen, antaño contra las personas que no eligen vivir su vida como la mayoría en cualquier aspecto del que se trate, siguen estando vigentes aun hoy en dia, prejuicios que vienen siendo arrastrados desde tiempos primordiales.
  En el caso que hoy nos compete esta vez, el prejuicio y la discriminación contra las personas homosexuales, a pesar de que quiera ser negado y catalogado como extirpado en mayor o menor medida del seno de la sociedad, sigue estando presente entre nosotros y que mejor prueba de esto que aquello que nos otorga el discurso diario de la gran cantidad de las personas; ese discurso que los termina convirtiendo, de alguna manera u otra, en esclavo de sus palabras.
  El hecho de que esta inexplicable intolerancia siga siendo un emergente, moneda corriente en pleno siglo XXI, no debe parecernos nada raro. Muchos fueron los acólitos que creyeron que con el fin de la modernidad y el traspaso a la posmodernidad, los viejos prejuicios y todo lo que estos conllevan se habían extinguido, pero sin embargo, esta preciada era posmoderna no hizo sino mas mas que arrastrarlos, por así decirlo, colocar junto a lo multicultural la intolerancia y el odio propios de una época en la que no hay espacio para aquello que pueda ser catalogado como distinto.
  Este pasaje entre eras, es decir de una modernidad absolutista a una posmodernidad multicultural, desde un terreno puramente mundano, también se puede explicar como el traspaso a una era donde el concepto de moda toma un lugar encumbrado en la punta de la montaña mas alta. Esta moda de la que acabamos de hablar tiene que ver con algo que nos permite estar bien posicionados ante la mirada del otro, o sea ante la mirada del conjunto social en su conjunto. Esta moda es lo que podemos identificar como el hecho de hoy todos se dicen ser progres, de corte progresista. La gran mayoría de las personas que se dicen ser progresistas dicen ser seres que conllevan una visión constructiva del futuro, con la aceptación de distintas verdades relativas y la tolerancia que le compete; pero a su vez, estas al igual que cualquier otra persona que no dice poseer esta cualidad, por estar insertos en el mismo medio social llevan impregnados dentro suyo los prejuicios característicos de la época. La diferencia con aquel que no se define a la esencia de su alma con el tilde de progresista es que estos enmascaran los prejuicios anteriormente mencionados para mantenerlos lo mas encubiertos posibles, para de esa manera no romper con la supuesta imagen propuesta como modelo por la época.
  Es así, que hoy en día es tan común como lo son el asado, el dulce de leche en nuestro querido país, toparse con sujetos que dicen estar a favor de la construcción en conjunto de un mundo mejor, que dicen estar a favor del debate y de la igualdad de derechos, pero que sin embargo lo primero que hacen a la hora de esbozar un insulto para la tan obsoleto y pacata ira es denostar a la persona de turno tildándola de ser un sujeto que elige a alguien de su mismo sexo para satisfacer sus necesidades sexuales y de amor.
  De tal manera son las cosas que hoy en día los sujetos progresistas, aquellos que dicen ser la cara visible de los comienzos de una nueva era, enuncian las palabras y los vocablos típicos de aquellos que verdaderamente quieren cerrarle la puerta a cualquier tipo de aire nuevo, que venga a darnos una brisa, brisa que seguramente seria la encargada de abolir periodos de tanta oscuridad, odio y violencia para de esa manera devolvernos la energía vital con la cual las relaciones y a su vez mas simples vivan y convivan en perfecto equilibrio mutuamente.
  Como no todos aquellos partidarios del cambio son portadores de caretas que ocultan su verdadero rostro, también es importante, como mencionamos anteriormente, rescatar el valor de la lucha diaria de aquellos puros de corazón y transparente en todo el sentido místico y metafórico de la palabra.
  Para no alejarnos de la media que hoy nos interesa, que son las personas portadoras de prejuicios en contra de la homosexualidad, es importante mencionar a otro grupo de personas que a primera impresión no tendrían que conllevar estos prejuicios consigo, pero que lamentablemente como de los labios de los demás también emanan de los suyos. Estas, son ni mas ni menos que ciertas veces algunas personas que paradójicamente son homosexuales. Esto es demasiado fácil de comprobar, y pruebas acerca de lo que esbozo abundan por doquier, pero para ser explícitos de tal manera que no quepan dudas seria necesario exponer el ejemplo de aquellas personas homosexuales que aparecen en nuestra televisión santa de todos los días y que se presentan como un ejemplo y espejo de la comunidad gay. Estos representantes, capitanes del barco si se quiere, no son ni en una pequeña medida el reflejo de esta comunidad ni tampoco los arquetipos a seguir propuestos por esta.
  A pesar de que no todos aquellos que salen en la televisión pueden ser catalogados de esta manera, hay una gran cantidad que si lo puede ser. El mejor ejemplo se nos hace presente cuando en medio de una treta mediática, cualquiera de los personajes que hacen las veces de contendientes se acusan uno al otro para ver quien termina recibiendo la etiquete de gay en el medio de su pecho. Todo esto se ejerce dando nombres de personas de su mismo sexo con las cuales hayan tenido un amorío, lo que significa comercio amoroso, para de esa manera destrozar la imagen/moral publica del enemigo y pertrechar su imagen ante el publico vituperio del juez colectivo que hace las veces de portavoz de aquello que es correctamente ético y de aquello que no entra en los moldes de esta majestuosa e incólume palabra, para de esa manera decidir como debe ser tratado y visto el acusado de turno, ganador o perdedor de la contienda.
  Estos tipos de mamarrachos escatológicos, no hacen más que dañar la imagen de las personas que durante largo tiempo han peleado por ser aceptadas como seres semejantes en un todo a los demás humanos.
  No es sino una paradoja que personas homosexuales, que muchas veces dicen pelear por su gente, se descalifiquen mutuamente unos a otros mal grito de ver quien es gay o no, quien lo es mas, y demás estupideces de esa estirpe cuyo único fin no es otro que el hacer el mal en una de sus tantas dimensiones. Es así que gracias a esto, estos sujetos atravesados por el miasma de la estupidez no hacen sino mas que atrasar el proceso de concientización social cuyo significado versa sobre la igualdad entre todos los seres del mundo, ya que al juzgarse y auto discriminarse de alguna manera no hacen sino alimentar cualquier tipo de prejuicio y de estereotipia reinante.
  De estos modos es como se le da de comer a aquellos que acusan a los homosexuales de estar enfermos, a aquellos infames personajes que nada tienen de humanos que aseveran que los homosexuales darían lo que fuese por curarse por lo que ellos llaman la enfermedad que los acosa. Pobres de estos inmundos ignorantes que no saben que la pulsión no tiene un objeto predeterminado biológicamente; ahí ellos y sus discursos prehistóricos.
  Gracias a estas personas, las cuales mencionamos anteriormente, es decir aquellos homosexuales que parecieran no saber el perjuicio que provocan cuando abren sus bocas, es como la no aceptación se oculta tras una aceptación que no es tal, sino otra de las tantas caretas, disfraces, que el teatro y la ficción de nuestras vidas nos presentan a diario. Digo ficción porque no vivimos porque no vivimos una realidad tan verdadera o natural, sino una aparente en la cual somos engañados y nos engañamos mutuamente, como una suerte de circuito de retroalimentación, para tomar un ejemplo de la cibernética. Somos creadores y nos creamos mutuamente, nada sale de un repollo o de un huevo, sino que como seres creadores no cesamos de crear a medida que movemos un pie.
  Ahora bien, y en relación con lo que se viene tratando en este texto, la comunidad gay, aquellos cuya elección sexual compete a la jerga de su mismo sexo, debe salir al paso y demostrar quienes esta de su lado y quien no, quienes son los ídolos que realmente los representan y se erigen como modelos a seguir, y quienes son aquellos que contribuyen diariamente a que de alguna manera u otra se los siga marginando de cualquiera de las formas en las que se pueda hacerlo.
