domingo, 27 de octubre de 2013

Metamorfosis

Un cierto día, la oruga rompió su capullo y se transformó en mariposa. Al hacerlo, vivió más intensamente que nunca. Vio todos los colores que el mundo tenia para ofrecerle, olfateo la gran diversidad de aromas que flotaban por el aire y se percató dela enorme variedad de criaturas vivas que habitaban los cielos y las tierras.
  El día que la oruga muto para convertirse en una mariposa, ese único día en el cual sus alas se expandieron para que pudiera tocar los rayos del sol, ese día fue tan intenso, tan novedoso, tan revelador, que sintió que ninguno de los otros días iban a ser tan bellos como el primero. Temió caer en la rutina, temió no poder maravillarse nunca más con la belleza que la vida pudiera ofrecerle. Al llegar la noche, se dejó caer, aterrizando sobre un colchón de hojas que parecía estar esperándola. Sintiéndose plenamente realizada con lo vivido y sentido durante ese único día, en el cual, a pesar de lo efímero del momento, se había encontrado con el paraíso anhelado desde su llegada a la vida, decidió entregarse al reposo eterno, para así atesorar en el mundo de los sueños la infinita belleza que había tenido el placer de contemplar, y que temía, con un cierto dejo de melancolía y desesperanza, no volver a encontrar nunca jamás.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Juntos

Al final de cuentas, no somas más que un montón de almas que por sí solas no son nada, buscando a otras almas encarnadas en piel y hueso para poder fundirse, estar juntas toda una eternidad, escaparle al infinito vacío de la soledad y desesperación, y convertirse en seres completos cuya felicidad sea el reino que osen habitar juntas por el resto de sus días.
Muchas veces nos buscamos, muchas veces nos encontramos, pero más nos desencontramos. No siempre el azar estuvo de nuestro lado; pero aun así, no quiero perder la esperanza de volver a encontrarte por primera vez, abrazarte, sentir tus lagrimas bajar por tus mejillas, y decirte que todo va estar bien, más bien que antes, mucho mejor que nunca. Solo nuestra compañía podrá salvarnos a nosotros y al mundo. Juntos seremos más que uno, juntos seremos esperanza, juntos seremos alegría, juntos encontraremos un nuevo rumbo. El amor será nuestro nuevo emperador, y juntos, le rendiremos pleitesía. Eso sí, juntos. Por siempre juntos, para no volver a sentirnos solos, para no volver a sentirnos tristes, para sentir que todo tiene sentido, para sentir que al final de cuentas, el amor y tu compañía habrán hecho de mi vida un buen sueño del que nunca jamás despertaría.

sábado, 24 de agosto de 2013

Arboles de invierno

Llueve allí afuera, 
En el mundo, 
Allí, 
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.

Llueve allí afuera 
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.

Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.

Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.

jueves, 1 de agosto de 2013

Buscando un sentido

Me han dicho todo lo que tenía que ser, pero nunca que fuera feliz. Me han dicho que cumpla con las órdenes, pero nunca que luchara por lo que realmente creía justo. También me dijeron que en la vida solo hay un modo de hacer las cosas, y que las otras maneras eran el fruto de la perversión, de las malas juntas, de la locura. Yo me pregunto, ¿hay algo que tenga sentido al final del camino? ¿Hay algo en que creer, algo por lo cual mirar al sol todas las mañanas? Temo no poder encontrar las respuestas que quisiera oír, los abrazos que quisiera sentir, ni las palabras que me ayuden a seguir.
  Soy un lobo perdido en el desierto, fuera de mi ecosistema, lejos de mi hogar, y lejos también de los que creía los míos. Vagare sin rumbo por el resto de mis días, son orientación alguna ni sentido preestablecido. Si me topo con mi hogar, con mi gente y con los abrazos que añoro encontrar, tal vez vuelva a sonreír. Entretanto no llegue ese espacio de tiempo añorado, solo seguiré siendo un alma que pugna por hallar en el mundo un hogar, un hogar en el cual las lágrimas se conviertan en sonrisas, y el orgullo desaparezca hasta alejar de mi alma a esta agobiante soledad.

miércoles, 19 de junio de 2013

Despertar (en homenaje al hombre que un día dio todo, y después se quedó sin nada)

