¿Qué es la soledad?, sino un concepto abstraído de la
mente de los hombres para explicar aquel estado para el cual la única compañía que
aparece presente a los sentidos es uno mismo.
Hay días,
momentos y noches en que tal acompañamiento puede resultar útil para depurar
conceptos en cuanto a entes exteriores que amenacen con resquebrajar el poco
sentimiento de vida que resta tras un semblante de alegría ficticio, donde la
felicidad se convierte en un mero envase sin ningún tipo de producto adentro.
Pero hay otros momentos, en que tal retiro del mundo exterior puede resultar
tan persecutorio, dañino y hostil como lo era permanecer ahí dentro. Es entonces
cuando el propio espíritu especular, ese con el cual nos reflejamos cada mañana
en el espejo, empieza a jugarnos las veces de Dios conspirador que pareciera
querer alentarnos para dar el paso que resta para descender eternamente a la
cornisa que lleva al Tártaro.
¿Cómo alcanzar la
felicidad si mi propio interior, y muchas veces el exterior no me dan la posibilidad? Dentro de mi reino, soy
prisionero del personaje más tétricamente decepcionado de sí mismo y pesimista que haya pisado la imaginación de
cualquier hombre; y fuera de mi propia
materialidad solo veo muerte, codicia, hambre y niños que lloran. ¿Cómo harán aquellos
vivaces espiritus para encausarse en los mares que llevan a buen puerto, donde
la felicidad abunda a pesar del infierno que hace las veces de fondo o
perspectiva? ¿O será que la felicidad no existe siquiera para ellos, y que por
dentro solo somos unos meros corazones rotos ansiando encontrar algo que no
sabemos muy bien que es, pero que a su vez sabemos que nos colmaría total y
eternamente de felicidad?
¿Qué tipo de
sentimiento será tras el que me dirija como un sabueso en plena labor?¿ Acaso se
tratara de arrancarse de todo aquello que las voces me hayan dicho que era
bueno, para seguir a mi corazón en busca de tranquilidad y reposo? Aún no lo sé,
tengo toda una vida para resolverlo, pero poco tiempo para seguir sin
encontrarlo.
Aunque algunos me tomen por entusiasta, creo
que es tiempo de decir adiós al falso semblante que ocultaba la tristeza del
niño inseguro que yace dentro, hoy pienso ser aquel que siempre quise ser y
nunca se animó a ver luz. Adiós, simplemente adiós. No me esperen, porque del
lugar al cual pienso ir, de seguro nunca más voy a volver.
Debo decir que esto está muy bueno.
ResponderEliminarSaludos
Colgado en responder. Me alegro que te haya gustado. Muchas gracias por tomarte el tiempo de leerlo. Saludos.
ResponderEliminar