  Lo primero que debe hacer la gente que lucha por esta causa es poder despejar,   a aquellos progresistas aquellas personas que ya sea en tv, radio o cualquier otro lugar se presenten como caras visibles de la lucha avalados por los hechos, de aquellos que de alguna manera convierten el esfuerzo  que hace las veces de motor para la causa en energía pertrecha, convirtiendo así al proceso de lucha en una paradoja ya que de esa manera se estaría luchando contra uno mismo, es decir, una persona cargada de prejuicios y pensamientos intolerantes.
  Con todo esto no estoy queriendo argumentar que se deban tomar medidas segregadoras contra aquellos portavoces de la contradicción flagrante, sino que se les debe alertar sobre aquello que llevan consigo, y como es que esto perjudica a nivel colectivo e individual el fin de toda la empresa. De ahí en adelante, aquel que quisiera seguir a paso firme y fiel a las convicciones por el cual se ha dado lugar a la formación grupal, tendrá que purgarse de aquella parte maligna y boicoteadora que acompaña a la benigna para poder progresar en pos del objetivo propuesto que da coerción a la masa de individuos, haciendo del todo un ser único compuesto por múltiples partes. Y para aquel individuo que se adapte a estas descripciones, y no este decidido a admitir que su estructura no esta conformada de esta manera ambivalente, tendrá que concientizarse sobre el hecho de que su orgullo y falta de autocritica están dañando la parte mas céntrica y nuclear del grupo, por lo cual las cosas pasaran de ser difíciles a muy difíciles.
  Y ahora, para pasar de un plano a otro no tan otro, no tan distinto, los estigmas que la formación grupal debe vencer en el caso que nos compete son muchos y de tipología variada, pero a su vez son uno partido en múltiples fragmentos. La gran mayoría de estos se entrelazan en un común tejido de índole religioso y biológico, que nos muestra a  la homosexualidad como una enfermedad en el sentido que el todopoderoso DIOS creo al hombre y a la mujer por alguna razón, lo que hace que las elección de alguien del mismo sexo sea visto como una suerte de “enfermedad cerebral” si se quiere, que en su aspecto mas importante va en contra de la vital creación degenerándola hasta tal punto de confundirse el infierno con la tierra.
  Todas estas sartas de estupideces deben ser desterradas, desnaturalizadas con el mejor repelente para estos casos que es promoviendo el amor por la humanidad y la tolerancia que le sigue in stricto sensu.
  En relación a la creación de DIOS y su relación con la enfermedad que tratamos aquí, se podrían hacer demasiadas conjeturas, tal como aquella de que DIOS seria imperfecto si la homosexualidad es imperfecta, anormal. Esto se debería a que aquellos que aseveran que la conglomeración de homosexuales atenta contra el ser supremo y su creación, olvidan que estos como aquellos proceden de la misma mano creadora. Seria atribuirle un desperfecto a esta mano tantas veces ponderada como la mas perfecta de todas. Estas personas son las que nunca se dieron cuenta de que DIOS, en los aposentos del cielo cubierto de estrellas tan inmortales como el, sino que reside adentro de cada hombre, allí donde lo mas humano tiene su sede esa parte compuesta por sentimientos, emociones, por AMOR. Encontrando verdaderamente al DIOS que cada uno tiene dentro de suyo, esa seria la manera mas eficazmente operatoria por la cual se esfumarían todos los prejuicios reinantes, la maldad y la codicia en este mundo.
  Ahora, pasando estrictamente al plan que toca el punto de las campañas de concientización social, que conllevarían a lograr el objetivo de la verdadera aceptación de las personas cuya elección sexual es homosexual, estas deben ir acompañadas de muestras donde se evidencie hasta que punto lo que aparece como “normal” y eternamente correcto no es mal que el producto de las distintas mentalidades a lo largo de la historia. Tal es así que durante muchísimo tiempo, en la Grecia clásica, la homosexualidad era considerada como social y éticamente valorada, ya que el sexo con el hombre era visto como un acto de los mas elevados, tras lo cual se veía a la mujer como un mero aparato reproductivo; cosa que era repugnante ver a la mujer de esa manera. Otro caso digno de mención es aquel que cuenta que el emperador romano Claudio Cesar era visto como un hombre extraño ya que no se sentía tan atraído por los hombres por como las mujeres.
Estas cosas que mencionamos no hacen mas que avalar lo que venimos diciendo, como así también el ejemplo que dice que con el poderío de la teocracia cristiana durante la edad media es como la homosexualidad fue vista como algo enfermizo, que violentaba los decretos del señor y que debía ser visto como algo puesto en las mira para desterrar.
  Todo esto nos da la certeza de que uno de los esfuerzos mas grandes a los que deben dirigirse las campañas de concientización es a demostrar como cualquier tipo de mentalidad que nos entorne nos viene dado y es creado por el imaginario social de cada época, y que las riendas del destino no están supeditadas por la personería de un jeque externo al mundo terrenal, sino por los mismos habitantes de este. Es aquí donde el retorno al amplio bagaje que puede habilitarnos la lectura, puede ser el mejor arma para luchar, pariente cercana y muchas veces madre y sus aspectos infundados.
  Para concluir con esta pequeña empresa, pequeña en el sentido de su longitud, pero enorme en su riqueza, me gustaría esbozar algunas palabras finales a manera de una conclusión que resuma todo el camino recorrido. Existen seres, en nuestro caso, tanto progres como gente de la comunidad gay, que dicen ser representantes de la lucha que conlleva a la plena aceptación de estos en la sociedad, pero a su vez son portadores de los prejuicios mas duros y devastadores que atentan contra el objetivo que se erige en el horizonte. También, otra cosa de la cual hemos hablado, es que distintas consideraciones acerca de la homosexualidad a lo largo de la historia no son mas que creaciones sociales hechas por la mano terriblemente creadora del hombre.
  A partir del mini resumen hecho anteriormente, me gustaría terminar con este breve ensayo argumentando que la lucha será efectiva cuando quienes participen en ella admitan que están en mayor o menor medida imbuidos de ciertos prejuicios, y estén decididos a purificarse con relación a ellos. Aparte de esto, también será de vital importancia que loa concientización se haga retomando a la historia como principal arma, ya que su utilidad funciona como portadora de ciertas verdades olvidadas; y a su vez y mas necesario, será darse cuenta de que DIOS y el amor que a el se atribuye no deben ser buscados por fuera del hombre, sino dentro de uno, en la parte mas profunda del alma donde se aloja lo mas humano, sede del DIOS y el amor, únicos guías y profetas que conllevaran a la construcción de un mundo mejor donde el odio y la intolerancia ya no tengan mas espacio para actuar con ardor y libre albedrio.
  Con todo eso, es como realmente llegaremos a ser uno solo a pesar de todas las diferencias, y donde finalmente la paz reinara en un reino construido y gobernado por mortales y para mortales.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             

miércoles, 22 de febrero de 2012

Televisión, ser y parecer

En la contemporaneidad de nuestros días, la televisión, en su                                         convenio con las grandes corporaciones para promover productos que agasajen a nuestras vidas, ha creado y crea constantemente modelos a seguir, proyecta figuras a la manera de grandes ídolos a los cuales se debe imitar para poder transitar por el sendero que nos hace dignos de ser caracterizados como individuos “normales”, o sea, sujetos a la norma in stricto sensu.
Sin embargo, esta suerte de convenio entre los medios de comunicación masiva, en lo que respecta a nuestro caso la televisión, y las grandes corporaciones que utilizan a estos para publicitar sus productos y de esa manera atraer y de esa manera atraer a la demanda, ha opacado de manera tajante y cruel a la figura del ser, y la ha suplantado por los cruentos estereotipos del parecer. Esto no solo atenta contra la humanidad de nuestro yo mas profundo y superior, sino que también violenta el terreno de la búsqueda de la felicidad hacia la cual deben tender todos los esfuerzos hechos por aquellos seres creados por la mano mágica y celestial del arquitecto universal.
Al opacar la mayor parte de nuestra subjetividad, al brindarnos estereotipos a los cuales seguir para poder ser aceptados dentro del rebaño desnaturalizado, esquizofrénico por su fragmentación y des espiritualizado, los medios de comunicación nos convierten en seres sumamente vulnerables a toda clase de frustraciones, ya que no todos somos poseedores y dueños de la misma manera de percibir el entorno y el mundo que nos rodea a diario.