Quiero creer que todo el esfuerzo algún día dará sus frutos; que las noches se convertirán en días y que la lluvia cesara para dar paso al arcoíris que me conduzca hasta el final del camino transitado.
  No quiero ser un esclavo del pensamiento, no concibo mas ser prisionero de los posibles efectos que como espejismos obnubilan mi razón. Deseo poder convertirme en un puro compuesto del presente, sin historia pasada ni momentos por venir. Es el hecho de poder ser, de no participar de la sinrazón del sin ser, que me hace querer ser lo que nunca tuve el gusto de ser.
  El cielo, ese del cual me hablaron desde que era un niño, no se encuentra tan lejos como nos lo hicieron creer. Ese lago eterno se encuentra junto a nosotros, nosotros nos encontramos inmersos en él. Mientras no aprendamos a nadar sus aguas, lo más probable será que nos ahoguemos en el camino habiendo desperdiciado nuestro momento para fluir con las corrientes en las cuales alguna vez habremos estado inmersos.
  No pedimos ni necesitamos verdades eternas, conocimientos absolutos, solo necesitamos de momentos para convencernos de que la vida es  un manojo de instantes donde la verdad como tal no existe, no es más que el mero arbitrio de algunos fanáticos. Eso solo, y aunque parezca poco, es más de lo que hoy podríamos llegar a ver en nuestra calidad de personas ausentes, de individuos desfasados.
  Desconozco, y me confundo con todos cuando hablo de mis sentimientos. Creo que todos nos olvidamos del cielo, a pesar que desde muy niños sabemos de él. Pusimos y ponemos todas nuestras expectativas en aquel jardín que se nos presenta como tan lejano, que olvidamos regar las flores de aquel en que cotidianamente habitamos.
  Despertar, despertemos, solo eso me digo por las noches. No quiero esperar más. El futuro no existe, el pasado se esfuma; el presente será el único abrigo que nos proteja del frío que hace en el mundo.

sábado, 8 de junio de 2013

Ciegos


Ellos no ven la lluvia, porque no sienten tu dolor.  Ellos no conocen que hay detrás de tu mirada, porque nunca te miraron a los ojos. Nadie te vio como lo que eras; un manojo de sentimientos que un día se hicieron carne para vivir y poder tomar forma, conocer al mundo y confrontarlo.
  Hoy hace frío; esta tarde quizás no vaya a ser la más importante de tu vida, pero tal vez te muestre un nuevo rumbo. Puede que al final del atardecer, la noche se apodere de tus emociones, y te deje volver a ser esa nube de afectos, ya sea amor, dolor y demás cosas que un día te dieron a entender que estabas vivo.
  Cada amanecer empieza con un sueño. Terminaste de soñar cuando despertaste, para seguir soñando hasta el punto de que los paisajes que engendrabas se convirtieron en carreteras familiares y eternas que nunca dejas de figurarte, que siempre están con vos, y que no podes quitarte de encima, porque representan lo único que hay de fiel a vos mismo,que es tu verdad.
  Un día, creo que hice algo que nunca nadie pudo. Vi la lluvia, tu dolor y a tus ojos cuando sangraban. Perdiste tu omnipotencia, pude poner en jaque tu falsa perfección. No eras feliz, pero yo lo pude ver. No te molestes en ocultarlo, eso no va a cambiar el curso de tu vida. Permitite sentir, despójate de los anhelos de perfección, deja que lo bueno del mundo penetre en tu cuerpo, y ahí, tan solo ahí, tal vez puedas ser uno con el todo para no sentirte nunca más solo. Ahí, tan solo ahí, tal vez puedas llegar a ser feliz.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Construir


