Un
cierto día, la oruga rompió su capullo y se transformó en mariposa. Al hacerlo,
vivió más intensamente que nunca. Vio todos los colores que el mundo tenia para
ofrecerle, olfateo la gran diversidad de aromas que flotaban por el aire y se
percató dela enorme variedad de criaturas vivas que habitaban los cielos y las
tierras.
El día que la oruga muto para convertirse en
una mariposa, ese único día en el cual sus alas se expandieron para que pudiera
tocar los rayos del sol, ese día fue tan intenso, tan novedoso, tan revelador,
que sintió que ninguno de los otros días iban a ser tan bellos como el primero.
Temió caer en la rutina, temió no poder maravillarse nunca más con la belleza
que la vida pudiera ofrecerle. Al llegar la noche, se dejó caer, aterrizando
sobre un colchón de hojas que parecía estar esperándola. Sintiéndose plenamente
realizada con lo vivido y sentido durante ese único día, en el cual, a pesar de
lo efímero del momento, se había encontrado con el paraíso anhelado desde su
llegada a la vida, decidió entregarse al reposo eterno, para así atesorar en el
mundo de los sueños la infinita belleza que había tenido el placer de
contemplar, y que temía, con un cierto dejo de melancolía y desesperanza, no
volver a encontrar nunca jamás.domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
Juntos
Al final de cuentas, no somas más que un montón de almas que por sí solas no son nada, buscando a otras almas encarnadas en piel y hueso para poder fundirse, estar juntas toda una eternidad, escaparle al infinito vacío de la soledad y desesperación, y convertirse en seres completos cuya felicidad sea el reino que osen habitar juntas por el resto de sus días.
Muchas veces nos buscamos, muchas veces nos encontramos, pero más nos desencontramos. No siempre el azar estuvo de nuestro lado; pero aun así, no quiero perder la esperanza de volver a encontrarte por primera vez, abrazarte, sentir tus lagrimas bajar por tus mejillas, y decirte que todo va estar bien, más bien que antes, mucho mejor que nunca. Solo nuestra compañía podrá salvarnos a nosotros y al mundo. Juntos seremos más que uno, juntos seremos esperanza, juntos seremos alegría, juntos encontraremos un nuevo rumbo. El amor será nuestro nuevo emperador, y juntos, le rendiremos pleitesía. Eso sí, juntos. Por siempre juntos, para no volver a sentirnos solos, para no volver a sentirnos tristes, para sentir que todo tiene sentido, para sentir que al final de cuentas, el amor y tu compañía habrán hecho de mi vida un buen sueño del que nunca jamás despertaría.
Muchas veces nos buscamos, muchas veces nos encontramos, pero más nos desencontramos. No siempre el azar estuvo de nuestro lado; pero aun así, no quiero perder la esperanza de volver a encontrarte por primera vez, abrazarte, sentir tus lagrimas bajar por tus mejillas, y decirte que todo va estar bien, más bien que antes, mucho mejor que nunca. Solo nuestra compañía podrá salvarnos a nosotros y al mundo. Juntos seremos más que uno, juntos seremos esperanza, juntos seremos alegría, juntos encontraremos un nuevo rumbo. El amor será nuestro nuevo emperador, y juntos, le rendiremos pleitesía. Eso sí, juntos. Por siempre juntos, para no volver a sentirnos solos, para no volver a sentirnos tristes, para sentir que todo tiene sentido, para sentir que al final de cuentas, el amor y tu compañía habrán hecho de mi vida un buen sueño del que nunca jamás despertaría.
sábado, 24 de agosto de 2013
Arboles de invierno
Llueve allí afuera,
En el mundo,
Allí,
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.
Llueve allí afuera
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.
Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.
Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.
En el mundo,
Allí,
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.
Llueve allí afuera
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.
Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.
Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.
jueves, 1 de agosto de 2013
Buscando un sentido
Me han dicho todo lo que tenía que ser, pero nunca que
fuera feliz. Me han dicho que cumpla con las órdenes, pero nunca que luchara
por lo que realmente creía justo. También me dijeron que en la vida solo hay un
modo de hacer las cosas, y que las otras maneras eran el fruto de la
perversión, de las malas juntas, de la locura. Yo me pregunto, ¿hay algo que
tenga sentido al final del camino? ¿Hay algo en que creer, algo por lo cual
mirar al sol todas las mañanas? Temo no poder encontrar las respuestas que
quisiera oír, los abrazos que quisiera sentir, ni las palabras que me ayuden a
seguir.
