lunes, 26 de marzo de 2012

El verdadero amor por la humanidad


A lo largo de la historia, fueron muchas las personas o grupo de personas que intentaron crear y luchar por la edificación de un mejor lugar en el cual vivir. Todo esto venia de la mano del supuesto amor por la humanidad que estas personas decían sentir en lo más hondo de sus corazones.
  Sin embargo, y por mucho que a algunos les pese, se podría esbozar con todas las pruebas que la historia de la humanidad  puede ofrecernos, que muchas de las personas que decían sentir en lo más profundo de sus almas un inmenso amor por la humanidad en la totalidad de sus formas, más bien eran propietarios de un amor que los vinculaba únicamente a ellos mismos.
  Con esto que acabamos de mencionar anteriormente, referente al amor que muchos sujetos  dicen sentir por la humanidad en toda su enorme inmensidad cuando en realidad lo único que aman es a si mismos; un claro ejemplo de esto ha sido la existencia de distintos partidos políticos, y más ampliamente ideologías de cualquier otra índole que se han dedicado a defender los intereses de aquellos con los cuales pueden corresponderse en tanto comparten un sistema de creencias o ideales.
  A pesar de que han sido múltiples los casos de grupos que se han dedicado a defender los intereses de aquellos con los cuales pueden verse reflejados a manera de espejos, en este caso que nos compete y entorna creo que sería preciso quedarse con uno solo de estos grupos; y para esto pasaremos a esbozar todas las opiniones concernientes a este tema en relación con la existencia de distintos partidos políticos.
  Habiendo pasado los años, y habiéndome percatado de que el discurso cotidiano que manipula a cada persona a manera de un titiritero es la clave más prominente y segura para rebelar cuales son las verdaderas causas por las cuales las cosas “no andan en el mundo”, pude percibir que las distintas organizaciones políticas no eran la excepción y que ellas no eran imposibles de analizar mediante este método de desciframiento del discurso cotidiano. Habiendo volcado este método sobre las aras que guían a estas organizaciones pude aprehender que el motor que hace las veces de propulsor de energía a la hora de querer imponer una visión del mundo es ni más ni menos que el amor propio, el amor hacia uno mismo y hacia todos aquellos que de alguna manera se asemejan a estos mismos.
  Es asi, que un partido político de orientación izquierdista clásico, solo orientara su discurso hacia aquellos a quienes creen dignos de heredar la tierra, como también lo haría un partido derechista partidario de políticas neoliberales.
  Viendo las cosas de esta manera, podría decirse que no existen diferencias entre las distintas orientaciones políticas; diferencias que solo residen en el exterior de la cubierta para asentarse de manera completa en el interior, en la esencia de lo que compone su verdadera alma y motivo de existencia.
  Vista las cosas así, convendría decir que el amor de índole narcisista que compone a estas distintas cosmovisiones del mundo y las hace ir en busca de aquello que solo beneficie a ellas mismas y por extensión a los semejantes que se le parecen, no podría llamarse amor en el pleno sentido de la palabra.
  Muchas personas que con el pasar de los tiempos han dicho hacer cosas en favor del bien común de cualquier ser humano han sido seres que nunca han inspeccionado en sus interiores más recónditos para ver de que se trataba ese sentimiento bondadoso. En el caso de que lo hubieran hecho, seguramente podrían haberse dado cuenta de que el amor que decían sentir no era ni tan grande ni tan bondadoso como solian pensar, sino que solo era un sentimiento mezquino que no se extendia lo sufcientemente por sobre el seno de la totalidad del universo, sino que solamente lo hacia sobre aquellos en los cuales podía verse reflejado el ego de su narcisismo.
  El verdadero amor, el verdadero sentimiento de solidaridad que busca siempre el bienestar de la humanidad, no es aquel que está sujeto a condiciones, ese que asevera que una persona debe vivir conforme a un estilo de vida para de esa manera ser abrazados por aquellos que lo llevan a cabo. El amor verdadero por la humanidad, por la sociedad, es aquel que abraza a la totalidad de la población sin importar su status económico, político, social o creencial concerniente a un sistema de pensamiento religioso.
  Para seguir en la línea que nos propusimos respetar, las distintas ideologías políticas solo podrán hablar de amor por la humanidad en el momento en que se inspeccionen rigurosamente en lo que atañe a la composición de su discurso, y reflexionar sobre el hecho de que la esencia de estos son ni más ni menos que el amor propio y por el espejo en el cual pueden verse reflejados.