Construir en estos tiempos no es nada fácil. Los castillos de arena que con esfuerzo se construyen, son arrastrados por la furia de la marea que se abate contra sus cimientos.
  Enarbolar un plan, un proyecto, requiere de una coraza que lo proteja de los embates sinuosos que no lo dejan crecer, dejar de ser un proyecto para convertirse en un puro presente, dejar de ser una larva para convertirse en una mariposa y así volar libremente. 
  El crecimiento personal, para alcanzar las banderas de un algo inesperado que se oculta tras la cara visible de lo esperado, requiere de una seguridad en cuanto a materias de ideales, de fortaleza para no caer por el primer proyectil lanzado al cielo al momento en que uno se predispone a abrir las alas.
  Y no solo que se requiere tener cuidado de los proyectiles venidos desde afuera, sino también de aquellos que bombardean desde adentro. La inseguridad, el temor al fracaso, son moneda corriente en una sociedad que no conoce de grises, sino que se mueve de lleno en las extremidades del odioso fanatismo que implican lo blanco o lo negro. No es ocioso ni casual que en miles de millones de años, no hayamos aprendido a vivir como debiéramos, construyendo algo mutuamente para de esa manera ser todos participes de un hábitat realmente igualitario e integrativo para todos.
  Pero así es que estamos, queriendo ser dueños de una razón que no existe, queriendo ser coronados como próceres a costa del malestar ajeno, olvidándonos que todos tenemos algo para aportar, algo que no es un todo pero si una parte de ese momento ideal. Igualmente, y a pesar de eso, confió en que algún día dejemos  de lado nuestras contrariedades, y hagamos de ellas algo más productivo que un generador de odio. Bendito seria el día en que nuestras adversidades se transformen en puntos de vista contrarios que contribuyan a la ampliación de nuestras mentes. Agraciados serian nuestros presupuestos si dejaran sus deseos de grandeza y absolutismo, para comprender que realmente  somos nada más que personas, entre las cuales nadie es más ni menos que nadie, sino que cada cual es dueño de virtudes que le son únicas, y que junto con las de otros seres podrían dar rienda suelta a un proceso de reconstrucción social revolucionario que deje de lado las codicias, los anhelos de fama y reconocimiento por sobre los demás,  incluyendo también todas las otras cosas que no hacen sino más que embaucar nuestra propia existencia. 
  Anhelo fervientemente que llegue tal momento. Sé que no será fácil, sé que las palabras son tan solo palabras, y el viento como el tiempo se las pueden llevar a un lugar recóndito del cual nunca volverán. Sé que pueden perpetuarse, y para ello deben evolucionar hasta convertirse en acciones. Si las palabras se convirtieran en acciones nobles, existiría la probabilidad de que estas se transformen en un cosmos gentil y equitativo. Ojala así sea, ojala las palabras no sean arrastradas al olvido, ojala se traduzcan en acciones, y ojala estas acciones queden impregnadas para siempre en la memoria colectiva que es la memoria del mundo, la única que nos hermana y en un futuro, quizás lo haga de manera universal.

jueves, 25 de abril de 2013

Negados, confundidos y asustados


Hay gente que ve en el odio una solución,  un estilo de vida que ensordece las melodías que tañe su corazón mediante  un coro de voces que lo instigan a querer ser amos de la razón. Pocos se acuerdan de que atrás hay una historia sangrienta; son pocos los que retroactivamente se amigan con el pasado para poder conversar con él, y cerrar el final de una historia que nos permita ser amigos de lo humano, de nuestros errores y nuestras virtudes.
 ¿Qué tiene que pasar para que eso suceda algún día?  No lo sé todavía. Si lo supiera, seguramente podrían llamarme Dios; con la diferencia de que nunca podría convertirme en el espectador pasivo de una realidad que intenta automutilarse día tras día, hora tras hora y minuto tras minuto. Si tuviera el poder para decidir por sobre todas las cosas, nunca me podría quedar sentado en mi trono mientras la avaricia de algunos destierra la bondad y el humanismo de unos pocos.
  Pero como no soy Dios;  como no soy un ser omnipotente para el cual deseo y realidad son una misma cosa, lo más probable es que me termine cansando hasta el punto de querer encontrar un refugio en el cual salvaguardarme de mi y de los demás.
  El destino es incierto, tan incierto como lo son las personas. Uno nunca llega a conocerse totalmente, uno nunca llega a aceptarse totalmente. Tal vez sea eso lo que nos convierta en seres tan errantes, el temor a lo que somos, el temor a lo que fuimos y a lo que seremos.  
  Probablemente, también sea el temor a lo que pueda llegar a convertirme, lo que me dice que tal vez lo mejor sea parar. Tampoco lo sé, aunque espero algún día poder saberlo. Y si en algún rincón del tiempo hace presencia dicho momento, espero no sea lo demasiado tarde para anular las consecuencias de nuestros actos, ni lo suficientemente temprano para arrepentirme de lo que pueda llegar a ser en alguno de los tantos futuros.

domingo, 7 de abril de 2013

Desilusión


I
Hoy me levante desnudo
Casi dándole la espalda al mundo
No es que este sin vestiduras físicamente
Sino que me faltaba algo que me ate al presente
Cansado, fatigado, nunca entendí bien
Si algún día asomara el sol
Y llegara el amanecer.