Soy un lobo perdido en el desierto, fuera de mi ecosistema, lejos de mi hogar, y lejos también de los que creía los míos. Vagare sin rumbo por el resto de mis días, son orientación alguna ni sentido preestablecido. Si me topo con mi hogar, con mi gente y con los abrazos que añoro encontrar, tal vez vuelva a sonreír. Entretanto no llegue ese espacio de tiempo añorado, solo seguiré siendo un alma que pugna por hallar en el mundo un hogar, un hogar en el cual las lágrimas se conviertan en sonrisas, y el orgullo desaparezca hasta alejar de mi alma a esta agobiante soledad.
Soy un lobo perdido en el desierto, fuera de mi ecosistema, lejos de mi hogar, y lejos también de los que creía los míos. Vagare sin rumbo por el resto de mis días, son orientación alguna ni sentido preestablecido. Si me topo con mi hogar, con mi gente y con los abrazos que añoro encontrar, tal vez vuelva a sonreír. Entretanto no llegue ese espacio de tiempo añorado, solo seguiré siendo un alma que pugna por hallar en el mundo un hogar, un hogar en el cual las lágrimas se conviertan en sonrisas, y el orgullo desaparezca hasta alejar de mi alma a esta agobiante soledad.
miércoles, 19 de junio de 2013
Despertar (en homenaje al hombre que un día dio todo, y después se quedó sin nada)
Quiero creer que todo el esfuerzo algún día dará sus
frutos; que las noches se convertirán en días y que la lluvia cesara para dar
paso al arcoíris que me conduzca hasta el final del camino transitado.
No quiero ser un
esclavo del pensamiento, no concibo mas ser prisionero de los posibles efectos
que como espejismos obnubilan mi razón. Deseo poder convertirme en un puro
compuesto del presente, sin historia pasada ni momentos por venir. Es el hecho
de poder ser, de no participar de la sinrazón del sin ser, que me hace querer
ser lo que nunca tuve el gusto de ser.
El cielo, ese del
cual me hablaron desde que era un niño, no se encuentra tan lejos como nos lo
hicieron creer. Ese lago eterno se encuentra junto a nosotros, nosotros nos
encontramos inmersos en él. Mientras no aprendamos a nadar sus aguas, lo más
probable será que nos ahoguemos en el camino habiendo desperdiciado nuestro
momento para fluir con las corrientes en las cuales alguna vez habremos estado
inmersos.
No pedimos ni
necesitamos verdades eternas, conocimientos absolutos, solo necesitamos de
momentos para convencernos de que la vida es un manojo de instantes donde la verdad como
tal no existe, no es más que el mero arbitrio de algunos fanáticos. Eso solo, y
aunque parezca poco, es más de lo que hoy podríamos llegar a ver en nuestra
calidad de personas ausentes, de individuos desfasados.
Desconozco, y me
confundo con todos cuando hablo de mis sentimientos. Creo que todos nos
olvidamos del cielo, a pesar que desde muy niños sabemos de él. Pusimos y
ponemos todas nuestras expectativas en aquel jardín que se nos presenta como
tan lejano, que olvidamos regar las flores de aquel en que cotidianamente habitamos.
Despertar, despertemos, solo eso me digo por
las noches. No quiero esperar más. El futuro no existe, el pasado se esfuma; el
presente será el único abrigo que nos proteja del frío que hace en el mundo.sábado, 8 de junio de 2013
Ciegos
Ellos no ven la lluvia, porque no sienten tu dolor. Ellos no conocen que hay detrás de tu mirada, porque nunca te miraron a los ojos.
Nadie te vio como lo que eras; un manojo de sentimientos que un día se hicieron
carne para vivir y poder tomar forma, conocer al mundo y confrontarlo.
Hoy hace frío; esta
tarde quizás no vaya a ser la más importante de tu vida, pero tal vez te
muestre un nuevo rumbo. Puede que al final del atardecer, la noche se apodere
de tus emociones, y te deje volver a ser esa nube de afectos, ya sea amor, dolor y
demás cosas que un día te dieron a entender que estabas vivo.
Cada amanecer
empieza con un sueño. Terminaste de soñar cuando despertaste, para seguir soñando
hasta el punto de que los paisajes que engendrabas se convirtieron en carreteras familiares y eternas que nunca
dejas de figurarte, que siempre están con vos, y que no podes quitarte de
encima, porque representan lo único que hay de fiel a vos mismo,que es tu verdad.
Un día, creo que
hice algo que nunca nadie pudo. Vi la lluvia, tu dolor y a tus ojos cuando
sangraban. Perdiste tu omnipotencia, pude poner en jaque tu falsa perfección.