Aquel que progresivamente se aleja del rebaño con un fuerte gesto de autonomía, pasa a ser considerado muchas veces como un loco, un errabundo equivocado, o un anormal que se atreve a cuestionar las leyes que de una vez por todas pareciera que nos han sido legadas por un ser superior y profano, lo cual haría que fuese imposible ponerse a interrogar y a repensar estas leyes por las cuales regimos nuestros movimientos y modos de hacer como sociedad.
Es así que día tras día podemos observar a gran cantidad de gente que por el temor que los ultraja, que los violente y amenaza con expulsarlos del rebaño, toman el camino que los imberbes estereotipos mediáticos construyen.
Por eso es que en nuestras sociedades postmodernas, una determinada persona para poder ser popular, para ser reconocido como un ente que desborde las aguas del anonimato, debe llamar la atención de cualquier manera, no importa como; ya sea erigirse en una suerte de Bush o de che Guevara, con tal de que se alcance el reconocimiento cualquier camino es valedero. Lo que importa es llamar la atención para convertirse en alguien “popular”, y la postura que se debe tomar para lograr tal cometido, pareciera ser la de convertirse en un individuo extremadamente individualista, mas preocupado por las apariencias exteriores, de cultivar una personalidad que poco tiene que ver con lo que se es   realmente, y despojarse del alma, que por todo esto que venimos nombrando no cesa de no cultivarse a si misma y a su vez no se purifica ni perfecciona en lo mas mínimo
Es así como en nuestra cotidianeidad, al prender la televisión nos encontramos con esos personajes desalmados,escindidos de su yo mas profundo y superior, discutiendo enérgicamente y sin ningún tipo de intención benevolente en pos de probar cual de ellos puede quedar bien posicionado ante una determinada situación, generalmente de contenido muy pacato y vacio, y cual de ellos puede dar la impresión de ser una persona mas bien ética en comparación con el contrincante, claro que ético para ellos.
Estos pequeños seres, extasiados de la pócima individualista que los transforma en personas que tratan de demostrar constantemente cuan valiosos son, y que las pocas cosas que hacen por el otro solo tienen el fin de aparentar eticismo y bondad aparente, viven desconectados permanente de sus almas, deposito de la verdad relativa de cada uno, llave maestra para la búsqueda del bienestar y la felicidad, lo que los convierte en entes que difícilmente lleguen a encontrar la felicidad en aquellas pequeñas e ínfimas cosas donde se encuentran los tesoros mas grandes. Y tampoco nunca podrán establecer un lazo verdaderamente profundo y humano con otra persona, ya que al momento de generar uno lo harán con aquella persona que puede dejarlos bien parados en relación con su interés personal, o también con alguna persona que se acerque a esta por la triste razón de lo que aparenta ser su corteza exterior, la aparente pero no verdadera en estos casos, hija de la televisión y de la falacia.
Lo peor de todo esto de lo que venimos hablando, es que estos ídolos que se erigen en la posmodernidad que con su manto nos cubre, creados por las grandes corporaciones y promovidos por los medios de comunicación masiva, mas específicamente la televisión en nuestros tiempos, hacen que cada uno de los habitantes de este mundo elijan hacer su camino por una senda escalofriantemente parecida y se transformen en individualismo encarnado, los cuales realizan actos que puedan dejarlos bien parados como único objetivo, y que también y como consecuencia directa, los haga brillar.
Para ir concluyendo, me gustaría decir que “el infierno esta hecho para los que brillan”, tal como lo decía el enorme y sabio de khalil gibran en su mas que majestuoso libro llamado “el jardín del profeta”. Nuestros ídolos diarios son humanos deshumanizados, si se los puede llamar y/o catalogar de esa manera, desubjetivados, seres que construyen una barrera cuyo limite a no franquear es aquel que separa al alma de su cuerpo, a esa misma alma la cual es la sede de la sabiduría, la felicidad y el conocimiento de si mismo. Estos se rechazan constantemente a si mismos, a ese que podría guiarlos a la felicidad que conlleva el hecho de ser fiel a uno mismo, ese si mismo el cual prioriza siempre la reflexión y el entendimiento sobre el predominio de la imagen y la velocidad, el si mismo que conlleva a buscar lo benevolente en las cosas mas simples y cercanas, y a su vez el que hace que el trato con el otro deje de ser meramente superficial, y se transforme en algo mas profundo y enriquecedor que no esta ni sujeto a condiciones ni intereses en búsqueda de la aceptación por parte del rebaño; el rebaño cuya consecuencia desde el primer momento en que se sumerge uno en el es pisar el propio excremento de este.
Por desgracia para aquellos sujetos que aun nos podemos hacer llamar sujetos, la civilización de la cual somos partes ha decidido erigir sobre la punta de la cumbre a estos personajes, los cuales no escatiman en cuanto a su individualismo, e inclusive si cometen actos solidarios  es únicamente con el tan ponderado fin de satisfacer intereses propios.
Para lograr engendrar una nueva conciencia, para que emerja un nuevo hombre de las primavera de ensueño que se expresa en la mente de muchos soñadores utópicos, parece ser necesario apagar los televisores, taparse bocas y oídos, meditar para llegar a un correcto conocimiento de si y volver a los terrenos de la literatura, a la poesía, fuente de conocimientos y jardín por donde el alma sale a pasear para poder moverse con la mayor de las libertades posibles.
Con todo esto no quiero decir que haya que despojarse de la televisión ni de ningún otro instrumento de esta índole, sino que hay que ser de que el bienestar subjetivo y colectivo no va de la mano del parecer, sino del ser, de ese ser que nos comunica con nuestra verdad relativa y que a su vez nos comunica en profunda unión con la persona allegada, para de esa manera poder ser felices siendo fiel a uno mismo y a su vez generar una unión mas profunda y verdadera donde el amor y el interés por el otro no este sujeto a condiciones ni a esperas de recompensas, sino al simple hecho de engendrar y ser receptor de amor, tolerancia y felicidad

El héroe colectivo y su necesidad en épocas de crisis

Si la actual sociedad en la cual habitamos se caracteriza por algo, es por la destrucción de los lazos sociales que nos permitirían estar mas unidos y construir un mundo mejor donde la miseria humana se redujese al punto de alguna vez llegar a haber sido solo un mal sueño.
En nuestro país, durante los últimos años, la gran cantidad de crisis económicas por las cuales se ha atravesado han generado que una parte grande de la poblacio9n se quedara sin sus empleos, fuente de ingreso para satisfacer sus necesidades básicas, y de esa manera pasaran a la categoría de excluidos. Para emular a francisco ferrara, estas crisis de la cual vengo hablando no solo han dejado como saldo a un grupo determinado de personas que se podría denominar como excluidos, sino que ha generado otro tipo de personas a las cuales se las podría denominar como recluidas. Este grupo de personas comprende a aquellos individuos que ante la miseria, delito y demás tipo de miserias y degeneramientos de la vital creación que trae un proceso de desmantelacion económica y cultural, optan por refugiarse y alejarse del núcleo de la verdadera sociedad, esa en la cual vive la gran mayoría de la gente que no posee los ingresos necesarios para recluirse en un barrio privado o como hoy día se los llama, countries.