II

Quizás mañana este mas vacío aún.
Quizás mañana también me levante escribiendo.
Quizás mañana sea otro día común.
Quizás mañana me levante otra vez muriendo.

miércoles, 20 de marzo de 2013

En la nada (emulando a Ricardo)



Muy pronto, el sol podrá brillar eternamente; muy por lo bajo, tus gritos se convertirán en silencios eternos. Nada que no busques te hallara, más que la tranquilidad que nunca pudiste encontrar. Las palabras que no dijiste,  pronto el polvo se convertirán, solo para ser recogidas y no volver a estorbar.
  De la muerte nacen las flores, esas flores que mañana se convertirán en tu refugio para protegerte de todo lo que te hace mal.  Ya no habrá miedos, rencores ni tampoco soledad. Solo habrá un gran jardín donde la calma correrá a la par del viento, y el suave fluir del río y tu alma se convertirán en una sola entidad.
  Después de una vida de altibajos, caíste, y fue ahí cuando te levantaste y te diste cuenta de cual era tu final, cual era tu felicidad. Esa estaba más allá, donde muy pocos la podían encontrar.  Espero que te hayas podido reunir con ella, hacer una sola entidad, un solo espíritu, una sola deidad.
  Mientras tanto, yo creo que todavía no caí. Creo que es solo por miedo a ser feliz que todavía puedo resistir.  Nunca sabré hasta cuando voy a seguir siendo un alma mentirosa y perturbada, que dé a momentos niega que un resabio de tu alba se alineo a un fragmento nuclear de mi persona. Quizás nunca lo sepa, y espere eternamente. Mientras tanto, seguiré temiendo a la caída, seguiré temiendo poder levantarme para ver la luz que se posa por encima, y me abre las puertas a un camino de completa tranquilidad. Mientras tanto, continuare cometiendo los mismos errores todos los días, para darme cuenta al final del trayecto, de que el impostor que hizo las veces de mí quizás nunca fui yo. 

martes, 12 de marzo de 2013

La sombra de lo que fui



No tengo nombre, no me puedo reflejar en un espejo. Solo soy un espejismo.
  Partiste, y solo quedo una sombra de lo que fui; es como si la sombra de lo que fuiste me haya dejado ensombrecido.  Y ahora, después de esa concatenación trágica de hechos, me di cuenta de que soy un fantasma, de que no existo. Soy tan falso como una moneda de dos pesos, como el sentimiento fraternal de dos personas que se abrazan para poder estar juntas siempre. Nada, solo soy nada, y tampoco tengo mucho para decir.
  Quizás en la otra dimensión mi sombra no sea una realidad material, de carne y hueso; quizás sea solo un reflejo como debe ser, un espejismo de que en realidad soy, y no una muestra real de lo que soy. Por eso es que algún día, cuando la oscuridad se apodere de mí, cuando las nubes tapen lo que queda de luz interior, preferiré partir heroicamente, pero a la vez anónimamente, como alguien que se mueve sigilosamente para nunca ser atrapado. Así será mejor, silbando y volando bajo, para que la caída no sea tan fuerte, y su impacto no provoque más dolor.
  Tal vez, en la realidad subalterna, me encuentre con vos para que me devuelvas lo que alguna fui, y de esa manera poder devolver te tu sombra que me tapa la visión del sol, de lo que fui, de lo que alguna vez quise ser, y hoy no puedo ser: vos en mí.  