No eras feliz, pero yo lo pude ver. No te molestes en ocultarlo, eso no va a
cambiar el curso de tu vida. Permitite sentir, despójate de los anhelos de perfección,
deja que lo bueno del mundo penetre en tu cuerpo, y ahí, tan solo ahí, tal vez
puedas ser uno con el todo para no sentirte nunca más solo. Ahí, tan solo ahí, tal
vez puedas llegar a ser feliz.
miércoles, 1 de mayo de 2013
Construir
Construir en estos tiempos no es nada fácil. Los
castillos de arena que con esfuerzo se construyen, son arrastrados por la furia
de la marea que se abate contra sus cimientos.
Enarbolar un
plan, un proyecto, requiere de una coraza que lo proteja de los embates
sinuosos que no lo dejan crecer, dejar de ser un proyecto para convertirse en
un puro presente, dejar de ser una larva para convertirse en una mariposa y así
volar libremente.
El crecimiento
personal, para alcanzar las banderas de un algo inesperado que se oculta tras
la cara visible de lo esperado, requiere de una seguridad en cuanto a materias
de ideales, de fortaleza para no caer por el primer proyectil lanzado al cielo
al momento en que uno se predispone a abrir las alas.
Y no solo que se
requiere tener cuidado de los proyectiles venidos desde afuera, sino también de
aquellos que bombardean desde adentro. La inseguridad, el temor al fracaso, son
moneda corriente en una sociedad que no conoce de grises, sino que se mueve de
lleno en las extremidades del odioso fanatismo que implican lo blanco o lo
negro. No es ocioso ni casual que en miles de millones de años, no hayamos
aprendido a vivir como debiéramos, construyendo algo mutuamente para de esa
manera ser todos participes de un hábitat realmente igualitario e integrativo
para todos.
Pero así es que
estamos, queriendo ser dueños de una razón que no existe, queriendo ser
coronados como próceres a costa del malestar ajeno, olvidándonos que todos
tenemos algo para aportar, algo que no es un todo pero si una parte de ese
momento ideal. Igualmente, y a pesar de eso, confió en que algún día dejemos de lado nuestras contrariedades, y hagamos de
ellas algo más productivo que un generador de odio. Bendito seria el día en que
nuestras adversidades se transformen en puntos de vista contrarios que
contribuyan a la ampliación de nuestras mentes. Agraciados serian nuestros
presupuestos si dejaran sus deseos de grandeza y absolutismo, para comprender
que realmente somos nada más que
personas, entre las cuales nadie es más ni menos que nadie, sino que cada cual
es dueño de virtudes que le son únicas, y que junto con las de otros seres
podrían dar rienda suelta a un proceso de reconstrucción social revolucionario
que deje de lado las codicias, los anhelos de fama y reconocimiento por sobre
los demás, incluyendo también todas las
otras cosas que no hacen sino más que embaucar nuestra propia existencia.
Anhelo
fervientemente que llegue tal momento. Sé que no será fácil, sé que las palabras
son tan solo palabras, y el viento como el tiempo se las pueden llevar a un
lugar recóndito del cual nunca volverán. Sé que pueden perpetuarse, y para ello
deben evolucionar hasta convertirse en acciones. Si las palabras se convirtieran
en acciones nobles, existiría la probabilidad de que estas se transformen en un
cosmos gentil y equitativo. Ojala así sea, ojala las palabras no sean
arrastradas al olvido, ojala se traduzcan en acciones, y ojala estas acciones
queden impregnadas para siempre en la memoria colectiva que es la memoria del
mundo, la única que nos hermana y en un futuro, quizás lo haga de manera
universal.
jueves, 25 de abril de 2013
Negados, confundidos y asustados
Hay gente que ve en el odio una solución, un estilo de vida que ensordece las melodías que
tañe su corazón mediante un coro de
voces que lo instigan a querer ser amos de la razón. Pocos se acuerdan de que
atrás hay una historia sangrienta; son pocos los que retroactivamente se amigan
con el pasado para poder conversar con él, y cerrar el final de una historia
que nos permita ser amigos de lo humano, de nuestros errores y nuestras
virtudes.
¿Qué tiene que
pasar para que eso suceda algún día? No
lo sé todavía. Si lo supiera, seguramente podrían llamarme Dios; con la
diferencia de que nunca podría convertirme en el espectador pasivo de una
realidad que intenta automutilarse día tras día, hora tras hora y minuto tras
minuto. Si tuviera el poder para decidir por sobre todas las cosas, nunca me
podría quedar sentado en mi trono mientras la avaricia de algunos destierra la
bondad y el humanismo de unos pocos.
