lunes, 2 de abril de 2012

Conectados, pero no tan conectados


Si bien la globalización ha ampliado las formas de contacto en las cuales pueden incurrir las personas para comunicarse y entablar relaciones de fraternidad, hay algo atrás de este fenómeno que muy pocos pueden avistar, algo que a la inversa de los que muchos creen, en caso de excederse un cierto límite, produce un efecto contrario del que supuestamente tendría que producir.
  Como ya hemos arguyado, el fenómeno de la globalización, con todo lo que implica en cuanto a su enorme arsenal, ha colaborado para que la humanidad pueda estar más conectada y hasta a veces conectada aunque de manera aproximativa pero no del todo real con sucesos y cosas que pasan a millas de kilómetros.
  A pesar de esto, el paraíso comunicacional que la posmodernidad ha traído hacia nosotros, en realidad no hace más que taparnos los ojos con un velo ya que a la inversa de lo que se podría pensar, este no  hace más que crear un infierno en el cual la verdadera comunicación ya no existe, se ha extinguido.
  Al leer esto, muchos podrán argumentar que es un comentario bañado de la enorme estúpida insensatez el hecho de argumentar que vivimos en una época donde la comunicación no existe. Lo importante a partir de esto es interrogarnos lo siguiente: lo que en el siglo XXI llamamos comunicación, ¿es realmente comunicación? ¿Es realmente comunicación humana?
  Con el pasar del tiempo en lo que respecta al orden de productos derivados de la urbe de la tecnología, la gente ha podido comenzar a comunicarse con cualquier persona con la cual deseara a través de estos artifundios; pero sin embargo ha dejado de lado la forma más esencial de comunicación que se puede establecer entre seres humanos: “el contacto humano”, el verdadero contacto humano, ese que consiste en acortar distancias con el objetivo para estar cara a cara y compartir palabras, emociones y sentimientos que van más allá de las cyber palabras.
  La cyber comunicación, esa que la mayoría de los seres humanos utiliza y a la cual acude cuasi-adictamente, ha terminado y por más paradójico que parezca más que en el acercamiento mutuo del género humano, en el alejamiento cada vez mayor de estos. Cada día que transcurre, cada hora que pasa en el reloj de arena de las sumas deidades etercosmicas, es una hora en la que desgraciadamente nos alejamos cada vez más de la humanidad debido a que preferimos quedarnos encerrados en la comodidad de nuestros hogares en lugar de salir al verdadero mundo y enfrentar todo aquello con lo cual podemos encontrarnos en él.
  Lo que ha traído la cyber comunicación a la faz de la tierra no ha sido más que un alejamiento de la realidad social y de todas las personas que habitan en ella. Un ejemplo que ilustra esto es lo que sucede en nuestra querida Argentina, país en el cual las crisis sociales imperan desde hace ya varios años. La gran mayoría de los habitantes de este territorio geográfico, en lugar de pelear  por producir mejoras que permitan desterrar a estas crisis, en lugar de acercarse y mantener contacto cara a cara con cualquier prójimo que a su lado pueda aparecer, prefiere encerrarse y seguir siendo un ciudadano de honor en su mundo cibernético.
  El mundo cibernético, ese del cual venimos hablando, aleja a la gente en lugar de acercarla ya que es una suerte de dimensión paralela en la cual la gente se refugia para evitar la confrontación con el mundo real.
  Al encerrarnos, al enfrascarnos en el mundo alterno al que nos puede transportar la tecnología, perdemos el nexo que nos une con todo lo que sucede a nuestro alrededor y condiciona nuestras vidas. La pobreza, el hambre y la impotencia que generan estos modos de hacer lazo impregnan el manto de nuestra civilización, pero como sociedad optamos por encarcelar nuestras mentes al servicio de aquellos que quieren que caigamos en tal estado de pseudo servidumbre y pasividad.
  La tecnología, con todas sus maravillas ha terminado por deslumbrar a todos y su brillo no ha hecho más que enriquecernos. Aquellas cosas las cuales harían que la sociedad se una en favor de la justicia y
el amor, son aniquilados por ese individualismo que hace que prefiramos crear un nuevo mundo apacible en la realidad cyber paralela a la unión real con personas de carne y hueso.
  Aquellos momentos en los cuales e podría tener una conversación más profunda, que va más allá de las meras palabras robotizadas y estereotipadas, son suplantados por el chat o los mensajes de textos donde el calor de las palabras o de un abrazo no puede emerger.
  Es así, como a partir de todo esto, se puede corroborar que vivimos en el país de las maravillas que cada uno de nosotros ha optado por crearse para sí mismo. La soledad en sus distintas formas se apodera cada vez más  de nuestras vidas; lo que antes eran diálogos y cruces de palabras en un café, en un punto de encuentro común para varios individuos, hoy se ha convertido en conversaciones mediadas por aparatos que nos alejan de aquellas personas con la cual nos contactamos. Estamos realmente más solos de lo que creemos, ya que las verdaderas emociones y sentimientos incluyen miradas, gestos y demás tipo de señales que estando distanciados no podemos expresar ni percibir.