Al producirse tal resquebrajamiento de las líneas de ese conjunto armonioso que tendría que ser la sociedad, el malestar y la pesadumbre diaria se convirtieron en moneda corriente de los últimos tiempos. La situación de aquellas personas excluidas de la sociedad, desterradas tal cual como sucedía en tiempos mas antiguos, empeora día tras día, lo que los convierte en seres vulnerables y propensos de contraer cualquier tipo de enfermedad que ensucie su alma y a su ser entero, lo que no significa igualmente que sean mas débiles e indefensos que cualquier otra persona. Pero esto no es todo, aquellas personas que catalogamos como recluidas, y que se alejan de la sociedad en busca de su solo y único progreso, también son propensas a enfermarse, y también están enfermas. El hecho de escaparse de una problemática que podría ser resuelta en conjunto, es un síntoma de que las cosas andan mal. Su vida no pasa a ser un lecho de rosas por el hecho de trasladarse a un lugar en el que supuestamente se pudieran sentir seguros de cualquier amenaza
De esta manera, la vida de cada uno de los seres que habitan un determinado territorio como el nuestro, se miserabiliza día tras día, al punto de no poder confiar en el prójimo y subsumirse en el mas fanático de los individualismos. A partir de esto, es cuando los lazos sociales quedan totalmente resquebrajados, hechos trizas y cuando la vida en conjunto deja de ser tal, y solo se convierte en una farsa. Los prejuicios de aquellos excluidos se hacen cada día más grandes hacia aquellos que pueden satisfacer sus necesidades básicas, y aquellas otras dibujadas por el sistema capitalista que nos embarduna. Igualmente, también se hace cada vez mayor el prejuicio que conllevan aquellos seres que no quedaron expulsados del sistema, lo que se hace patente en las miradas de índole despectiva ante la figura del chico que pide una moneda para llevar un plato de alimento a su familia o ante la presencia de aquel que se ofrece a cuidar un coche por unas monedas.
Cada una de las partes tiene su razón para actuar de las maneras que lo hacen, pero ninguna, al inspeccionarlas muy profundamente se muestran lo suficientemente firmes y convincentes para que sigan perpetuándose en la cotidianeidad de nuestros tiempos. Cada una de las partes, de los pilares que mantienen y sostienen a esa gran mega estructura que es la sociedad, deben vencer los prejuicios diarios que forman parte de su existencia, y que no los dejan establecer un lazo comunicativo profundo y solidario con la persona que tienen en frente. Los que están por fuera del camino marcado como justo y único correcto por el gran monstruo que nos oprime, debe comprender que las cosas no son así, sino que están así y deben ser cuestionadas y cambiadas. Para eso es necesario poder acercarse a cualquier persona venciendo la estereotipia y el prejuicio, y además también es muy importante hacerse la idea de que no todos son personas que conllevan al diablo en su corazón, y que por así decir, se muestran indiferentes ante el sufrimiento ajeno. Y aquellos que se encuentran caminando la senda correcta, establecida por las grandes corporaciones y sus afines, deben ser consientes de que de nada vale acumular tanto dinero y riquezas cuando un hermano, un amigo, un ser humano esta muriendo día tras día y cada vez mas. También es muy importante que puedan franquear las barreras del individualismo, y sensibilizarse de alguna manera ante aquellas cosas que nos destruyen e inyectan  desesperanza e infortunio a nuestros corazones.
La razón, el método adecuado y universal para prosperar y poder vivir en un mundo más solidario y enriquecedor, es mediante la unión de todos los que componemos el gran conjunto. Muchos personajes nos han querido hacer creer que las cosas no pueden ser cambiadas, y que la maldad, que en mayor o menor medida se presentan en el hombre, no puede ser superada y dar la vuelta para transformarse y elevarse hacia la superioridad infinita del amor. El gran héroe, el gran personaje que va a escribir una nueva historia, que podría llegar a ser denominada el fin de la historia, será aquel titán sublevado que este compuesto por múltiples partes, en síntesis, será el héroe colectivo. Ese héroe colectivo esta compuesto por cada uno todos los seres que conformamos una sociedad, y a grandes rasgos el mundo. Si ese personaje, utópico por estos tiempos, emergiera de una buena vez por todas, la miseria que nos acosa diariamente, el hambre, la inseguridad y el odio, se esfumarían como la niebla que se hace presente por la mañana muy tempranamente y desaparece a medida que los rayos del sol acarician los pétalos de las flores.
Para culminar con este breve articulo, me gustaría volver a repetir que tanto excluidos como recluidos, son parte de un mismo todo, ambos son sufrientes y padecen las crisis que los encapsulan de diferentes maneras. Aquellos recluidos viven sus días inmersos en un circulo de paranoia, donde la inseguridad es la reina madre, y donde la reclusión y el abandonamiento de todo terreno publico y solidario se presenta como solución; en cambio, los excluidos ven sus días pasar sin ninguna esperanza que les proponga un futuro mejor, en muchos casos sin un plato de comida en sus mesas y también sumamente expuestos a cualquier tipo de porquerías que les permitan suspender el dolor y la impotencia que los aqueja. Si bien esto que acabamos de mencionar esta presente en todas las esferas de la sociedad, existen grupos que se presentan como mas vulnerables, ya que de alguna manera u otra terminan siendo los vapuleados por la injusticia de la que no pudimos emanciparnos.
Ahora si, para concluir es importante decir que todos somos victimas, y que como victimas las cuales pareciera ser que no tienen derecho a un juicio justo, es muy importante movilizarse y construir una suerte de nuevo organismo por el cual pueda intervenir la justicia para paliar la angustia y el sufrimiento diario, un organismo donde el juez encargado de impartir justicia sea el héroe colectivo, y donde el sentimiento universal que lo ampare sea ni mas ni menos que el amor, fuerza cohesionadora y verdadero remedio para todo el tortuoso malestar que se nos presenta diariamente y que no podemos manejar ni enfrentar sin la unión de todos.

Psicoanálisis y revolución cultural en la posmodernidad


Si bien desde que el hombre tiene noción de la cultura y del poder  ha existido la intención de imponer una imagen ideal sobre la cual proyectarse y vivir acorde, esta época no es la excepción.
   La posmodernidad, actual periodo histórico en el cual vivimos, está caracterizado por sobre todas las cosas por la tendencia al consumo de objetos que vienen de la mano de la ciencia y la tecnología, que aspiran a cubrir un vacío que de una manera u otra parece nunca poder llenarse. Pero, ¿Qué es ese vacío? Ese vacío corresponde a lo que Jacques Lacan denomino en su seminario número siete el “Das ding”. La noción de Das ding o la cosa se refiere a lo que Lacan comúnmente llama lo real, aquello que está siempre en el mismo lugar y sobre lo cual gira nuestro deseo.
   En nuestros tiempos, el discurso del amo, más conocido como el discurso del capitalista actúa taponando nuestro deseo, es decir que mediante las distintas publicidades en los determinados medios de comunicación masiva se dedican a vender felicidad en cuotas o al contado, ya sea una máquina para moldear los abdominales y presentarse apuesto ante un público pendiente de las cuestiones estéticas o algún tipo de prenda que haya que vestir para poder ser “contemporáneo de uno mismo”, como diría Jacques Derrida.
  Este tipo de marcar cual es el camino a seguir es pura y simplemente una manera de seguir fortaleciendo las relaciones de dominación y explotación sobre la sociedad, lo que conlleva a un malestar generalizado en la cultura. Si bien cierto malestar en la cultura es propiamente originario de la creación de esta misma, se debe admitir que hoy vivimos un periodo de profundas crisis.
  En esta cultura del consumo y la estética, muy pocos son los que se hacen cargo de su verdadero deseo, de su más verdadera y profunda esencia, lo que explica que por más artículos técnicos o de moda que la gente pueda adquirir el malestar va a seguir estando presente.
  Este malestar del que venimos hablando tiene su punto de partida en el hecho de que el deseo que muchas veces se sigue no es aquel que se condice con lo más propio de la subjetividad de cada uno, no es aquel que encaminaría a buen puerto a quien lo siguiese, sino que es aquel que nos imponen las actuales condiciones del mercado.
  Esta cuestión del consumo, la estética, la imagen y por consiguiente el encaminamiento hacia un modo de vivir ha llevado a una cuestión también muy común en estos tiempos. Esta cuestión a la cual quiero referirme es la actual perdida de sensibilidad total ante el malestar del prójimo. Un individualismo exacerbado se ha impuesto sobre la mente de la gran mayoría de la gente, la que hoy en día no considera otra forma de vida que no sea aquel impuesto por las fuerzas hegemónicas de poder. Esto conlleva a un cierto tipo de intolerancia que lleva a juzgar modos de pensamientos e ideologías distintos, cosa que igualmente también ha pasado en todos los tiempos.
  Si bien cabe aclarar que la posmodernidad ha abierto las puertas de la tolerancia a modos de vida distintos a los de la mayoría, tampoco lo ha hecho totalmente. Hoy por hoy los intereses relacionados con la obtención de la felicidad pasan por el hecho de poder adquirir distintos productos, acción la cual culminaría con la aparente felicidad de los consumidores.
