sábado, 24 de agosto de 2013

Arboles de invierno

Llueve allí afuera, 
En el mundo, 
Allí, 
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.

Llueve allí afuera 
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.

Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.

Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.

jueves, 1 de agosto de 2013

Buscando un sentido

Me han dicho todo lo que tenía que ser, pero nunca que fuera feliz. Me han dicho que cumpla con las órdenes, pero nunca que luchara por lo que realmente creía justo. También me dijeron que en la vida solo hay un modo de hacer las cosas, y que las otras maneras eran el fruto de la perversión, de las malas juntas, de la locura. Yo me pregunto, ¿hay algo que tenga sentido al final del camino? ¿Hay algo en que creer, algo por lo cual mirar al sol todas las mañanas? Temo no poder encontrar las respuestas que quisiera oír, los abrazos que quisiera sentir, ni las palabras que me ayuden a seguir.
  Soy un lobo perdido en el desierto, fuera de mi ecosistema, lejos de mi hogar, y lejos también de los que creía los míos. Vagare sin rumbo por el resto de mis días, son orientación alguna ni sentido preestablecido. Si me topo con mi hogar, con mi gente y con los abrazos que añoro encontrar, tal vez vuelva a sonreír. Entretanto no llegue ese espacio de tiempo añorado, solo seguiré siendo un alma que pugna por hallar en el mundo un hogar, un hogar en el cual las lágrimas se conviertan en sonrisas, y el orgullo desaparezca hasta alejar de mi alma a esta agobiante soledad.