  Entretanto nadie se tome el trabajo de hacer este pequeño ejercicio, ningún tipo de gobierno o autoridad que represente “al pueblo” lo hará en su totalidad, sino que lo hará solo con una pequeña parte de este, más precisamente con aquellos que estén parados sobre el mismo lado de la vereda para de ese modo dejar en la desidia del olvido  lo que compete a los derechos de los otros ciudadanos que no comparten un mismo sistema de representaciones sociales.
  El hecho de que el eros(amor) solo sea algo que no se extienda más allá de la persona de uno mismo para volcarse en el respeto y la tolerancia por los derechos en intereses de personas partidarias de opiniones distintas, es causa de un fenómeno que podría ser considerado la mayor peste que haya pisado la atmosfera terrestre. Tal peste de la cual hablamos es el fenómeno del autoritarismo, peste en el sentido de que ha causado más muertes que cualquier otra cosa sobre la faz de la tierra.
  El fenómeno del autoritarismo es aquel que se relaciona con el hecho de que una persona tiene que ser partidaria del mismo sistema de representaciones sociales para no ser víctima de abusos y ataques contra su integridad. Esta, como todas sus vertientes en la inmensa e infinita variedad de sus formas, no es más que una muestra del peligrosísimo amor que puede mutar en odio en una centésima de segundo. No es el amor que a todas las cosas como criaturas igualmente divinas que a pesar de sus diferentes formas tiene el mismo derecho a ser queridos y respetados por igual, sino que es ese amor propio de carácter narcisista que no cuida más que de si mismo y de aquellos en quienes pueda encontrar una suerte de identificación.
  Si bien un poco de amor propio no está mal ya que tal amor es aquel que hace que caminemos por nuestras vidas orgullosos de quienes somos, en el caso de que nuestra personalidad solo se sustente en base a este correremos grave peligro tanto como nosotros como cualquier persona cercana que se caracterice por la vida de una manera diferente. El solo sustentarse con el Eros que no ve más allá de sus propios ojos, lo único que provocara son conflictos en cualquiera de sus formas; sea esto como rechazo, hostilidad física o simbólica, etcétera.
  El hecho de desbordarse en amor propio, el hecho de que en nuestro caso los distintos partidos políticos se embriaguen en este, hará que la totalidad del género humano sea llevado a la perdición. Un ejemplo que puede alumbrar esto se dio el 24 de mayo del año 1976 en la República Argentina, cuando un grupo de militares tomo el poder con el solo designio de la reorganización social. Por culpa de estos individuos, que quisieron imponer un estilo de vida como el único correcto para ser llevado a cabo, nuestro país vivió uno de sus peores momentos históricos, comparable con otros procesos de este tipo ocurridos en el mismo siglo XX en Europa.
  Después de haber recorrido un cierto camino, se puede esgrimir con total acierto que se está en condiciones de concluir con este mini ensayo. Dentro de este, hablamos de la diferencia entre el verdadero amor por la humanidad y el ilusorio amor por la misma que no es ni ha sido a lo largo de los siglos más que mero amor propio que no paso de eso. Al primero lo definimos como el camino que conduce a la bondad, a la solidaridad y al respeto por la totalidad el género humano, pese a las diferencias que puedan existir entre cada uno de ellos a la hora de exponer una visión del mundo.
Al segundo lo calificamos como aquel que hasta ahora ha sido el más frecuentado por la gran cantidad de ideologías existentes, y en nuestro caso particular, las distintas ideologías políticas.
  El segundo tipo de Eros que mencionamos puede convertirse en algo muy peligroso si no es conservado dentro de sus límites, ya que puede ser el camino a tomar que culmine en lo que llamamos “gobernar para aquellos en quienes podemos vernos reflejados”, y por consiguiente en el autoritarismo.
  Por lo tanto, mirando hacia un costado para ver de qué tipo es el mundo que nos rodea, me animaría a esbozar que el amor en gran medida cubre a la inmensidad es aquel que tiene que ver con no salirse más allá de lo que compete a la propia personalidad de cada uno, ese mismo amor que si no le son impuestos limites puede ser peligroso; lo cual conlleva al hecho de que en la biografía de la humanidad y en su actual situación, aquellos portadores de ideologías están más inmersos y empapados del amor más bajo y terrenal que del amor más elevado que seguramente elevaría al género humano unos cuantos escalones más arriba.
