La
política, no es ni más ni menos que la lucha por alcanzar el poder en su máximo
exponente para imponer por vía de la persuasión una determinada visión de la
realidad para quienes viven bajo un determinado estado, y así generar
cosmovisiones acerca de la realidad.
La manera mediante la cual se trata de
acceder al máximo de posesión de poder en nuestro país donde rige la
democracia, es mediante la ocupación de los puestos más relevantes en el
estado, máxima institución en un territorio delimitado geográficamente. Quien
ostenta el poder hegemónico que le da el estado, ostenta el poder hegemónico de
tomar las decisiones con mayor peso dentro de un contexto espacio-cultural
determinado, y así gobernar bajo la noción de estado, modelo, ideología y país que
creen como el más idóneo para asegurar el correcto funcionamiento en todas sus líneas
de la sociedad.
Como ya hemos mencionado, la obtención de los
puestos más jerarquizados dentro del modelo estatal es lo que se configura
dentro del plan que desde cada ideología, materializada en un partido político,
se propone poder lograr.
La manera de poder acceder a tal objetivo, en
nuestra querida patria, es mediante el voto universal que posiciona a unos
partidos por sobre encima de otros en el imaginario de la sociedad. Y el mejor
camino de granjearse la simpatía de ese pueblo que hará las veces de juez a la
hora de decidir quiénes serán los que lo representaran y se harán cargo de sus
necesidades como sociedad es la persuasión ejercida por el discurso que
pre-elecciones que desde cada partido esgriman cada uno de los que se postulen.
El discurso, arma más poderosa de lo que la
media de la sociedad puede llegar a creer, es el medio más poderoso que los
seres humanos han utilizado para convencer a sus pares desde los comienzos
mismos de la civilización. Mediante esta arma, el hombre ha justificado cada
acto que ha llevado a cabo en cualquier momento de su vida. Tal es así que ha
logrado hacer de cosas horripilantes desde el punto de vista de nuestro espacio
socio-cultural actual, actos heroicos los cuales no en pocas ocasiones fueron
justificados bajo la insignia de “Dios lo quiere así”.
Dejando un poco de lado a la esencia del discurso,
y volviendo al camino señalado por el cometido del actual ensayo, sería
adecuado profundizar un poco más sobre cómo es que desde una ideología política,
y más precisamente desde su organización física en partidos, se utiliza el
discurso como principal aliado.
Cada organización, mediante el uso del
discurso, trata de imponer(en el buen sentido)su ideología política, su manera
de interpretar al mundo y las relaciones que lo componen, como el mas adecuado
para explicar las determinadas problemáticas de la realidad y así poder buscar
una solución, siempre partiendo desde la base ideológica como raíz. Es decir,
que el discurso actúa como medio para sugerir la validez de un determinado
sistema de pensamiento para de esa manera insertarlo en las mentes de las mayorías
y así poder llegar a ocupar la cúspide de la pirámide en una determinada nación.
El tan mencionado estado, es la máxima institución
en términos de posesión de poder, y por lo tanto es desde este donde se pueden
tomar las decisiones que con mayor incidencia afectaran el desenlace de una
sociedad, y por ende también es el lugar más adecuado desde donde una
determinada manera de percibir la realidad puede erigirse como la que más se
ajusta a la realidad social.
Para dar un paso más en esta empresa, digno
seria mencionar cuales son los medios más usuales por los cuales puede
posicionarse un discurso como el más adecuado a la hora de hablar de la
realidad que nos contiene a todos y a cada uno de los habitantes de un
determinado estado.
Para no dejar de lado el medio predominante hoy
en la Argentina por el cual se trata de hacer todo esto que venimos mencionando,
es de suma importancia hablar de cómo un partido puede usar los medios de comunicación
para crear realidad mediante la difusión masiva de sus campanas. Siempre que el
estado sea de tipo democrático, y se puedan expresar opiniones diversas
tendientes a interpretar la realidad, los medios de comunicación masiva se
transformaran en un vehículo por el cual se tratara de mostrar un “determinado país”
y así poder erigirse como dueño de la verdad política, siempre en términos relativos.
Otro medio por el cual se pueden crear
distintas visiones visiones del mundo es por medio de las instituciones
educativas. Tales instituciones están atravesadas por determinados intereses políticos
que hacen las veces de sustento material atravesando y determinando las
naturaleza de los contenidos que ahí se imparten.
Todo esto de sugerir realidades mediante el
discurso es lo que Pierre Bourdieu definió como “violencia simbólica”, que hace
referencia se utiliza para describir las formas de violencia no ejercidas
directamente mediante la fuerza física, sino a través de la imposición por
parte de los sujetos dominantes a los sujetos dominados de una visión del
mundo, de los roles sociales, de las categorías cognitivas y de las
estructuras mentales.
Finalmente, para ir concluyendo, nunca sabe
mal hacerlo con un resumen sobre el tema central del escrito. La política se podría
explicar cómo una lucha de poderes donde cada ideología, organizada
materialmente en un partido político trata de alcanzar los máximos puestos en
el estado para de esa manera agrandar el poderío de sus redes de poder. Los
medios para llegar a tal espacio que se corporizan en el discurso, y por lo
tanto, el hecho de alcanzar el estado es lo que posibilita poder hacer más
masiva a la ideología y tomar decisiones con mayor poder de alcance sustentadas
en la ideología de raíz.
Por tanto, la política es la búsqueda del
poder desde la preponderancia de un discurso sobre otro, y cuanto más masivo, en
mayor medida será adoptado por el pueblo
sea este, mayor será la realidad que este proceda a construir.
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