Pero como no soy
Dios; como no soy un ser omnipotente
para el cual deseo y realidad son una misma cosa, lo más probable es que me
termine cansando hasta el punto de querer encontrar un refugio en el cual
salvaguardarme de mi y de los demás.
El destino es
incierto, tan incierto como lo son las personas. Uno nunca llega a conocerse
totalmente, uno nunca llega a aceptarse totalmente. Tal vez sea eso lo que nos
convierta en seres tan errantes, el temor a lo que somos, el temor a lo que
fuimos y a lo que seremos.
Probablemente,
también sea el temor a lo que pueda llegar a convertirme, lo que me dice que
tal vez lo mejor sea parar. Tampoco lo sé, aunque espero algún día poder
saberlo. Y si en algún rincón del tiempo hace presencia dicho momento, espero
no sea lo demasiado tarde para anular las consecuencias de nuestros actos, ni
lo suficientemente temprano para arrepentirme de lo que pueda llegar a ser en
alguno de los tantos futuros.
domingo, 7 de abril de 2013
Desilusión
I
Hoy me levante desnudo
Casi dándole la espalda al mundo
No es que este sin vestiduras físicamente
Sino que me faltaba algo que me ate al presente
Cansado, fatigado, nunca entendí bien
Si algún día asomara el sol
Y llegara el amanecer.
II
Quizás mañana este mas vacío aún.
Quizás mañana también me levante escribiendo.
Quizás mañana sea otro día común.
Quizás mañana me levante otra vez muriendo.
miércoles, 20 de marzo de 2013
En la nada (emulando a Ricardo)
Muy pronto, el sol podrá brillar eternamente; muy por lo
bajo, tus gritos se convertirán en silencios eternos. Nada que no busques te
hallara, más que la tranquilidad que nunca pudiste encontrar. Las palabras que
no dijiste, pronto el polvo se convertirán,
solo para ser recogidas y no volver a estorbar.
De la muerte
nacen las flores, esas flores que mañana se convertirán en tu refugio para
protegerte de todo lo que te hace mal.
Ya no habrá miedos, rencores ni tampoco soledad. Solo habrá un gran
jardín donde la calma correrá a la par del viento, y el suave fluir del río y tu
alma se convertirán en una sola entidad.
Después de una
vida de altibajos, caíste, y fue ahí cuando te levantaste y te diste cuenta de
cual era tu final, cual era tu felicidad. Esa estaba más allá, donde muy pocos
la podían encontrar. Espero que te hayas
podido reunir con ella, hacer una sola entidad, un solo espíritu, una sola
deidad.
Mientras tanto,
yo creo que todavía no caí. Creo que es solo por miedo a ser feliz que todavía
puedo resistir. Nunca sabré hasta cuando
voy a seguir siendo un alma mentirosa y perturbada, que dé a momentos niega que
un resabio de tu alba se alineo a un fragmento nuclear de mi persona. Quizás
nunca lo sepa, y espere eternamente. Mientras tanto, seguiré temiendo a la
caída, seguiré temiendo poder levantarme para ver la luz que se posa por encima,
y me abre las puertas a un camino de completa tranquilidad. Mientras tanto, continuare
cometiendo los mismos errores todos los días, para darme cuenta al final del
trayecto, de que el impostor que hizo las veces de mí quizás nunca fui yo.
martes, 12 de marzo de 2013
La sombra de lo que fui
No tengo nombre, no me puedo reflejar en un espejo. Solo
soy un espejismo.
Partiste, y solo
quedo una sombra de lo que fui; es como si la sombra de lo que fuiste me haya
dejado ensombrecido. Y ahora, después de
esa concatenación trágica de hechos, me di cuenta de que soy un fantasma, de
que no existo. Soy tan falso como una moneda de dos pesos, como el sentimiento
fraternal de dos personas que se abrazan para poder estar juntas siempre. Nada,
solo soy nada, y tampoco tengo mucho para decir.
Quizás en la otra
dimensión mi sombra no sea una realidad material, de carne y hueso; quizás sea
solo un reflejo como debe ser, un espejismo de que en realidad soy, y no una
muestra real de lo que soy. Por eso es que algún día, cuando la oscuridad se
apodere de mí, cuando las nubes tapen lo que queda de luz interior, preferiré partir
heroicamente, pero a la vez anónimamente, como alguien que se mueve
sigilosamente para nunca ser atrapado. Así será mejor, silbando y volando bajo,
para que la caída no sea tan fuerte, y su impacto no provoque más dolor.