  El verdadero amanecer de la humanidad; ese que pueda acabar con el hambre, la soledad, el odio y demás subpestes derivadas de la peste mayor, solo advendrá en el momento en que el hombre deje de lado sus intereses propios y los de aquellos que se le asemejen, para que de esa manera estos intereses sean reemplazados por aquellos por los intereses y necesidades de todos. Cuando los intereses sean los intereses de todos así sucesivamente, cuando la tolerancia, el amor y el respeto reemplacen al odio y al rechazo, seguramente podremos acabar con todas las subpestes mencionadas anteriormente. Y puesto que de esta manera nadie podrá dañar a nadie ya que sería como auto mutilarse a si mismo, estaría perfectamente bien decir que uno seria para todos y todos para uno, y que por tanto la injusticia y la intolerancia no tendrían ningún tipo de cabida en un mundo donde la igualdad predomina por encima de cualquier diferencia; la igualdad que nos demuestra que a pesar de las diferencias en el fondo somos todos seres humanos.

viernes, 16 de marzo de 2012

Mucho ruido…pocas nueces


En nuestra Argentina de hoy, madre de los nacimientos de cada una de las personas que tuvimos la suerte de haber sido concebidos aquí, se han hecho moneda corriente las desgracias que ya se podrían calificar de cotidianas. Estas desgracias a las cuales nos referimos son de tipología variada, pero tienen como característica común el hecho de producir algún daño a las personas que se ven implicadas en ellas tanto directa como indirectamente.
  Como todos bien saben, en nuestro gran país tomamos una gran cantidad de calamidades como cosas comunes; lo que implicaría poner en tela de juicio a que cosas convendría catalogar como normales y a cuales no.
  Vivimos en un planeta, y presten atención que ahora no dije país, en la cual la vida humanan pareciera que la vida humana no tiene ningún valor. Esto se puede evidenciar claramente por el hecho de que es cosa de todos los días ver postales tan tétricas y tristes en la vía publica tales como gente que duerme en la calle por el hecho de no poseer una vivienda y tampoco un trabajo, jóvenes que mueren cada vez en mayor medida por los estragos que las drogas baratas hacen a sus organismos, gente que por conseguir tal veneno letal mata a otro ser humano; y demás casos de esta clase que no hacen mas que confirmar la hipótesis de que vivimos en un mundo cada vez mas deshumanizado, menos consciente de sus actos conforme pasa el tiempo.
  Habiendo mencionado todos los malestares que acosan a nuestras sociedades, es importante preguntarse como es que colaboramos todos y cada uno de nosotros en el rol que nos compete como protagonistas de esta novela dramática, para desterrar este infierno de la faz de la tierra y abrirle las puertas al paso de una nueva era que contribuya a la evolución del genero humano.
  En relación con lo anteriormente esbozado, la respuesta que mas se ajusta a la realidad seria que hoy en día es muy poco lo que estamos haciendo colectivamente para poder paliar todo el aire inmundo que nos engloba y miserabiliza nuestras vidas momento a momento. Como una típica sociedad capitalista, en la cual lo único primordial y divino parece ser el éxito económico individual/personal, estamos demasiados creídos en el hecho de que el dinero es lo único importante para nuestras vidas, y que hacer plata, acumular montañas, cerros y montes de dinero es para lo que venimos de alguna manera a este mundo.
  Ahora bien, y a pesar de haber esgrimido que estamos insertos en el manto de una sociedad sumamente egoísta donde el éxito supra celestial se corresponde con acumular montañas de dinero, hay algo que podría hacernos correr de esta perspectiva con la cual nos abrimos camino. Gracias a la existencia de las redes sociales, de aquella ventana del mundo que es uno de los tantos seudónimos con los cuales podríamos remitirnos a la internet, podemos vislumbrar la existencia de unos ciertos vestigios de conciencia social en la gente que a ella acude para pasar el tiempo. Con esto, a lo que puntualmente quiero arribar que referirme al hecho de que gran cantidad de personas que frecuentan este medio para conectarse con otros cibernautas, no tienen ningún tipo de impedimento personal ni de ninguna otra índole para opinar sobre algún hecho desgraciado que haya ocurrido.