  Esta forma de pensar ha dado paso a que distintos malestares subjetivos sean considerados como cosas que están fuera de sí, que son anormales y por lo tanto es necesario reparar, tal cual si el hombre fuera una suerte de máquina.
  Por esta razón es que el psicoanálisis, hoy en día como alternativa terapéutica está perdiendo lugar en la gran mayoría de los países industrializados.
  Hoy en día, la gran mayoría de estos países, a la hora de una alternativa terapéutica se inclinan por terapias de corte cognitivas conductuales o también por el psicofármaco. Si bien estas dos maneras de afrontar los problemas relacionados con la salud mental son efectivos también, no llegan a lo más profundo, al punto de partida desde el cual parte el síntoma como si lo hace el psicoanálisis.
  Los dos tipos de terapia primeramente mencionados se encaminan solo hacia la supresión del síntoma, sin inquirir que es lo que realmente pone en jaque al sujeto y lo cohíbe en su vida.
  La sola intervención de estas dos alternativas terapéuticas sin la presencia del psicoanálisis viene dado por el hecho de que permiten mantener la misma estructura social debido a que al no hablar el aquejado sobre su deseo, al no poder explayarse sobre lo que realmente le pasa seguiría siendo, por así decirlo, un ciervo del actual capitalismo efervescente. En lo relativo a la  cuestión por la cual una doctrina realmente tan humana como lo es el psicoanálisis de a poco desaparece en algunos lugares del mundo, otro factor que refuerza esto es la destrucción de los lazos sociales entre los distintos miembros de la sociedad.
  En nuestra contemporaneidad es muy común descreer de todo proceso que pudiera llevar a una total armonía, a una total tolerancia y unión entro los distintos integrantes de una sociedad. Esta negación de la modernidad que es la posmodernidad, viene justamente de los fracasos que durante la modernidad se han sucedido, ya que durante esa época en nombre de la razón y de algo que se planteaba como bueno para todos se llegaron a cometer locuras de todo tipo que acabaron dando como saldo finales solo destrucción y muerte.
  A partir de lo dicho anteriormente con relación a los errores de la modernidad es que en esta época no se cree más ya en el poder lo público como agente de cambio, en la participación de todos por un presente y un futuro mejor. Esta desconfianza en el poder lo público también ha llevado al menos precio de la palabra y a la adulación de la imagen. Es por eso que el capitalismo también pone tanto énfasis en la producción de la imagen, ya que la posible unión de todos en conjunto con la consecuente valorización de la palabra podría dar lugar a un nuevo orden social que algunos soñadores podríamos pensar, tal como lo dijera Karl Marx, el fin de la historia.
  A pesar de que este tipo de pensamiento es utópico, a pesar de que la codicia y la intolerancia siempre fueron los dos grandes gérmenes que enfermaron a la humanidad, y es por eso que hoy en televisión es más fácil encontrar personas haciendo de las peleas un estilo de vida más que programas que de alguna manera u otra alienten a promover lazos solidarios.
  El hecho de que en el mundo no haya personas iguales no significa que no se pueda establecer un lazo social y solidario. Enrique Pichón Riviere , quien a mi criterio consideraba consideraba al psicoanálisis como una herramienta de cambio social, planteaba que una totalidad está compuesta por partes diferentes que se ensamblan formando una suerte de todo o conjunto armonioso. Esto quiere decir que a pesar de las diferencias mediante el encuentro de los individuos con la palabra es posible engendrar un cambio social que permita vencer el estado de alienación en el cual el mundo se encuentra.
            La prevalencia de la imagen por sobre la palabra es también muy frecuente en lo que sería el lenguaje de la calle, ya que es muy común que parte de la gente proveniente de la clase media o alta mire con cierto desprecio o indiferencia a una persona que vaya a saber debido a que circunstancia de su vida acaba viviendo en la calle, en vez de preguntarse, sensibilizarse y tratar de ayudar o comprender porque esa persona terminó de tal manera.
Al estar todo el énfasis puesto en el “querer ser como” y no en simplemente “ser”, el psicoanálisis como ya lo hemos dicho ha sido desplazado en muchos sectores por terapias que operan únicamente sobre el síntoma, en vez de que esas terapias trabajen en conjunto con la terapia psicoanalítica para llegar a propiciar un verdadero bienestar subjetivo.
  El miedo a ser diferente o tal vez el hecho de creer que las cosas son así cuando en realidad están así, hacen que la sociedad naturalice todo este tipo de cosas anteriormente mencionadas, tales como la pobreza, la injusticia y demás tipos de plagas que azotan sobre la faz de la tierra.
  Hacerse cargo del propio deseo, que cada uno realmente se haga cargo de su propio deseo sin expandir este propio deseo sobre las mentes ajenas conllevaría a otro estado de las cosas, lo cual desarticularía al actual discurso del amo, o sea, el discurso del capitalista.
  Si bien el hombre al consumir, al adquirir aquellos artículos fabricados por la ciencia que juega a favor del mercado, adquiere cierto goce, lo que Lacan llamaba “plus-goce”, a mi entender se podría estar mucho mejor.
Esto no quiere decir que como sociedad podríamos alcanzar el goce supremo, la libertad total de cada uno de nosotros. Lacan planteaba esto en el seminario siete sobre la ética, cuando decía que el placer o goce total no se podía volver a encontrar ya que esa experiencia había sido vivenciada tan solo una vez, la primera.
  A pesar de que la ciencia hoy es portadora del deseo, se sitúa en el lugar del deseo y asegura un goce parcial, también trae como casi todo lo bueno, algo malo. Esto no quiere decir que haya que desprenderse de la ciencia, sino que al mismo tiempo que avance la ciencia también debe poder crecer la solidaridad.
  El psicoanálisis en la contemporaneidad se puede encargar de aquel sujeto que la ciencia forcluye, para comprenderlo, construir un saber junto a él y de esa manera no caer en pequeños autoritarismos donde un profesional le dice a un paciente lo que debe hacer para ser feliz,  a la manera de una clase de moral.
  Desde sus comienzos mismos, desde que Sigmund Freud descubrió el inconsciente, la cura por la palabra ha sido una teoría revolucionaria. En la modernidad, donde las mentes estaban aún más cerradas para la existencia de una teoría de ese tipo, el psicoanalista austriaco se atrevió a formular que la sexualidad existía ya en el niño, que la bisexualidad era constitutiva en el ser humano y hasta se animó a construir una teoría sobre el posible modo en que surgieron las distintas religiones sobre el escenario de la Tierra. Hoy en día, a pesar de que no todo lo que engloba a la posmodernidad es negativo, como ya hemos dicho existe una falta de sensibilidad, que también podríamos decir ha existido desde siempre. Todo aquel síntoma que no se manifieste a nivel del cuerpo, de la imagen, en muchos casos es menospreciado como tal. El psicoanálisis cumpliría su rol revolucionario instando a que todos podamos abrir nuestros oídos y escuchemos al verdadero ser que tenemos en frente.
  Otras corrientes de pensamiento que también se encargaron, por así decirlo, de hablar sobre la libertad y emancipación del hombre fueron el marxismo y el existencialismo.
  Según Kierkegaard, considerado el primer filosofo existencialista de la historia. Este filósofo plantea tres cosas que hacen que se lo considere un existencialista:
1) su individualismo moral.
2) su subjetivismo moral.
3) su idea de angustia.
   En contra de la tradición filosófica que por esos momentos estaba de moda, Kierkegaard afirmaba que el bien más alto para un individuo es encontrar su propia vocación, es decir, algo así como ir tras su propia naturaleza. El filósofo danés decía que se debe buscar una verdad que sea verdadera para uno, una verdad por la cual se pueda morir o vivir. La idea que se esconde detrás de estas palabras es que uno debe escoger su propio camino sin la ayuda de normas o criterios universales u objetivos. Dentro de cada uno existe una determinada verdad, un deseo que hace las veces de su motor, que lo inspira a moverse para conseguir sus objetivos y vivir.