Tal vez, en la
realidad subalterna, me encuentre con vos para que me devuelvas lo que alguna
fui, y de esa manera poder devolver te tu sombra que me tapa la visión del sol,
de lo que fui, de lo que alguna vez quise ser, y hoy no puedo ser: vos en mí.
jueves, 21 de febrero de 2013
Relato de un hombre triste
Los días parecen haberse convertido en rutinas del
horror. Desde el comienzo al fin del mismo, las acciones suscitadas por sus estímulos
consisten en caer y levantarse, para nuevamente volver a caerse, y esa vez, esa
segunda vez, golpearse con mucha mayor dureza con la áspera textura del asfalto
en el cual se ha erigido la vida.
El infierno no
existe afuera, no es una realidad material como la del árbol que se mueve por
la acción continua del viento que sopla. Es una realidad interior, una esencia
karmica que primeramente se aloja en la cabeza para luego dar la impresión de
realidad en el mundo exterior.
A todos aquellos que anhelan conocer si existe
el infierno, el Tartaro, el lugar del eterno sufrimiento donde se infringen
penas sin fin, los invitaría a dar un paseo por los confines de mi cabeza, por
los fríos paisajes interiores que me hacen quien soy, por los terrenos en cuyas
tierras no existe la fertilidad para que crezcan las flores que podrían darle
color a mis sentidos sensoriales. Ahí es donde yace la verdad, la verdad de
porque elijo convertirme en no ser, rechazando de manera categórica mi calidad
de persona.
No deseo, hace
mucho deje de hacerlo. Pareciera que todo lo que sucede quizás se relacione con
el deseo. Tal vez, si hubiera deseado, tal vez si hubiera soñado, la realidad habría
tenido bases para hacer de mi casa un lugar mejor. Pero nunca fui optimista, y
cada día lo soy menos. Resistir, ¿Para qué carajo? ¿De qué sirve resistir sino
para alargar más el sufrimiento? No sé si quiera seguir haciéndolo, no sé si me
interese perpetuarme y ser la burla de cuanto ser o criatura goce con mi mala
suerte.
Tal vez, lo mejor
sea huir; no sé cuándo, tampoco como ni mucho menos donde. De lo único que
estoy seguro es que ahora estoy más solo que nunca, y a nadie le va a importar
lo que haga de mí el destino.
Del polvo
recuerdo haber venido, y tal vez al polvo prontamente vuelva. Pero no lo sé,
aún no lo sé.
lunes, 11 de febrero de 2013
¿Libertad?
Ser libre hoy día implica estar solo en un
mundo uniforme, quedar relegado de una masa social solo por convicción, ser
visto como un monstruo al cual parece que hay razones para temer, excluir, y
también menospreciar. La gente se esfuerza por ser algo que no es, por ser
socialmente dignos de aceptación, por ser normales, dejando de lado quienes
realmente son. Dejan de hacerse cargo de sus propios sentimientos, para cargar
con la cruz que alguna vez supo cargar aquel nazareno que se hacía llamar Jesús.
A todo esto, la pregunta que debía aparecer
aquí se diluye; pero como toda cosa que podía ser y nunca fue, su breve
aparición en la línea del tiempo de cada ser finito puede seguir generando
interrogantes. ¿Por qué no empezamos a vivir haciéndonos cargo de lo que
sentimos? ¿Aún no nos dimos cuenta de que escapar de nosotros mismos es un
imposible? No quisiera nombrar la salida menos elegante, la única, para
escaparse de uno mismo, ya que sería ponerle un bozal a la palabra, un broche
final a mi relación con esa materia que nos permite expresarnos llamada
lenguaje.
En fin, nada parece tan simple como solo
vivir, pero a su vez, nada se torna tan complicado en nuestra jodida época, cuando
nuestra vida se reduce a tener que agradarles a unos cuantos que ni siquiera se
conforman con quienes ellos mismos son. ¿Queremos formar parte de eso?
¿Queremos la aprobación de un mundo que ha vivido equivocado; o mejor aún,
queremos realmente empezar a vivir, a ser libres haciendo de la vida nuestra
propia obra de arte? ¿No sería el mundo exterior un mejor mundo, si
estuviéramos mejor con nosotros mismos, si tan solo fuéramos sinceros con
nosotros mismos? No hay quien en el fondo, no pueda percatarse en un simple
acto de introspección, que el mundo exterior es un reflejo de lo que acontece
por dentro, eso que como decía “El Principito”, es invisible a los ojos. Para
eso, para destronar a la farsa reinante tenemos que acabar con esa ilusión que nos
hace ver como esencias libres que encarnan a la tan siempre hermosa palabra compuesta por ocho
letras llamada libertad. Alejémonos de la mentira en la cuales estamos
insertos, y miremos un poco para adentro. Preguntémonos si realmente somos
felices, si realmente nos permitimos fluir, o si solo somos unas meras
maquinarias dependientes del visto bueno de alguien que hace rato se desvió de
la ruta que lo adentraba a los bosques donde florece la vida. Cuestionémonos a
nosotros mismos sobre lo que somos, y si cuando éramos tan solo unos niños,
deseábamos llegar a ser la cosa en la que nos hemos convertido con el tiempo.