  Y todo esto no solo ocurre con la gente que habitualmente esta conectada a internet, sino que la gran mayoría de las personas, al momento de que algún infortunio emerge casi esporádicamente como Atenas de la cabeza de Zeus, opina sobre este y así es como llega culpar por estos acontecimientos a una cierta cantidad de personas que han ocupado y ocupan cargos importantes haciéndose cargos de las riendas que movilizaran a nuestro mundo en una determinada dirección o en otra.
  Pero, de algún modo u otro no puede no puede negársele el paso a una pregunta que emerge espontáneamente de la psique del escritor que escribe este articulo: ¿No seria esto lavarse un poco las manos, recurrir gustosamente al gesto pilatico de lavarse las manos? Cuando recurro al gesto pilatico, no lo hago para referirme o para indicar meramente que esta mal o es una hipocresía que la mayoría de los sujetos que son partes del todo comunitario opinen dando su punto de vista ante el resurgir de un acontecimiento de tinte nefasto, sino que se `podría considerar como una hipocresía el hecho de que solo se responsabilice a los gobernante, vistos como los únicos entes encargados de “hacer andar” al estado.
  Es muestra de una total hipocresía, de una total falta de compromiso y responsabilidad social cargar con la culpa solo a una pequeña minoría gubernamental de las malicias que nos azotan, cuando una nación, provincia, ciudad o lo que corno sea no esta compuesta solo por estos, sino que además esta habitado/a por miles o millones de personas mas.
  Habiendo hecho este pequeño desarrollo, el punto capital al que debemos poder arribar después de haber atravesado etapas que anteceden, es aquel en el cual se plantea que el verdadero cambio a nivel de lo social y/o comunitario no va a depender solo de “elegir bien” a un par de individuos que nos representen a cada uno de los votantes, sino de que cada ciudadano este plenamente comprometido con el cambio social y como tal actué en pos de favorecerlo, de hacerlo surgir tal como una bella flor hace su aparición después de haber plantado la semilla.
  Desgraciadamente para el genero humano, nada se ha hecho tan ordinario y común como el hecho de hablar demasiado sin siquiera poder plasmar un mínimo porcentaje de lo dicho al momento de hacer uso del aparato parlante.
  Es así que al suceder, al toparnos con algo que no es de nuestro agrado, ardemos en quejas y reproches, pero saliendo de eso no realizamos nada para cambiarlo. E incluso no es para nada raro que nos contradigamos un poco.
  De esta manera es como puede explicarse que al haber algún accidente de transito, todos digamos sentirnos angustiados y profundamente conmovidos por la tragedia, y aseveremos que el estado debe encargarse de brindar mas controles y seguridad en las calles. Pero sin embargo, y solo habiendo pasado un instante de todo esto, también sucede muy comúnmente el hecho de que festejemos las hazañas de algún pobre insolente que acelera su auto cual si estuviese en un autódromo.
  Por tanto, podríamos preguntarnos, ¿Qué es esto? ¿A que punto hemos llegado? Llegamos a un punto donde la coherencia ha sido extirpada, a un punto que bien podría calificarse de dividido en el sentido de que como ciudadanos, no solo es que estamos acostumbrados a quejarnos y a poner poco en practica aquello que aseveramos pensar, sino que también nos contradecimos.
  ¿A dónde vamos a ir a para como sociedad si no nos concientizamos de que nuestros actos repercuten sobre el toal de la población? Pareciera que no nos damos cuenta de que todas nuestras actividades pueden ser revolucionarias o perjudícales. Al parecer, nadie se da cuenta de que sus acciones, dichos y hechos pueden ser decisivas para la construcción de un nuevo orden social. Por tanto, es muy importante poder actuar a conciencia, sin contradecirse con aquello que uno dice pensar y representa al mundo de los ideales, y además poder razonar sobre el hecho de que una pocas personas no son las únicas que ostentan la capacidad de guiar por una senda determinada a la sociedad, sino que a esa capacidad la tenemos todos en el sentido de que nos lo propongamos.