  En contra de la posición tradicional de que el juicio moral involucra (o debe involucrar) una norma objetiva de corrección o incorrección, Kierkegaard sostiene que no se puede encontrar una base objetiva o racional en las decisiones morales. Esto también significa que la experiencia personal y estar de acuerdo con convicciones propias es esencial para llegar a la propia verdad que alberga en el interior de cada sujeto. Por eso es que ningún sistema ya sea de índole autoritario o no tanto no logra superar determinadas crisis, y de esa manera termina naturalizándolas.
  De alguna manera u otra, esta corriente filosófica de la que venimos hablando denominada existencialismo, comparte demasiadas, no solo demasiadas, sino muchas cosas con el psicoanálisis, y por sobre todas las cosas algo que se puede considerar como esencia. Estas dos distintas teorías invitan a que el sujeto se encuentre con su propia verdad.
  A pesar de la similitud mencionada, hubo durante cierto tiempo una discrepancia entre el existencialismo y la teoría psicoanalítica. Mas precisamente la discrepancia vino desde una de las más destacadas figuras del existencialismo y porque no de la filosofía entera, premiado con el Nobel de literatura en el año 1964, premio al cual rechazo. Tal personalidad mencionada es nada más ni menos que Jean Paul Sartre. En sus últimos años, tras los cuales intentara un psicoanálisis existencial que negaba a lo inconsciente, y en lugar de lo inconsciente impusiera la noción de mala fe ante la cual cada persona debía asumir su propio compromiso existencial, el mismo Sartre se dio cuenta de que se había equivocado y al fin de cuentas admitió la existencia del inconsciente freudiano.
  La existencia de lo inconsciente está dada por el ingreso del sujeto a los marcos de la cultura. Este, al adentrarse a las entrañas de la misma, debe retener a aquellas mociones pulsionales dentro de si, y de esa manera posibilitar la sublimación hacia una actividad que no rompa con los moldes de todas las creaciones de la cultura.
  La existencia de lo inconsciente y el hecho de tener que resignar una serie de mociones pulsionales que se podrían llamar naturales, muchas veces hace que todo intento de cambio ante una determinada situación cotidiana que aflige e inhibe a un individuo sea a veces muy difícil y no solo con la voluntad consciente alcance.
  Esa instancia que controla constantemente nuestras actividades, llamada por Freud el superyó en su segunda tópica, hace que ceder ante el propio deseo no siempre sea tan fácil como debiera parecer, y mucho menos un lecho de rosas. Jacques Lacan, justamente planteaba que el ceder al deseo es lo que hace que se desencadene el desarrollo de angustia. Por tanto, como ya hemos dicho solo la voluntad consciente no alcanza para apaciguar el desarrollo del malestar subjetivo.
  Otra corriente filosófica que toco el tema de la emancipación del hombre fue el marxismo. En este caso, la emancipación tenía que ver con romper las cadenas de la opresión con que la burguesía sometía al proletariado.
  En lo que respecta a criterios, la avanzada del capitalismo y lo que se podría pensar como la derrota final del marxismo ha culminado en la popular creencia de nuestros tiempos, que las cosas no se pueden cambiar, lo cual influye en la escasa confianza que se tiene en el poder de lo público y la participación colectiva. De esta manera y mediante el planteamiento que venimos haciendo, no suena descabellado hablar de la destrucción de los lazos sociales como una de las características de la posmodernidad.
  A pesar de los errores que se cometieron en la modernidad, no todo era malo y sobre todo lo mejor y lo que habría que rescatar de ese periodo de tiempo es la idea del progreso y el poder de lo público como herramienta para tal cambio. Recuperar esto también sería hacerse de un arma fundamental siempre que se quiera hablar de un estado o sociedad mejor. Sería volver a reencontrarse con la historia, para de esa manera revisar el pasado, descartar lo negativo y rescatar lo positivo, y de esa manera construir con un horizonte consensuado.
  Dentro de la teoría marxista había una verdad que hablaba sobre la libertad del hombre alienado por el manejo de las riendas del mercado capitalista a manos de la floreciente burguesía. Para liberarse de este mal que aquejaba a aquellos individuos explotados en las grandes fábricas de las ciudades industriales, Marx planteaba como sumamente necesaria la unión de toda esta pila de individuos explotados como el comienzo de lo que el llamaría una revolución. Para tomar esto y hacer un lazo con el psicoanálisis, podríamos decir que para que tal unión sea conjunta como tal y se pueda producir verdaderamente es necesario de la palabra, del ir y venir de significantes de una boca a una oreja.
  Para poder estar unidos, y en principio también para poder aglomerarse conjunta e ideológicamente en pos de un objetivo común, es necesario el uso de la palabra, lo cual también facilitaría la posible creación de un nuevo orden social el cual para ser instaurado no necesite de un baño de sangre anterior. El actual individualismo exacerbado y la falta de unión entre la población, es el blanco de crítica de los marxistas contemporáneos.
  Desgraciadamente, esto, de pensar un proyecto en común, no se ve en ninguna civilización. El afán de codicia y de poder ha acabado con el compromiso social, con el afán de instaurar ciertos valores democráticos de igualdad y ciudadanía, los cuales serían esenciales para asegurar situaciones tales como la actual inseguridad, el hambre y la pobreza, cosas que hoy en día se han naturalizado por parte de la gran mayoría de las personas.
  Si bien se podría pensar esto como un circulo, donde una persona de bajo recursos no puede conversar con una clase de clase alta por el hecho de creer que puede ser juzgado, y también la persona de clase alta comúnmente y según lo que se ve puede llegar a creer que la persona de clase baja va a intentar cometer algún tipo de delito contra su humanidad, hay que poder abrirse al dialogo y comprender que los actuales malestares y crisis están vinculadas al afán y codicia de una suerte de personajes que infunden o tratan de infundir soluciones que atenta contra la humanidad propia de cada sujeto; sujetos que necesitan ser escuchados, comprendidos, tal como Freud hizo con sus histéricas hace más de cien años.
  Sigmund Freud fue uno de esos personajes raros e incomodos para su época, ya que debido a su revolucionario método terapéutico y a su teoría que rompía con los moldes de todo lo establecido, trata a aquellas personas que sufrían un determinado tipo de padecimiento que los llegaba a inhibir en sus vidas, como seres humanos y como seres vivos, que necesitan uno de otro para poder salir adelante y no métodos que los alejen más y más de la sociedad y de su restablecimiento emocional.
  A pesar de lo dicho anteriormente, de la unión de cada uno como ciudadanos, de lo que fue la puesta en escena de una teoría como la de Sigmund Freud, lejos se encuentra actualmente la humanidad de darle lugar a cosas de esta índole. El afán de codicia y poder ha acabado con el compromiso social, con el afán de instaurar ciertos valores que nos permitan vivir bien y en verdadera unión. Este afán anteriormente mencionado supera a cualquier entusiasmo por progresar como humanos, que sería lo esencial. Asistimos a un periodo histórico donde las guerras por el petróleo terminan en el sometimiento de toda una cultura, a la cual se hace pasar por locos, terroristas o perversos con todas perversiones para de esa manera justificar un atentado como lo es una guerra. También asistimos a un periodo histórico donde las disputas por ver quién tiene la verdad política absoluta, celestial, se encuentran por encima de las necesidades del pueblo; cosa que revela una suerte de enorme Narciso dentro de cada animal político.
  En referencia a todo esto, surge una pregunta, ¿Dónde quedo la palabra? ¿Dónde quedo la sensibilidad hacia el otro, el afán de construir algo mejor? El menosprecio que se tiene por la palabra hoy día es lo que hace que el psicoanálisis, como método terapéutico, en muchos lugares del mundo vaya desapareciendo. El menosprecio por la reflexión y el pensamiento, cuestiones propias del periodo en que vivimos, hace que la mayoría de la gente se incline por cosas más breves y a la vez que no impliquen una verdadera reflexión, tal es el caso de la avanzada del psicofármaco en el mercado.
