Llueve allí afuera,
En el mundo,
Allí,
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.
Llueve allí afuera
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.
Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.
Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.
En el mundo,
Allí,
Donde nadie quiere ver,
Donde el sol nunca golpea la tierra,
Donde la suerte nunca deja su estela.
Llueve allí afuera
Y aún hace frío.
Tanto frío como hizo siempre.
Las raíces siguen sin florecer
Y los arboles nacen destinados a perecer.
Nieva, llueve allí afuera,
En mi patio, en mi jardín.
Las copas de los árboles se tiñen de blanco,
Perdiendo los colores que los hacen latir.
Y mi cuerpo hace suyo el dolor,
De ver caer en sus hojas
Un pedazo de mi alma.
Un pedazo de mi alma marchita
Que ya ni siquiera grita ante tamaña herida.
Que hace de las hojas caídas
Lagrimas perdidas.
Lagrimas que mueren junto a los árboles
Que antes fueran
Mi fuente de alegría.
Que antes fueran
La fuente de mi vida.