  Un par de ejemplos que pueden citarse a para iluminar lo que venimos pueden ser los que siguen a continuación. Para el caso de que decimos tener una cierta conciencia comprometida socialmente pero a su vez actuamos de manera totalmente contraria a ella, se pueden citar aquellos momentos en los cuales ocurre algún hecho relacionado con la violencia en cualquiera de sus formas todos lo repudiamos, pero sin embargo al momento de que hay cualquier tipo de riña, lo apreciamos como un acontecimiento el cual nos produce cierto monto de gozo. Toda una contradicción con letras mayúsculas. Y ahora, para el caso en que los verdaderos cambios no ocurren solo gracias a la acción de ciertas personas iluminadas, sino que también gracias a un montón de otras personas que están con la mayor de las predisposiciones para poner el pecho ante cualquier emergencia cotidiana, podríamos citar el caso de una profesora que trata de instruir a sus alumnos en un área del conocimiento determinado, sin que estos pongan atención y muestren voluntad e interés para aprender. Conforme a esta suposición, es demasiado evidente de que a pesar de todos los esfuerzos que realice la persona encargada de instruir a los alumnos, estos no aprenderán, ya que el esfuerzo debe concentrarse en el rol que a cada uno le toca ocupar, y si alguno de estos no es ocupado de manera correcta es harto probable que se produzca una deficiencia en el todo que afecta como no podría ser de otro modo al conjunto.
  Muchos ruidos…pocas nueces, es como hemos dado en llamar a este articulo, un nombre casi ideal para describir lo que me parece esta a la vista de todos. Mucho ruido…pocas nueces, para demostrar como en el momento de exponer todo lo que es del orden de la conciencia social de cada uno de nosotros, osamos lavarnos las manos y cargar con la mochila de la culpa a otras personas, como si nuestras acciones no pudieron transformar en mayor o menor medida a la realidad. Esta es la manera mas cómoda de sacarnos los problemas de encima y trasladar hacia otros sujetos que por su rol seria los únicos encargados de modificar todo aquello que esta mal.
  Mucho ruido…pocas nueces, también para exponer a aquel acontecimiento por el cual decimos sentir y vivir conforme a unos determinados tipos de ideales, pero en cuanto nos vemos en una situación que podría ser una puesta a prueba para todo lo que decimos sentir actuamos de otra manera. Nunca mejor ejemplo para demostrar esto que lo mencionado con respecto a la supuesta condena publica a la violencia cuando en realidad se la venera y coloca en un altar.
  Finalmente, para ir poniéndole un broche a esta articulo, me gustaría dejar bien en claro que para cambiar el mundo (el cual es mi principal objetivo al escribir) debemos ser primeramente capaces de cambiar nosotros. Debemos poder ser capaces de dejar de lavarnos las manos y de poner estas mismas manos a la obra; no cargar a unos pocos con los problemas que nos conciernen a unos muchos. También es harto importante empezar a ser sinceros con nosotros mismos, dejar de contradecirnos en el sentido de enunciar una cosa por medio del habla para luego demostrar otra.
  Aquellos bienaventurados que quieran habitar un espacio mejor, serán los que asuman las responsabilidades de sus actos, se conozcan lo suficientemente bien para no caer en una contradicción cualquiera y además también puedan ser capaces de reaccionar ante cualquier injusticia sin anteriormente hacerlo mediante el vuelco total de las responsabilidades a una figura mayor del estado, sino actuando con sus propias armas que al igual que las de todos tienen impacto en el medio social.
  Por lo tanto, y ahora si para terminar, la verdadera conciencia social es aquella que no duda en cuanto a sus actos, es aquella que no nace y perece en la palabra, sino que nace en la palabra para vivir y si es necesario morir en la realidad concreta de los hechos. Tambien es aquella que no se contradice en lo tocante a pensamiento y acto,  y aquella que deja de lado el individualismo para comprender que las desgracias ajenas son también suyas y que por lo tanto es importante actuar por cuenta propia para de ese modo a la larga poder construir un héroe que ya no sea solo un líder político o cualquier persona de este calibre, sino un héroe hecho por la fusión de múltiples capacidades de cada ser humano, que con su sola buena intención puede hacer de la existencia un pasar mejor.

domingo, 4 de marzo de 2012

El sin sentido es un sin sentido


Desde el preciso momento en el que nacemos hasta los días posteriores en los cuales como seres humanos nos desarrollamos, nos adentramos en un mundo en el cual pareciera que una cierta cantidad de cosas ya están dadas y de las cuales no podemos escapar bajo ninguna metodología.
  Desde todas las épocas, e inclusive en la nuestra, muchísima gente siente que no sabe cual es su función en este mundo ya que no se sienten identificados con todos los modismos que yacen reinando sobre la faz de la tierra y pretenden que nos desarrollemos conforme a ellos. Esta gran masa humana de individuos desesperados ante el aterrador sentimiento de no saber cual es su papel en la vida, es victima de todos aquellos comentarios que desde el momento mismo de nuestro nacimiento nos impregnaron con su esencia y de la cual es difícil deshacerse.