jueves, 21 de febrero de 2013

Relato de un hombre triste


Los días parecen haberse convertido en rutinas del horror. Desde el comienzo al fin del mismo, las acciones suscitadas por sus estímulos consisten en caer y levantarse, para nuevamente volver a caerse, y esa vez, esa segunda vez, golpearse con mucha mayor dureza con la áspera textura del asfalto en el cual se ha erigido la vida.
  El infierno no existe afuera, no es una realidad material como la del árbol que se mueve por la acción continua del viento que sopla. Es una realidad interior, una esencia karmica que primeramente se aloja en la cabeza para luego dar la impresión de realidad en el mundo exterior.
   A todos aquellos que anhelan conocer si existe el infierno, el Tartaro, el lugar del eterno sufrimiento donde se infringen penas sin fin, los invitaría a dar un paseo por los confines de mi cabeza, por los fríos paisajes interiores que me hacen quien soy, por los terrenos en cuyas tierras no existe la fertilidad para que crezcan las flores que podrían darle color a mis sentidos sensoriales. Ahí es donde yace la verdad, la verdad de porque elijo convertirme en no ser, rechazando de manera categórica mi calidad de persona.
  No deseo, hace mucho deje de hacerlo. Pareciera que todo lo que sucede quizás se relacione con el deseo. Tal vez, si hubiera deseado, tal vez si hubiera soñado, la realidad habría tenido bases para hacer de mi casa un lugar mejor. Pero nunca fui optimista, y cada día lo soy menos. Resistir, ¿Para qué carajo? ¿De qué sirve resistir sino para alargar más el sufrimiento? No sé si quiera seguir haciéndolo, no sé si me interese perpetuarme y ser la burla de cuanto ser o criatura goce con mi mala suerte.
  Tal vez, lo mejor sea huir; no sé cuándo, tampoco como ni mucho menos donde. De lo único que estoy seguro es que ahora estoy más solo que nunca, y a nadie le va a importar lo que haga de mí el destino.
  Del polvo recuerdo haber venido, y tal vez al polvo prontamente vuelva. Pero no lo sé, aún no lo sé.

lunes, 11 de febrero de 2013

¿Libertad?


 Ser libre hoy día implica estar solo en un mundo uniforme, quedar relegado de una masa social solo por convicción, ser visto como un monstruo al cual parece que hay razones para temer, excluir, y también menospreciar. La gente se esfuerza por ser algo que no es, por ser socialmente dignos de aceptación, por ser normales, dejando de lado quienes realmente son. Dejan de hacerse cargo de sus propios sentimientos, para cargar con la cruz que alguna vez supo cargar aquel nazareno que se hacía llamar Jesús.
  A todo esto, la pregunta que debía aparecer aquí se diluye; pero como toda cosa que podía ser y nunca fue, su breve aparición en la línea del tiempo de cada ser finito puede seguir generando interrogantes. ¿Por qué no empezamos a vivir haciéndonos cargo de lo que sentimos? ¿Aún no nos dimos cuenta de que escapar de nosotros mismos es un imposible? No quisiera nombrar la salida menos elegante, la única, para escaparse de uno mismo, ya que sería ponerle un bozal a la palabra, un broche final a mi relación con esa materia que nos permite expresarnos llamada lenguaje.
  En fin, nada parece tan simple como solo vivir, pero a su vez, nada se torna tan complicado en nuestra jodida época, cuando nuestra vida se reduce a tener que agradarles a unos cuantos que ni siquiera se conforman con quienes ellos mismos son. ¿Queremos formar parte de eso? ¿Queremos la aprobación de un mundo que ha vivido equivocado; o mejor aún, queremos realmente empezar a vivir, a ser libres haciendo de la vida nuestra propia obra de arte? ¿No sería el mundo exterior un mejor mundo, si estuviéramos mejor con nosotros mismos, si tan solo fuéramos sinceros con nosotros mismos? No hay quien en el fondo, no pueda percatarse en un simple acto de introspección, que el mundo exterior es un reflejo de lo que acontece por dentro, eso que como decía “El Principito”, es invisible a los ojos. Para eso, para destronar a la farsa reinante tenemos que acabar con esa ilusión que nos hace ver como esencias libres que encarnan a la tan  siempre hermosa palabra compuesta por ocho letras llamada libertad. Alejémonos de la mentira en la cuales estamos insertos, y miremos un poco para adentro. Preguntémonos si realmente somos felices, si realmente nos permitimos fluir, o si solo somos unas meras maquinarias dependientes del visto bueno de alguien que hace rato se desvió de la ruta que lo adentraba a los bosques donde florece la vida. Cuestionémonos a nosotros mismos sobre lo que somos, y si cuando éramos tan solo unos niños, deseábamos llegar a ser la cosa en la que nos hemos convertido con el tiempo.
  ¿Por qué actuar como autómatas, vivir como objetos? Cada persona es un mundo, cada sujeto es un individuo único. No temamos ser diferentes; ya demasiado tiempo nos negamos a nosotros mismos. Si queremos cambiar realmente nuestras vidas, empecemos por eso. Si queremos vivir en un mundo verdaderamente libre, también empecemos por eso. Que mayor hipocresía que un mundo que se dice libre cuando sus habitantes se convirtieron hace rato en máquinas, que mayor falacia que una vida que hace tiempo dejo de ser vida, que mayor sensatez que la de aquel que se conoce y vive su vida tal cual es, conforme a su naturaleza y sin miedo a perder. Tal vez, lo que al comienzo parezca una derrota, más tarde pueda convertirse en el escenario donde resucite la verdadera persona, el lugar donde esta comience a existir para solo fluir con la corriente de su corazón, dejándose arrastrar por el viento que sopla desde su alma, resurgiendo así de sus propias cenizas tal como el Fénix supo hacerlo después de haber sido consumido por el fuego.
  Un verdadero cambio implica siempre la muerte, pero en este caso no con la totalidad del hombre, sino que implica asesinar aquello que alguna vez fuimos y nunca fuimos, ese personaje ficticio, ese que simbólicamente construimos a diario, y que en realidad, no hace más que cargar con las cadenas de la felicidad que realmente aparejan infelicidad, desviándonos así del único objetivo por el cual la vida puede llegar a tener un verdadero sentido: “ la felicidad”, que solo es tal cuando somos nosotros mismos quienes coreamos su nombre.