¿Por qué actuar como autómatas, vivir como
objetos? Cada persona es un mundo, cada sujeto es un individuo único. No
temamos ser diferentes; ya demasiado tiempo nos negamos a nosotros mismos. Si
queremos cambiar realmente nuestras vidas, empecemos por eso. Si queremos vivir
en un mundo verdaderamente libre, también empecemos por eso. Que mayor
hipocresía que un mundo que se dice libre cuando sus habitantes se convirtieron
hace rato en máquinas, que mayor falacia que una vida que hace tiempo dejo de
ser vida, que mayor sensatez que la de aquel que se conoce y vive su vida tal
cual es, conforme a su naturaleza y sin miedo a perder. Tal vez, lo que al
comienzo parezca una derrota, más tarde pueda convertirse en el escenario donde
resucite la verdadera persona, el lugar donde esta comience a existir para solo
fluir con la corriente de su corazón, dejándose arrastrar por el viento que
sopla desde su alma, resurgiendo así de sus propias cenizas tal como el Fénix
supo hacerlo después de haber sido consumido por el fuego.
Un verdadero cambio implica siempre la
muerte, pero en este caso no con la totalidad del hombre, sino que implica
asesinar aquello que alguna vez fuimos y nunca fuimos, ese personaje ficticio,
ese que simbólicamente construimos a diario, y que en realidad, no hace más que
cargar con las cadenas de la felicidad que realmente aparejan infelicidad,
desviándonos así del único objetivo por el cual la vida puede llegar a tener un
verdadero sentido: “ la felicidad”, que solo es tal cuando somos nosotros
mismos quienes coreamos su nombre.
domingo, 3 de febrero de 2013
Mundo paralelo
La realidad de las cosas, no me permite que pueda estar a
tu lado. El presente me lo niega, y el pasado se ha convertido en un bello
refugio. Pero como en el pasado no se puede vivir, como en el pasado no se
puede ser más que un mero residuo de persona contemplando una fotografía de
tiempos mejores, he decidido crearme un mundo paralelo para de esa manera no
perderte jamás y tenerte siempre a mi lado.
En ese mundo, en
esa realidad alterna, solamente existimos vos y yo. No hay nada que se
entrometa entre lo que siento y poder estar a tu lado. No hay nada que me aleje
de tu lado, no existen fronteras que me separen de alcanzar tus manos. En ese
espacio de materia ideal, es donde me gustaría
perpetuarme para siempre, para poder dejar de extrañar, y empezar una nueva
vida de felicidad. Solo a tu lado, mi alma encontró la paz, y es por eso que de
ese lugar infinito no me quiero alejar.
Es increíble como
un mero delirio, un estado de insanidad crónico mental puede convertirse en un
factor para existir, para seguir existiendo. No necesito de nadie para que me
saquen de este lugar, porque yo lo elegí al ver que no estabas en la realidad.
Y aunque muchos juzguen egoísta el abstraerme de lo material, creo que más egoísta
seria negarme la felicidad, prohibirme del hecho de poderte abrazar, y ver como
mi alma se funde con la tuya para formar un ser con sede en la paz.
No quiero, no me
interesa volver. Encontré mi lugar, encontré mi salvación. Nada tiene que ver
con la salud, nada tiene que ver con la realidad, solo se relaciona con estar
siempre con vos.
jueves, 17 de enero de 2013
Otro día
Hoy día, me siento completamente vaciado en mis adentros.
No hay nada, solo aire que corre por mis fueros, y nada más. Si había sangre, ahora no la hay; es como si una criatura se
hubiese encargado de subsionar mi energía vital.
No hay demasiadas
palabras para plasmar lo que siento, porque no hay gran cantidad de símbolos para
hacerlo. Solo se, que al intentar hacerlo, quizás encuentre un camino a algún lado,
independientemente de la naturaleza del camino.