  A lo largo del pasar de cada quien por el mundo, padres y demás personas, siempre o casi siempre con la mejor de las intenciones, nos aconsejan y casi nos ordenan sobre cual es el camino absoluto a seguir para poder ser considerados como “alguien” en la vida. Cuando me refiero a camino no me refiero a ese absolutismo bonachón por el cual se nos aconseja designar el camino del bien para caminar sus rutas y desarrollarnos dentro de sus limites, sino que el camino al cual me estoy refiriendo en este momento es aquel que tiene que ver con el hecho de querer proyectar relatividades cual si fueran absolutismos en la personificación de otro ser.
  Con esto mencionada con precedencia, lo que queremos hacer harto evidente es que en el mundo una manada de gente que solo quiere el bien para nosotros, vernos triunfar en la vida por sobre todas las demás cosas, intenta “ordenarnos” sobre los modos por los cuales tenemos que vivir nuestras vidas. Para seguir dando rienda suelta al afande esclarecimiento, aquí no estoy haciendo referencia al mero e importante hecho de que quieran guiarnos por el camino del bien para alejarnos del mal, sino que de lo que aquí se trata es de aquellos casos donde algunos individuos nos dicen de que manera debemos vivir nuestras vidas, hacer uso de la gracia que implica poseerla. La manera que estas personas encuentran como las mas certeras es conforme a sus relativismos transformados en absolutismos; por ejemplo: no es nada extraño que un padre a la hora de aconsejar a su hijo ante la vida le imponga cierta cantidad de cosas tales como el hecho de que tiene que ser tal cosa en lugar de otra en vez de proporcionarle la mejor herramienta para poder afrontar todo lo que halle en su camino: que sea feliz como sea, siendo siempre fiel a sus deseos y a sus sentimientos.
  Como ya hemos mencionamos con anterioridad, habitamos en un lugar donde los moldes ya están constituidos y donde muchas veces la alegría y el placer de vivir se confunden con el hecho de alcanzar una posición elevada en la pirámide social. De esta manera, muchas personas cuyos sueños de aventura y gracia no se corresponden con ninguna de estas profesiones cuyo quehacer diario los posesionaría excelentemente en la pirámide y ante la mirada del ojo ajeno, sienten que sus vidas son un montón de años y pensamientos sin sentidos los cuales no valen la pena de ser vividos: En este preciso momento es donde podemos hablar de las llamadas “crisis existenciales”. Estos momentos de crisis característicos solo pueden ser superados a la vez que se comprenda una cosa, la más fundamental de todas: que la felicidad reside dentro de uno mismo, y no afuera en la opinión de aquellos otros de los cuales esperamos impacientemente su cuota de aprobación.
  La felicidad es algo que reside dentro de uno, y solo es necesario sumergirse muy profundamente en uno mismo para poder comprenderlo. Aquellas personas que no lo hacen, viven pendientes de la crítica del mundo y basan su vida sobre los cimientos siempre endebles que estos detentan con seguridad, lo cual conlleva a que muchos no alcancen la felicidad.
  Existe demasiada gente que al creer que lo único que se muestra como correcto, supremamente bueno y ético es lo que la gran mayoría de las personas valora como tal. Estos individuos, en el caso de que no puedan compartir tal opinión sobre lo soberanamente bueno con la gran mayoría, al no saber que estas opiniones son solo justamente opiniones producto de la reunión de un puñado de gente, son presas del sentimiento que les indica que no nacieron para vivir, que afuera no hay nada por lo que valga la pena pelear ya que ellos no nacieron como seres con alguna utilidad capaces de llevar a cabo bien esas tareas que lo real nos ofrece. Sin embargo, puede suceder que muchos de ellos se sientan útiles para otro tipo de cosas, no tan ponderadas por el imaginario social pero que no dañan a nadie y que al igual que cualquier otra actividad siempre contribuyen con algún grano de arena. Es a partir de este momento, en el momento en uno le encuentra el verdadero sentido a su vida, el momento en el cual sabe para que vino a este mundo, en que uno se puede despedir finalmente de todo tipo de crisis. Pero anteriormente debe poder descifrar el hecho de que todo lo que anteriormente aparecía como la felicidad asegurada era algo instaurado por el imaginario social, que no era nada absoluto y que el solo hecho que lo festejen unos cuantos no quiere decir que sea un absoluto.
