Con el transcurrir de los años, un fenómeno de índole negativa
ha aumentado su frecuencia dentro de nuestra sociedad. Tal fenómeno, ni más ni
menos, es el fenómeno del suicidio, fenómeno para el que existen múltiples respuestas
acerca de las posibles causantes que llevan a tal desenlace.
En este caso
particular, vamos a reducir un poco el número de causantes, y vamos a analizar
un fenómeno tan importante como también lo son las crisis económicas, sociales
y familiares para la toma de decisión suicida. Tal fenómeno es el de la despersonalización.
El estilo de este
artículo, como ustedes podrán notar a lo largo del texto, es de corte
existencialista, ya que trata de lo más profundo, que es la esencia de los
sujetos particulares. Y como ya habíamos dicho, nuestra perspectiva
existencialista de hoy solo hará referencia al fenómeno de la despersonalización,
con motivo de poder estudiarlo más exhaustivamente que si lo hiciéramos acompañado
de otras posibles causantes.
La sociedad que
habitamos, está compuesta por un conjunto de personas que en cada instante nos
explican y enseñan cómo es que debemos vivir. Tales individuos, ya sea mediante
propagandas que invitan al consumo para poder erigirse en posición de
ganadores, ya sea mediante la promoción en general de valores por los cuales
una persona debe ser juzgada, prescindiendo incluso de su calidad humana,
esclavizan de cierta manera en cada miembro de la sociedad. Y cuando decimos
que esclavizan a cada miembro de la sociedad, hacemos referencia al hecho de
que se nos quita la posibilidad de ser nosotros mismos, de ser fieles a nuestra
esencia y regar la semilla de nuestra propia alma para que pueda convertirse en
una flor.
Habiendo
mencionado el carácter esclavista de los modos e imposiciones de vivir y
percibir la vida por parte del discurso hegemónico de aquellos que detentan el
poder en nuestra sociedad capitalista, se podría considerar al hecho de adoptar
estas maneras de vivir la vida e interpretar al mundo circundante que nos rodea
como la primera muerte del sujeto.
Esta primera
muerte, la cual a muchos tal vez sorprenda, es aquella por la cual un
determinado sujeto renuncia seguir el camino trazado por la benevolencia de su espíritu
y se inclina por adoptar aquellas representaciones impuestas y elegidas por la gran
media de la sociedad.
A partir de ese
momento, a partir del desenlace funesto en que el espíritu es privado de la luz
que le muestra y guía por el camino conforme a su persona, es que en algunos
casos emergen los periodos confusionales que podrían ser denominados como
crisis existenciales. La aparición de estas crisis en la vida de cualquier
sujeto acarrea problemas tales como la falta de sentido ante la vida, ese
desconocimiento acerca de cuál es la función que cada quien viene a cumplir en
el mundo, y además un enorme desprecio hacia el mundo que hace las veces de
envoltura.
El desprecio está
relacionado con el hecho de creer cuasi-religiosamente en aquello que esboza
que el mundo y la vida no son más que aquellas interpretaciones y modos de
vivir que se nos han impuesto. La ignorancia ante esto, la falta de aquellos
conocimientos que explican que las representaciones sociales no son más que
representaciones creadas en el transcurso de la historia por la reunión de un
puñado de personas, y no leyes que hayan sido bajadas de un decálogo por los
dioses, es lo que genera principalmente el sentimiento de vacío y confusión que
lleva a un periodo de crisis donde el sujeto se abre camino hacia el submundo
de la constante depresión.
Estando maduro el
carozo que contiene a la primera muerte del sujeto, la simbólica existencial,
variando según cada caso y su correspondiente, la crisis existencial puede ser
una oportunidad tanto como para evolucionar espiritualmente y ver que la verdad
se aloja más allá de lo evidente de las representaciones sociales que
aniquilaron al sentido, o también puede ser una puerta que se abre a lo peor
que podría pasarle a una persona que vino al mundo para ser feliz: la muerte.
Como ya lo hemos
mencionado, la muerte, última salida cuando la vida se convierte en una tortura
sacrilegiosa para el propio espíritu, no es la decisión a la cual llegan todos.
Algunos, quizá con un psiquismo más fuertemente armado y estructurado llegan a
encontrar la salida por otro lado y hacen de la causa una nueva experiencia en
la cual no se permiten volver a tropezar con la misma piedra.
Las salidas a la
hora de encarar esta problemática se relacionan con encontrar un sentido,
quitarnos el velo que cubre nuestros ojos y poder ver más que nunca antes la
verdadera realidad. Uno de los tantos medios, aparte de terapias de todos los
tipos que ayuden a estabilizar la estructura psíquica, es la literatura, por la
cual podemos entender en que enorme medida el mundo es constituido y sancionado
por los hombres.
Pero los libros,
a pesar de que su utilidad es enormemente fructífera, no serán los únicos capaces
en términos generales de acabar con estos tipos de muerte premeditada. La mejor
manera de extirparla del seno de la sociedad será mediante la toma de
conciencia total de la población, y la posterior rebelión que le procedería que
tiene que ver con cuestionar todos los dogmatismos impuestos, y renunciar en
parte a estos para poder vivir en un mundo donde la única religión y política sean
la libertad acompañada del amor por la humanidad, lo que permitirá que seamos
libres sin licencia para hacer el mal.
Seguramente, si
como civilización nos formáramos para alertar a nuestros projimosa que vivan su
vida conforme a lo que sienten que es para ellos, si dejásemos de inculcarles
la idea de que las personas se miden por los bienes materiales que tienen a sus
alrededores, que la calidad humana y el éxito en la vida no se miden por la
cantidad de personas interesadas que pululan a nuestro alrededor; seguramente
eso contribuiría a que cada cual encuentre su camino en la vida y la desidia y
la confusión existencial no toquen las puertas del alma de cada individuo,
alejando también a uno de los factores suicidas.
Para ir
cerrando, es importante volver a destacar que tomar la problemática del
suicidio desde el ángulo de la despersonalización es solo un aspecto reducido
de hacerlo, ya que como hemos dicho, otros factores como las crisis económicas por
ejemplo son muy influyentes; pero sin embargo aunque sea solo una manera
reducida de interpretarlo, es también una manera de empezar a desmenuzar una problemática
harto compleja y vasta, que esperemos algún día poder comprender mejor para de
esa manera disminuir la frecuencia de estos actos suicidas y reparar los baches
de la sociedad con algo que la haga más participativa, estudiosa y critica de
todo lo que la compone.
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