Hueco, vacío,
siento que no tengo un camino. Me siento cual si fuera una hoja que es
arrastrada al azar por la brisa otoñal; un ente carente de alma que no hace más
que vagar sin ninguna voluntad propia.
Cuando veo a mi
alrededor, y me encuentro con personas felices, debo confesar que las admiro.
Solo por ser felices, admiro a las personas. Mi repisa de los dioses está
formada por personas que se atreven a ser felices. Siempre que las veo,
contemplo y admiro en su actuar, desearía poder tener el valor que tienen ellas
para vivir, para ser humanos y conformarse con esa condición que ya les vino
dada desde un principio. Si, a pesar de ser dioses, son humanos en la totalidad
de su condición. Saben convivir con sus defectos, tratar con sus demonios y
conformarse con las más pequeñas cosas que, realmente, son las que hacen las
veces de senda hacia la felicidad.
Todos los días, y
sin que pase uno que no sea así, desearía poder vivir cual los dioses que
mencione. A pesar de eso, la vida me resulta muy difícil. Mi cabeza es un caos
interno, es una suerte de basural auditivo donde las voces que alojan mi interior
parecen no tener nunca buenos presagios para mí.
Así y todo, creo
que por hoy seguiré adelante, tratando de no renegar de mi condición de humano,
aprendiendo a convivir con mis defectos, y quizás, intentando ser feliz con la
sola presencia de mis deudos a mi alrededor. No es fácil, nunca dije que lo
fuera; así y todo, solo por hoy lo voy a intentar. Mañana no sé qué podrá
llegar a suceder. Podría seguir en la misma ruta, o tal vez desviarme hacia el
precipicio que me está destinado para así caer libremente hasta por fin quedar absuelto de todo el
sufrimiento que se me imputa.
Nada más, ni nada menos, así es como me siento
hoy. No se registran retoños de belleza, tampoco se perciben grandes esperanzas
que inunden al ambiente hasta formar un mar de utopías. Solo un territorio de
dudas, un espacio vacío lleno de incertidumbres que bien podrían ser demasiadas
certidumbres, es lo que aparece en primer plano. Ojala pueda ver la luz, si es
que la hay, y salir de esta oscuridad que no me permite reencontrarme con el
que alguna vez supe ser. Ojala, y solo eso, para poder ser feliz de una buena vez por
todas o perecer en el intento si no es así.
sábado, 12 de enero de 2013
Renacer
La
muerte premeditada es una alternativa para escapar de las vicisitudes y
contrariedades de la vida. Esta vez, mi corazón no me empuja hacia los
barrancos que me llevarían a consumarla de una vez por todas, dando paso al
desfile de muertos vivos que algunos querrían poder ver para deleitarse con las
mayores excentridades que la luz del día no les quiere dar. Esta vez, el calor
que siento adentro me empuja a consumar el deseo, hace que la añoranza y mi
destino se fusionen para encontrar la luz después de un vasto camino donde la
oscuridad reinaba.
Al final del pasillo, hoy no se encuentra ningún
acantilado para caer libremente y perecer cual las hojas que caen en el frío
otoño. Hoy día, todo tiene un sentido. Hoy, un cuerpo que durante mucho tiempo
fue cubierto con las vestiduras más holgadas, deja entrar la luz a su centro
para empaparse con la energía natural de la creación.
Simplemente, después de una muerte anunciada,
de un trágico simbolismo donde el ego parece ser aniquilado para rendir culto a
la humildad, he ahí que pude encontrar la felicidad. Fue en ese momento, y en
ningún otro, donde me contente con ver al agua del río seguir libremente su
cauce. Fue ahí, donde aprendí a disfrutar del silencio, donde mi alma se fundió
con la vida para dar paso a una nueva persona en formación. Esa nueva persona,
no es más que una persona que deja de lado el papel de “Gran Hombre”, para ser
solo un hombre que viva como tal.
Vaya vida la del hombre, que a diferencia de
todas las otras especies reniega de su condición, no acepta su limitada
condición de ser ni tampoco disfruta de la hermosa simpleza donde se le ofrece la
felicidad.
Las lágrimas que antes formaron acantilados, donde el dolor impedía al agua seguir su libre cauce predestinado por la energía universal, hoy se convirtieron en agua que da vida a cuanto quiera acercarse; además de que constituyen un oasis en medio de desiertos cotidianos creados por el hombre. Es hoy, y ningún otro momento, donde el sol se apareció por la ventana tras correr las oscuras cortinas.
Las lágrimas que antes formaron acantilados, donde el dolor impedía al agua seguir su libre cauce predestinado por la energía universal, hoy se convirtieron en agua que da vida a cuanto quiera acercarse; además de que constituyen un oasis en medio de desiertos cotidianos creados por el hombre. Es hoy, y ningún otro momento, donde el sol se apareció por la ventana tras correr las oscuras cortinas.