domingo, 3 de febrero de 2013

Mundo paralelo


La realidad de las cosas, no me permite que pueda estar a tu lado. El presente me lo niega, y el pasado se ha convertido en un bello refugio. Pero como en el pasado no se puede vivir, como en el pasado no se puede ser más que un mero residuo de persona contemplando una fotografía de tiempos mejores, he decidido crearme un mundo paralelo para de esa manera no perderte jamás y tenerte siempre a mi lado.
  En ese mundo, en esa realidad alterna, solamente existimos vos y yo. No hay nada que se entrometa entre lo que siento y poder estar a tu lado. No hay nada que me aleje de tu lado, no existen fronteras que me separen de alcanzar tus manos. En ese espacio de materia ideal,  es donde me gustaría perpetuarme para siempre, para poder dejar de extrañar, y empezar una nueva vida de felicidad. Solo a tu lado, mi alma encontró la paz, y es por eso que de ese lugar infinito no me quiero alejar.
  Es increíble como un mero delirio, un estado de insanidad crónico mental puede convertirse en un factor para existir, para seguir existiendo. No necesito de nadie para que me saquen de este lugar, porque yo lo elegí al ver que no estabas en la realidad. Y aunque muchos juzguen egoísta el abstraerme de lo material, creo que más egoísta seria negarme la felicidad, prohibirme del hecho de poderte abrazar, y ver como mi alma se funde con la tuya para formar un ser con sede en la paz.
  No quiero, no me interesa volver. Encontré mi lugar, encontré mi salvación. Nada tiene que ver con la salud, nada tiene que ver con la realidad, solo se relaciona con estar siempre con vos.