  Habiendo comprendido como el DIOS engañoso de afuera lo había turbado una vez mas, es como se podrá abalanzar sobre sus sueños para poder alcanzarlos sin importarle nada de lo que podríamos llamar el juez exterior.
  Al lograr impedir que las voces de afuera conviertan nuestras almas y cuerpos en marionetas, al haber podido lograr que no hagan de nosotros títeres encarnados, es como podremos conocer el placer de vivir.
  El gran error que comete la gran mayoría de los padres a la hora de educar y aconsejar a sus hijos es convertirlos en seres demasiado pendientes de la critica exterior, métodos el cual únicamente conlleva al hecho de que terminen inculcando modos de percibir el mundo circundante, mutilando así el camino que lo conduce hacia su alma que es el único en el cual podría encontrar la clave de la felicidad.
  En estos métodos de crianza, nunca se la aconseja al hijo que sea feliz siendo lo que quiera ser, que sea feliz “siendo”, sino que se le aconseja seguir a determinado arquetipo debido a las ventajas que de tal seguimiento e imitación podrían alcanzar.
  Es a raíz de todo esto que hoy en día el estrés es moneda corriente en nuestras sociedades; estresadas y para llamarlas con propiedad: “infelices. Es así, como lo venimos describiendo, como se separa al hombre, se lo aleja de su alma, la cual podrá proporcionarle su razón de existir en el mundo. Es gracias a esto que muchos no entienden ni saben para que están en el mundo, ya que en algunos casos, esos muchos no se sienten identificados con lo que la sociedad les impone,
  Cabe distinguir la existencia de tres tipos de personas en la Tierra: aquellos que saben para que están, aquellos que también lo saben pero temen lanzarse hacia lo que tanto anhelan, y aquellos que perdieron totalmente la comunicación con su raíz mas pura y no encuentran ningún tipo de sentido a la existencia. Personas del primer tipo son aquellas que están plenamente aferradas a la existencia, es decir, aquellos que viven conforme a su alma. Las segundas son aquellas que conocen su alma, pero que todavía no se sienten lo suficientemente desapegadas de las voces externas como para poder de manera acorde a su esencia, y las terceras son aquellas que se encuentran totalmente desconectadas de su alma y por ende de su existencia, personas que se sienten inútiles para la vida pero que no saben que en la parte mas oculta de su ser se encuentra aquello para lo cual están vivos y para lo cual son útiles.
  De este modo, y para ir repasando un poco todo lo esbozado, podemos decir con plena seguridad que el sin sentido es un sin sentido. Con esto lo que queremos decir es que en la vida todo tiene un sentido, nada queda librado al azar, y el gran merito es poder acercarse a el para que su contemplación nos bañe con su luz. Aquellas personas que se sientan inservibles, vacíos, que no se identifiquen con nada o con muy poco de lo impuesto con la sociedad, deben poder descubrir que ella no tiene la capacidad de poseer verdades eternas, y que la búsqueda que anteriormente comenzaba desde afuera hacia adentro, debe trasladarse hacia dentro de uno mismo para luego poder plasmar lo que uno es en el exterior. Siguiendo estos pasos, haciéndose fuerte y convirtiéndose en un ser libre no solo exteriormente sino también interiormente, es como podremos desviar nuestra vida de aquellas cosas equivocas, y dejar de seguir arquetipos exteriores para seguir el camino trazado por nuestra alma en el curso de la búsqueda de la propia felicidad.
  Por ende, para ser felices no hace falta tanto como algunos quieren hacernos creer. Lo único que hace falta es quererse, amarse, aceptarse a uno mismo tanto como se lo debe hacer con nuestros semejantes para que de esa manera la felicidad de la que seamos propietarios pueda ser patrimonio de los demás y para que de esa manera nos hagamos de un paraíso tanto interior como exterior donde el bienestar propio y de los demás sea el único objetivo a alcanzar como humanos, dejando de lado todo tipo de imposiciones y absolutismos para entregarnos al único absoluto que nos agraciaría por toda la eternidad: el amor, el único capaz de llevar a cabo una revolución cultural, aquel que permitirá el paso del homo sapiens al homospiritus, guerrero de luz que lucha por el bien universal en la totalidad del universo.

jueves, 1 de marzo de 2012

Religión vs. Política: no tan distintos

A pesar de las diferencias que pueden esgrimirse  como existentes entre la gran cantidad de religiones y la política, si se observa en profundidad estas diferencias se esfuman tan pronto como es percibida.