Y así, después de tanto miedo, inseguridad y
temor a vivir, he decidido aceptar mi condición de humano, y disfrutar del sol,
el agua y todo cuanto pueda ser tan natural y libre como pretendo ser.
Meramente, he aprendido a vivir; o mejor dicho, este nuevo amanecer me ha
mostrado que pasado un tiempo, el sol puede brillar con mayor intensidad. Y es
por eso que hoy me siento vivo. Camine por las tinieblas de la oscuridad,
busque la salida del laberinto existencial en el cual me encontraba, y hoy día,
he encontrado una luz que ilumina mi camino; una luz tan natural que me ha
hecho sentir el niño feliz que alguna vez supe ser, una luz semejante al hogar
de mis abuelos, donde todo resplandecía y revivía por más que pareciese haber
perecido.
Tal es así, que hoy mi única preocupación es
ser cada día más humano. No pretendo nada más que ser feliz tomando una bocanada
de aire, ser uno con la Tierra y con el mundo para abrazar la felicidad que
cualquier hombre que acepte su condición puede hallar en las más pequeñas cosas
de la vida. No hablo de lujos, de fama ni de cosas caras, solo hablo de vivir
para poder ser feliz que es el único fin para el cual estamos predestinados.
viernes, 4 de enero de 2013
Marfil oxidado
Hay sueños que se esfuman, horizontes que perecen como la
niebla en la eternidad, y momentos que nunca llegan a concretarse por la
reticencia del destino a los bruscos imprevistos que darían un efímero sentido
a la existencia cotidiana del hombre civilizado.
Lo que alguna vez supo ser llamado “amor”, hoy
no es más que una patraña donde el vacio ocupa el rol de protagonista central,
donde las apariencias desbordan por su repulsividad a cualquier artilugio que
se asemeje a un sentimiento de bondad. La autenticidad pasó a ocupar el papel
de un ente que naufraga por un océano viciado de olas que obstaculizan su
llegada al puerto donde por fin pueda librar su carga, y manifestarse tan pura
que de ese modo haga las veces de faro para las demás almas perdidas y
moribundas por las heridas que le ha dejado una vida no vivida. Los pétalos que
alguna vez supieron sobrevolar los cielos, y adornar el espacio infinito con su
andar meditabundo en medio de tanta soledad ilustrada por las deidades, hoy
perecen junto a las raíces en un suelo donde el alquitrán y el hollín no
permiten a las orquídeas desplegar la inmensidad de su belleza, esa misma que
para placer de todos los soñadores utópicos saciaría la sed estimulada por el
diario vivir en el desierto de las almas.
Aunque un sueño
sea tan inmortal como los viejos dioses del Olimpo, y su fuerza pujante sea el
combustible de la vida para cualquier mortal que meramente ose sobrevivir, el
oxido que ronda en el aire contamina la pureza de su núcleo, desahucia la sabiduría
de su instinto, convirtiéndolo en una mera abstracción sin un alma maestra que
haga las veces de marinero a cargo del timón. Cuando las esperanzas se pierden,
el ocaso se vuelve eterno, el atardecer de la vida se convierte en una rutina
que acompaña el libre curso del nunca libre curso de una existencia de plástico.
Sueños que se incendian, olor a plástico quemado que invade al cosmos por doquier,
impregnando su horrible fragancia, y convirtiendo las aguas cristalinas en las
cuales alguna vez los hombres se bañaron, en aposentos donde el negro de la
superficie no permite distinguir lo puro de lo impuro, lo falaz de lo
esencialmente humano, la maquina de morir del hombre que vive para vivir.
Solo resta
esperar por la llegada del hombre, por la llegada del humano. Las maquinas nos rodean, tiran de
nuestros cables y hacen de lo impredecible un acto sumamente predecible que
acaba en una celda donde los garrotes parecen erigirse como gigantes que
custodian el bienestar mas dañino que una criatura puede llegar a crear. Solo
el hombre, y ni siquiera un Dios que pretenda develar sus conocimientos sobre
el origen y el porque de las cosas, podrá salvar al mundo de las garras de las
maquinas, de los asesinos de corazones que amputan el prisma mas sagrado que
ilumina hasta el ultimo rincón del alma de la especie. Solo eso, y nada más, podrá
llenar de vida a la tan ansiada y esperada vida, esa que hace mucho pereció y de
lo cual nunca nadie parece se entero.
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