jueves, 17 de enero de 2013

Otro día



Hoy día, me siento completamente vaciado en mis adentros. No hay nada, solo aire que corre por mis fueros, y nada más. Si había sangre,  ahora no la hay; es como si una criatura se hubiese encargado de subsionar mi energía vital.
  No hay demasiadas palabras para plasmar lo que siento, porque no hay gran cantidad de símbolos para hacerlo. Solo se, que al intentar hacerlo, quizás encuentre un camino a algún lado, independientemente de la naturaleza del camino.
  Hueco, vacío, siento que no tengo un camino. Me siento cual si fuera una hoja que es arrastrada al azar por la brisa otoñal; un ente carente de alma que no hace más que vagar sin ninguna voluntad propia.
  Cuando veo a mi alrededor, y me encuentro con personas felices, debo confesar que las admiro. Solo por ser felices, admiro a las personas. Mi repisa de los dioses está formada por personas que se atreven a ser felices. Siempre que las veo, contemplo y admiro en su actuar, desearía poder tener el valor que tienen ellas para vivir, para ser humanos y conformarse con esa condición que ya les vino dada desde un principio. Si, a pesar de ser dioses, son humanos en la totalidad de su condición. Saben convivir con sus defectos, tratar con sus demonios y conformarse con las más pequeñas cosas que, realmente, son las que hacen las veces de senda hacia la felicidad.
  Todos los días, y sin que pase uno que no sea así, desearía poder vivir cual los dioses que mencione. A pesar de eso, la vida me resulta muy difícil. Mi cabeza es un caos interno, es una suerte de basural auditivo donde las voces que alojan mi interior parecen no tener nunca buenos presagios para mí.
  Así y todo, creo que por hoy seguiré adelante, tratando de no renegar de mi condición de humano, aprendiendo a convivir con mis defectos, y quizás, intentando ser feliz con la sola presencia de mis deudos a mi alrededor. No es fácil, nunca dije que lo fuera; así y todo, solo por hoy lo voy a intentar. Mañana no sé qué podrá llegar a suceder. Podría seguir en la misma ruta, o tal vez desviarme hacia el precipicio que me está destinado para así caer libremente  hasta por fin quedar absuelto de todo el sufrimiento que se me imputa.
  Nada más, ni nada menos, así es como me siento hoy. No se registran retoños de belleza, tampoco se perciben grandes esperanzas que inunden al ambiente hasta formar un mar de utopías. Solo un territorio de dudas, un espacio vacío lleno de incertidumbres que bien podrían ser demasiadas certidumbres, es lo que aparece en primer plano. Ojala pueda ver la luz, si es que la hay, y salir de esta oscuridad que no me permite reencontrarme con el que alguna vez supe ser. Ojala, y solo eso,  para poder ser feliz de una buena vez por todas o perecer en el intento si no es así. 

sábado, 12 de enero de 2013

Renacer





La muerte premeditada es una alternativa para escapar de las vicisitudes y contrariedades de la vida. Esta vez, mi corazón no me empuja hacia los barrancos que me llevarían a consumarla de una vez por todas, dando paso al desfile de muertos vivos que algunos querrían poder ver para deleitarse con las mayores excentridades que la luz del día no les quiere dar. Esta vez, el calor que siento adentro me empuja a consumar el deseo, hace que la añoranza y mi destino se fusionen para encontrar la luz después de un vasto camino donde la oscuridad reinaba.
  Al final del pasillo, hoy no se encuentra ningún acantilado para caer libremente y perecer cual las hojas que caen en el frío otoño. Hoy día, todo tiene un sentido. Hoy, un cuerpo que durante mucho tiempo fue cubierto con las vestiduras más holgadas, deja entrar la luz a su centro para empaparse con la energía natural de la creación.
  Simplemente, después de una muerte anunciada, de un trágico simbolismo donde el ego parece ser aniquilado para rendir culto a la humildad, he ahí que pude encontrar la felicidad. Fue en ese momento, y en ningún otro, donde me contente con ver al agua del río seguir libremente su cauce. Fue ahí, donde aprendí a disfrutar del silencio, donde mi alma se fundió con la vida para dar paso a una nueva persona en formación. Esa nueva persona, no es más que una persona que deja de lado el papel de “Gran Hombre”, para ser solo un hombre que viva como tal.
  Vaya vida la del hombre, que a diferencia de todas las otras especies reniega de su condición, no acepta su limitada condición de ser ni tampoco disfruta de la hermosa simpleza donde se le ofrece la felicidad. 
  Las lágrimas que antes formaron acantilados, donde el dolor impedía al agua seguir su libre cauce predestinado por la energía universal, hoy se convirtieron en agua que da vida a cuanto quiera acercarse; además de que constituyen un oasis en medio de desiertos cotidianos creados por el hombre. Es hoy, y ningún otro momento, donde el sol se apareció por la ventana tras correr las oscuras cortinas.
  Y así, después de tanto miedo, inseguridad y temor a vivir, he decidido aceptar mi condición de humano, y disfrutar del sol, el agua y todo cuanto pueda ser tan natural y libre como pretendo ser. Meramente, he aprendido a vivir; o mejor dicho, este nuevo amanecer me ha mostrado que pasado un tiempo, el sol puede brillar con mayor intensidad. Y es por eso que hoy me siento vivo. Camine por las tinieblas de la oscuridad, busque la salida del laberinto existencial en el cual me encontraba, y hoy día, he encontrado una luz que ilumina mi camino; una luz tan natural que me ha hecho sentir el niño feliz que alguna vez supe ser, una luz semejante al hogar de mis abuelos, donde todo resplandecía y revivía por más que pareciese haber perecido.
  Tal es así, que hoy mi única preocupación es ser cada día más humano. No pretendo nada más que ser feliz tomando una bocanada de aire, ser uno con la Tierra y con el mundo para abrazar la felicidad que cualquier hombre que acepte su condición puede hallar en las más pequeñas cosas de la vida. No hablo de lujos, de fama ni de cosas caras, solo hablo de vivir para poder ser feliz que es el único fin para el cual estamos predestinados.