  A pesar de la crítica que venimos haciendo a aquellos aparatos destinados a facilitar el intercambio simbólico entre hombres, hay que admitir que su uso puede ser bueno como por ejemplo para poder informarnos de aquellas cosas que pasan en lugares remotos. Pero el uso de estos puede resultar pernicioso desde el preciso momento en que nos aleje del mundo verdadero, siempre y cuando no reemplace al contacto humano.
  En los casos en que este resulta reemplazado, se puede evidenciar que sucede para mal. Es tan así que, por ejemplo, muchas personas que usan redes sociales a diario parecen alejarse de la verdadera realidad social y concentrarse completamente en la realidad que esta les ofrece. Resultado de esto es que sus vidas pasan por ver fotos ajenas con diferentes propósitos tales como la curiosidad o la crítica, o también por convertirse en fieles súbditos de aquellos que publican sus productos en estas redes sociales; y todo esto como si la verdadera vida se tratase de esto.
  Detrás de la alucinación venida con el país de las maravillas, en la vida real, se oculta otro mundo que no es el que la cyber globalización nos ofrece. Atrás de toda esa fantasía creada por gente con serias intenciones de alejarnos de la realidad verdadera, se encuentra el mundo real con todas las miserias que se alojan en el como principales características, ya sea la enorme soledad y dolor que siente aquel indigente al cual la vida le ha jugado una mala pasada,, el hambre y la droga que hacen de muchos jóvenes almas perdidas, y demás cosas de esta índole.
  Hasta que el hombre no se plantee que es la comunicación, seguirá creyendo que está conectado con el mundo, lo cual no es más que una mera alucinación ya que contrariamente se desconecta más.
  Aquello que creemos que nos conecta íntimamente con los seres que conforman la sociedad, en realidad nos aleja más a causa de que el dolor y la angustia cotidiana no se expresan solo por palabras, sino que también lo hacen en una mirada, en un gesto o en una lagrima: Todas estas, cosas de las cuales no nos damos cuenta parece.
  Parar ir terminando con este segmento de la historia cotidiana, digno de mencionar es que la comunicación engendrada por la globalización nunca será mala siempre y cuando no reemplace totalmente a la humana. El contacto humano debe ser la principal de las conexiones con el mundo.
  Muchos somos los ingenuos creyentes de que al estar conectados desde el principio hasta el final del día con un celular o una computadora, nos estamos conectando e interactuando con el mundo, cuando en realidad nos estamos distanciando refugiándonos en un mundo creado por aquellos que ocupan posiciones altas en la pirámide social y quieren alejarnos de la verdadera realidad social.
  La verdadera realidad de la cual venimos hablando no se puede aprehender por intermedio de ningún gadget. Esto solo se puede aprehender mediante el acercamiento físico entre distintas personas, en la audición de sus palabras, en el cruce de miradas o en la mera visión de una lagrima que se escapa de las pupilas.
  El verdadero contacto, ese que una al género humano para la futura realización de cosas buenas e importantes, no será aquel que expulse a sus miembros a las tinieblas oscuras de la soledad que le ofrecen sus lugares materiales. El auténtico modo de comunicarse, el que revolucione las relaciones sociales será aquel que ponga cara a cara a la gente, para que de esta manera podamos percibir que es lo que sucede realmente en nuestra realidad y de esta manera escapar a la visión de la realidad que quieren imponernos; y además poder transformar la cruel realidad que nos toca habitar.
  Por tanto, el día que los hombres se unan será aquel en que el contacto sea humano y no meramente cibernético. La reunión entre distintos seres en un espacio material como lo es el mundo real no traerá la solución inmediatamente, ya que esto implicaría etapas de evolución que van desde la eliminación de los prejuicios hasta la tolerancia total, pero seguramente será el motor para edificar un espacio mejor.

3 comentarios:

  1. Había una frase que decía "el sólo acto de hablar no te hace inteligente". Creo acá que el hecho estar persecutoriamente conectados, no implica necesariamente que haya conexión.
    ¿Y en cuándo esa conexión deja de ser necesaria, informativa; y pasa a ser una excusa para ganar mero reconociemiento?
    ¿Qué tan conectados estamos si cada vez somos más individuales?

    El General Polino, a las órdenes del rey Fort.

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    1. la conexion es tan solo una conexion ilusoria..el avence de la tecnologia sera bueno siempre y cuando no implique que el hombre se olvide de que es hombre..ayer hablabamos de volver a lo primitivo; y lo primitivo seria volver a retomar aquellas cosas que nuestros abuelos hacian,tales como las charlas de vecinos,juntadas en el club y demas cosas que hacen a la comunicacion real y verdaderamente humana..
      Un abrazo querido bruno,y que el rey te acompañe..

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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