A lo largo de la historia, los diferentes tipos de religiones e ideologías políticas han tratado de sentar las bases para que en el mundo prevalezca la idea del bien por sobre el mal. Sin embargo, por diversas que hayan sido estas ideologías, como se mencionó anteriormente hay algo que en lo más profundo de su esencia las unifica y hace más cercanas de lo que cualquiera podría pensar. Esta bella esencia que las cohesiona,  es el amor por la justicia y la humanidad en pos de progresar como civilización dando una suerte de equilibrio universal al cosmos, o en este caso a un territorio determinado, sea una ciudad, un país o el mundo entero.
A pesar de todo esto, la brecha que divide al amor del odio no es lo suficientemente grande, y por lo tanto el amor por el mundo y todo lo que nos rodea puede convertirse en el odio más exacerbado. Esto se da cuando desde la idea del bien, desde la intención de promulgar una verdad para que la justicia se manifieste lo más resplandeciente posible y virtuosa en todas sus cualidades; se cae en la tentativa de querer imponer una verdad absoluta, que no respete las distintas opiniones subjetivas y lo más propio de cada uno.
A partir de este momento es cuando se suceden todas las tragedias que forman parte de aquellos libros de historia que todos hemos leído alguna vez, y que marcan el sendero por el cual la humanidad desde tiempos primordiales ha hecho prevalecer sus ideales.
Por tanto, en la actualidad, ya sea tomando como instrumento de trabajo aquellos libros que nos relatan las distintas batallas por las cuales ha atravesado la humanidad, o tomando cualquier otro medio que satisfaga las exigencias que requiere esta elucidación, es necesario convencernos de que la verdad absoluta no existe sobre la faz de este mundo habitado por simples seres mortales. Las ciencias exactas se corresponden con los números, entes que no poseen ningún tipo de subjetividad, y no con la humanidad.
Para lograr un verdadero cambio social, para iniciar lo que Mao Tse Tung denomino la “revolución cultural”, es necesario comprender que en materia de opiniones políticas, todos vamos a tener una opinión impregnada sobre la base de nuestro ser, y que por tanto la verdadera construcción de una sociedad más justa no se va a dar reprimiendo de manera violenta, simbólica o físicamente,  a una persona partidaria de una visión distinta del mundo. La verdadera construcción se da desde el amor por la humanidad, desde el respeto y la solidaridad hacia el otro, pertenezca a la clase, sexo, raza o religión a la que sea.
Es hora de que entendamos que el pueblo somos todos, es hora de que los políticos comprendan que no se debe recortar un determinado sector de la sociedad, de una totalidad, para de esa manera confrontar con otros que no son de su agrado. Desde una suerte de nueva política y tomando a Enrique Pichon Riviere, es necesario que para prosperar dejemos nuestros egos fundamentalistas, que nos hacen querer imponer una verdad absoluta, y construyamos una totalidad compuesta por partes heterogéneas.
En el caso de las religiones, al igual que en la política, como ya hemos mencionado, lo que prevalece es la idea del bien por sobre el mal. Sin embargo, las verdades absolutas se transforman en un odio exacerbado en un abrir y cerrar de ojos. Nada tiene que ver con el amor asesinatos en nombre de un dios, o impedirle a gente que elige un modo de vida “alternativo” al de estos credos ejercer sus derechos. El verdadero amor es aquel que se manifiesta como solidaridad y respeto ante el otro, además del sentimiento de beatificación ante el bienestar del prójimo.
Para concluir, religiones e ideologías políticas son más parecidas de lo que parecen a simple vista. Estas distintas instituciones no deben ser desterradas de la sociedad para que el hombre evolucione, sino que ellas deben poder evolucionar hacia una fase de conciencia superior y de esa manera poder respetar las diferencias  para de esa manera construir, ya que con con odio es mucho más probable que se destruya y se viva en un estado de continua lucha y malestar cultural.
Finalmente, para ir cerrando, el amor es la única manera de que la humanidad construya un mundo en el cual la justicia reine sobre nosotros. A pesar de que puede sonar utópico, acepto las críticas, ya que democracia significa debate, y el debate es diversidad, la cual es propia de nuestro propio mundo y lo cual tampoco debe impedir que como seres humanos construyamos algo que puede beneficiarnos a todos para de ese modo construir un paraíso en este mundo sensible y terrenal.