viernes, 4 de enero de 2013

Marfil oxidado


Hay sueños que se esfuman, horizontes que perecen como la niebla en la eternidad, y momentos que nunca llegan a concretarse por la reticencia del destino a los bruscos imprevistos que darían un efímero sentido a la existencia cotidiana del hombre civilizado.
  Lo que alguna vez supo ser llamado “amor”, hoy no es más que una patraña donde el vacio ocupa el rol de protagonista central, donde las apariencias desbordan por su repulsividad a cualquier artilugio que se asemeje a un sentimiento de bondad. La autenticidad pasó a ocupar el papel de un ente que naufraga por un océano viciado de olas que obstaculizan su llegada al puerto donde por fin pueda librar su carga, y manifestarse tan pura que de ese modo haga las veces de faro para las demás almas perdidas y moribundas por las heridas que le ha dejado una vida no vivida. Los pétalos que alguna vez supieron sobrevolar los cielos, y adornar el espacio infinito con su andar meditabundo en medio de tanta soledad ilustrada por las deidades, hoy perecen junto a las raíces en un suelo donde el alquitrán y el hollín no permiten a las orquídeas desplegar la inmensidad de su belleza, esa misma que para placer de todos los soñadores utópicos saciaría la sed estimulada por el diario vivir en el desierto de las almas.
  Aunque un sueño sea tan inmortal como los viejos dioses del Olimpo, y su fuerza pujante sea el combustible de la vida para cualquier mortal que meramente ose sobrevivir, el oxido que ronda en el aire contamina la pureza de su núcleo, desahucia la sabiduría de su instinto, convirtiéndolo en una mera abstracción sin un alma maestra que haga las veces de marinero a cargo del timón. Cuando las esperanzas se pierden, el ocaso se vuelve eterno, el atardecer de la vida se convierte en una rutina que acompaña el libre curso del nunca libre curso de una existencia de plástico. Sueños que se incendian, olor a plástico quemado que invade al cosmos por doquier, impregnando su horrible fragancia, y convirtiendo las aguas cristalinas en las cuales alguna vez los hombres se bañaron, en aposentos donde el negro de la superficie no permite distinguir lo puro de lo impuro, lo falaz de lo esencialmente humano, la maquina de morir del hombre que vive para vivir.
  Solo resta esperar por la llegada del hombre, por la llegada del  humano. Las maquinas nos rodean, tiran de nuestros cables y hacen de lo impredecible un acto sumamente predecible que acaba en una celda donde los garrotes parecen erigirse como gigantes que custodian el bienestar mas dañino que una criatura puede llegar a crear. Solo el hombre, y ni siquiera un Dios que pretenda develar sus conocimientos sobre el origen y el porque de las cosas, podrá salvar al mundo de las garras de las maquinas, de los asesinos de corazones que amputan el prisma mas sagrado que ilumina hasta el ultimo rincón del alma de la especie. Solo eso, y nada más, podrá llenar de vida a la tan ansiada y esperada vida, esa que hace mucho pereció y de lo cual nunca nadie parece se entero.