  Esta progresiva desaparición del psicoanálisis en lo que respecta como modo de abordaje terapéutico, ¿podría tener algo que ver con el actual interés de las grandes corporaciones que manejan el mundo; aquellos intereses de dominación y explotación? Por algún momento la respuesta podría ser y parecer positiva. La fragmentación de la sociedad, la creación de personalidades individualistas que han dejado de creer en el valor de la palabra como herramienta de cambio, como método para escuchar las necesidades ajenas y de ese modo acordar para que necesidades propias y ajenas sean satisfechas sin que nadie salga dañado, ha contribuido a hacer que se consideren fenómenos naturales la actual crisis.
  Una prueba del actual menosprecio por la palabra en nuestra contemporaneidad y de la adoración por la presencia y la imagen, se da en el plano político. Allí es muy común que hoy día la gente elija entre los determinados por cómo se presenta, por su carisma y su imagen y no por lo que realmente expresa cuando abre la boca.
  A pesar de que la práctica psicoanalítica como terapia ha perdido vigencia en muchas partes del mundo, donde prevalecen terapias que atacan directamente al síntoma, en la República Argentina y en Francia siguen lo suficientemente vigentes. Dentro de esta vigencia actual de la teoría analítica en esas dos partes del mundo, puede rescatarse como un hecho sumamente positivo. Esto significa que en alguna medida la palabra, la escucha y la comprensión de un síntoma para aplacarlo conjuntamente están vigentes. La posibilidad de que dos personas construyan un saber no sabido esta de alguna manera vigente.
  Esto quiere decir que el uso de la lengua no solo puede estar al servicio del discurso del amo, es decir, al servicio de aquellos quienes pretenden instauran un modo de vivir y de pensar, sino que puede estar al servicio de lo que se podría llegar a llamar una “revolución cultural”, término que un determinado momento histórico acuño Mao Tse Tung. Una revolución cultural como la que se plantea aquí, sería la verdadera consecuencia de una lucha entre todos, y el triunfo de aquellos que valoran el valor de la reflexión, el pensamiento y la ideología.
  En esta revolución cultural anteriormente planteada, el rol del psicoanálisis y del psicólogo podría ser fundamental, ya que la principal herramienta de trabajo de estos profesionales encargados de bregar por la salud emocional son nada más ni menos que la escucha y el habla. Esta teoría que habla sobre la existencia de lo inconsciente, que enumera a todos los sueños como unas formaciones al servicio de unos cumplimientos de deseo que tienen su más profunda raigambre en la vida sexual de la infancia, puede ser usada para liberar a cada uno de nosotros de aquellos manejos que nos hacen títeres del modo de cultura impuesto por el consumismo.
  A pesar de que la posmodernidad ha abierto las puertas de la tolerancia, en cierta medida hay una cierta dualidad, un resto que hace que las cosas no condigan tanto como esto mencionado con anterioridad. El actual multiculturalismo, el que debe existir porque es propio de la naturaleza de los hombres que unos se identifiquen más con algunos que con otros, abre en cierta medida las puertas de la intolerancia. Esto se debe a que nadie parece poder convivir con una imagen que no sea la de un semejante; este caso es muy visible en la existencia de diferentes tribus urbanas que no dudan ni un solo instante en pasar al acto, en ejecutar un acto violento cuando ven a otro individuo que no se les parece. También esto se ha hecho muy visible en los espectáculos deportivos, donde la simple diferencia en la forma y color de una camiseta deriva en un sinfín de actitudes violentas.
  Anteriormente, hace unos años atrás, la mera existencia de una personalidad en lo que respecta a la apariencia exterior distinta a la ideada por las fuerzas hegemónicas a cargo del poder, derivaba en sanciones que inclusive podían llevar a la muerte. Si bien eso hoy en día no sucede, la intolerancia sigue existiendo, y aunque las distintas tribus, gente que llevan un modo de vida en apariencia muy distinto no se percaten, todos son presos de imágenes impuestas por el mercado. El hecho de dejar atrás estas estúpidas diferencias y percatarse de que tienen más cosas en común de lo que en apariencia parece, el hecho de saber que el malestar que sienten cada uno de ellos puede ser no desterrado totalmente, pero si estabilizado tal cual la estructura psíquica de una persona, se estaría creciendo enormemente como seres humanos. Esto es lo que realmente constituiría el triunfo de la tolerancia.
  El psicoanálisis debe ser replanteado, y al serlo debe ser puesto en la posición de una doctrina revolucionaria. Debe poder ser reavivada esa llama que llevo a Freud a enunciar aquellas teorías que despertaron tanta controversia en los tiempos en que fueron formuladas. Una teoría como el psicoanálisis, tanto sea en la modernidad como en la posmodernidad, difícilmente pueda ser acogido sin algún tipo de reparo. En la modernidad, donde se pretendía instaurar una suerte de razón única y actualmente, en la posmodernidad, donde el actual sistema capitalista también quiere alimentar a nuestro ser interior para guiarlo día tras día en todas sus decisiones; el psicoanálisis no encajaba ni se podría decir que encaje si las expectativas de los que ocupan la punta de la pirámide son estas.
  Es de público conocimiento que todo lo que planteo Freud fue altamente criticado y desdeñado, sobre todo por los viejos neurólogos y psiquiatras cuyas teorías estaban cercanamente vinculadas con el positivismo imperante por esos tiempos. Pero Freud, firme en sus convicciones, no dejo de luchar por lo que creía correcto y en consecuencia, siguió investigando y escribiendo hasta sus últimos días.
  Un concepto de la teoría freudiana que marco un rumbo gracias a lo cual se podría considerar al psicoanálisis como una teoría revolucionaria, es el concepto de pulsión. Este concepto acuñado por el psicoanalista austriaco vendría a ser una suerte equivalente a lo que el instinto es para los animales. Por pulsión se entiende a un saber impregnado de subjetividad, es decir, mediado por la subjetividad de cada uno, a diferencia del instinto que es un saber sin sujeto, que solo se rige por los mecanismos heredados por la biología.
  El concepto de pulsión puede considerarse como un corte tajante con el reduccionismo biológico, ya que de esta manera se puede pensar es una verdad que no sea la misma para todos, una verdad que no viene asignada por la biología, que no se nos aparece como la única posible y que puede variar dependiendo de los distintos contextos culturales, sociales y por supuesto psíquicos. Este concepto empleado sobre el campo de lo social puede significar un importante paso para la comprensión del sujeto humano.
  Esta pulsión de la que acabamos de hacer mención, como ya dijimos no solo está regida, no solo es puesta en movimiento y ejecutada en una meta por la mera participación de determinantes puramente biológicos. Sino que en este concepto también participan determinantes psíquicos propios de cada sujeto y socioculturales.
  Sigmund Freud planteaba que en relación a la pulsión siempre va a haber algo que va a ir a parar al interior del inconsciente, algo que va a ser reprimido porque no condice con lo construido para la cultura a lo largo del tiempo.; por lo tanto, siempre va a haber un cierto malestar en la cultura. A pesar de esto, el sujeto humano se las arregla para satisfacer eso ahora bajo la represión en la realidad de manera parcial y sometido a hacerlo bajo determinadas condiciones; pero también existe otro lugar donde aquellos deseos que actúan como motor del alma humana pueden darse expresión, Tal lugar es el del arte.
  El arte, en todas sus diferentes expresiones sirve para dar libre curso a esos deseos que pugnan por liberarse de alguna, y aparte de esto, también puede servir para ser el medio de comunicación más preciado a la hora de manifestar el malestar que puede llegar a sentir una persona o una determina sociedad en un contexto histórico determinado. Un claro ejemplo de esto fue el movimiento musical iniciado a finales de los ochenta y principios de los noventa, conocido popularmente como grunge. Este movimiento musical se caracterizaba por tener una filosofía que iba en contra de todas las modas, de todo lo impuesto por el mercado, y por tanto relacionado con el consumo. Desde la estética de los representantes musicales de este género hasta su actitud en lo cotidiano los días, la imagen que se quería dar era la de un grupo de gente “antiestéticos” de alguna manera. A pesar de esta intención que se sostenía, no pudieron escapar a las redes del capitalismo que como a todos nosotros, los albergaba en su interior, y de esta manera pasar a ser una moda. Un claro ejemplo de esto fue la masiva cantidad de discos que vendió la banda más popular que dio este movimiento musical, Nirvana, con la aparición de su disco Nevermind. Tiempo después de la salida de este disco y del éxito comercial que obtuvo, Kurt Cobain, líder y vocalista de la banda, llego a odiarlo por haber convertido a su banda en aquello que nunca quiso llegar a ser, una moda más en un mundo superficial.
  No solo en el mundo del arte hay gente que expresa su malestar, y de esa manera se revela contra aquello que cree injusto y ataca la sensibilidad humana. Sino que hay también ciertos sectores de la sociedad, que aunque no sean vastos, se niegan a vivir en un lugar donde los lazos sociales y solidarios que tendrían que unir a los distintos seres humanos en pos de un verdadero progreso se desintegren. Tal es el caso de la gente que de manera pacífica va a reclamar a las calles en busca de soluciones a ciertos conflictos existentes, aquellas personas que se movilizan sujetos a ideales que creen justos. Casos de esta índole abundan, pero uno que ha resaltado en estos últimos días fue el del estadounidense de orígenes afroamericanos Troy Davis, acusado de matar a un policía. A pesar de que el juicio que condeno a este hombre a la pena de muerte por inyección letal fue demasiado confuso, el tribunal a cargo de este juicio decidió la sentencia que lo condenaba a morir. Tal juicio podría ser caracterizado como confuso debido a que siete de los nueve testigos que declararon contra Davis, se retractaron y acusaron ser presionados por la policía para declarar en contra del entonces acusado del crimen.
  Tras todo esto que sucedió, gente que no es partidaria de este tipo de condenas y que inclusive creían en un típico caso de piel a la hora de haberse dictado la sentencia, se movilizo por las calles pidiendo cordura y que se acabe con este tipo de condenas.
  El hecho de que haya gente que se movilice, es un claro indicio de que no todo está perdido en la posmodernidad, que la sensibilidad y el tacto ante el dolor ajeno siguen estando presentes aunque sea en un sector de la comunidad. Justamente algo parecido a esto promueve el psicoanálisis, el tacto y el oído para calmar las dolencias subjetivas ajenas, con el objetivo de encaminar a este a un estado de bienestar que pueda hacerlo sentir mejor consigo mismo.
  Ahora bien, una pregunta que surge es como se podría instaurar este compromiso social anteriormente mencionado en una época donde el individualismo exacerbado crece día tras día. La respuesta a primera impresión es de incerteza y de duda, pero también de esperanza.
  Hablando netamente del psicoanálisis como herramienta de cambio social, es importante señalar que en la década de los sesenta, en la República Argentina, se gestó una ruptura dentro de la A.P.A (Asociación Psicoanalítica Argentina). Esta ruptura se debía a que Enrique Pichón Riviere, junto a otros integrantes de la A.P.A, creían que el psicoanálisis debía ser una doctrina que se comprometiera con las cuestiones de orden político y social, asegurando en el cambio social es donde adquiere sentido todo practica en el campo de la salud mental. De esta manera, Pichón enalteció la posición de los distintos trabajadores de la salud mental, lo que hizo que muchos se volcaran por estos mismos intereses que movieron a Pichón a alejarse de la A.P.A.
  Lo que se trata de fundamentar a partir del ejemplo de Pichón Riviere es que el rol del profesional de la salud y del psicoanálisis podría llegar a ser de suma importancia, al igual que el rol de cualquiera que quiera sumarse y abonar lo suyo. El psicoanálisis cuenta con el don de la palabra como herramienta de trabajo, que es aquel instrumento con el cual se puede persuadir, calmar algún malestar y lo más importante, construir un saber no sabido en el apaciguamiento del malestar. Esto permite pensar la existencia de una totalidad compuesta por partes distintas en las que a pesar de las diferencias se puede construir algo.
  El multiculturalismo que existe en la actualidad no tendría porque significar falta de dialogo entre distintas partes ni tampoco un elemento para encerrarse en una suerte de mundo propio compuesto solo por partes iguales. Como sociedad se debe poder volver a ver al futuro y encontrar de esa manera un horizonte. Se debe ser consciente de que un modo de vida distinto al de una persona que como seres humanos, no puedan comunicarse entre sí para pensar y de esa manera construir un nuevo mundo.
  El psicoanálisis no debe ser visto como una teoría que atente contra todos los logros culturales de la civilización. Tampoco debe ser visto como algo que justifique la libertad del hombre a tal punto de no solo tocar el tema de la libertad para hacer el bien, sino también para cruzarse de vereda y cometer las peores aberraciones, cosas que en su momento había planteado Sade aunque no en referencia con el psicoanálisis, sino en uno de sus pensamientos.
  De lo que se trata este descubrimiento freudiano es de otorgar al hombre la libertad de poder acceder a sus deseos sin un desprendimiento de angustia, y además sin violentar los tabúes y reglas sagradas impuestas desde la cultura. Es necesario comprender esto para volcar los desarrollos freudianos al campo de la psicología social, para entender que el psicoanálisis nunca es individual, ni siquiera puertas adentro de un consultorio. Y esto se puede justificar en la manera en que siempre necesitamos, como sujetos, de algún otro para satisfacer nuestras demandas.
  Ya en la obra freudiana denominada “psicología de las masas y análisis del yo”, se explica que la relación de un individuo con sus padres, sus hermanos, su objeto de amor, vale decir, todos los vínculos indagados por el psicoanálisis tienen derecho a ser reclamados fenómenos sociales. Otra prueba que de Freud de esto es que en los fenómenos de masa tanto como en la relación de un individuo cualquiera con otra persona se producen idénticos fenómenos, tales como la transferencia y la identificación. Una clara muestra de esto puede ser la identificación que un niño puede sentir hacia sus hermanos para con el amor que estos y el sienten ante sus padres, y la identificación que se da en una masa psicológica por el hecho de poner en el lugar del ideal del yo a la figura de un mismo líder, tal como es el caso de Cristo en la iglesia católica.
  Para ir concluyendo con este escrito, sería importante enumerar una serie de conclusiones salidas de este trabajo. En primer lugar, que una de las cosas más propias de la posmodernidad es el predominio de la imagen por sobre la palabra, la reflexión y el pensamiento; por lo cual es frecuente que la mayoría de las personas ante una apariencia exterior que no condice llegue a hacerse la idea de que dentro de ese camuflaje exterior no hay un ser humano con el cual pueda establecer un lazo fraterno.
  Otra cosa de suma importancia es que la masividad de productos puestos a la venta y promovidos como hacedores de felicidad y bienestar, crean una cierta confusión sobre lo que realmente podría ser propicio para un bienestar general a nivel colectivo, que es la participación solidaria de todos.
  Como anteriormente mencionamos, el psicoanálisis ha sido extinguido en muchos países como alternativa terapéutica, y si de teorías conspirativas hablamos tal vez sea porque su discurso, no va por la misma senda que el del actual amo, el del capitalista. Una teoría que habla sobre el hecho de poder encontrarse con lo más propio de cada uno tal vez no sea lo más conveniente para un discurso que justamente forcluye al sujeto, que es el de la ciencia actual al servicio del capitalismo, para poder seguir teniendo una posición dominante en la pirámide.
  El rol de cada uno de los profesionales en el campo de la salud mental, es no solo propiciar el bien individual de un determinado paciente, sino también tratar de luchar por el bien colectivo de la sociedad, a la manera de una atención primaria permanente. Partiendo de esto, el rol del psicoanalista puede ser el de mediar para que entre todos juntos se pueda generar un lazo social solidario basado en la escucha y el habla, donde cada cual respeto lo propio del que tiene en frente, donde prevalezca la comprensión al juzgamiento.
  La teoría psicoanalítica puede llegar a tener un rol revolucionario en la sociedad, y que pase a tenerlo va a depender de que todos aquellos que están comprometidos con este saber tengan un sentido de comunidad por el cual progresar en pos de un nuevo y mejor modo de organización social.
  Las utopías pueden ser siempre utopías, pero su contenido, el deseo que llevan insertos son el motor que mueve a cada uno en su vida. Por lo tanto, soñar no tiene nada de malo, y luchar por lo que uno cree es lo que genera en todos los seres humanos la sensación haber encontrado un sentido en la vida y algo por lo que valga la pena vivir día tras día.